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BRILLAR POR LA AUSENCIA

martes 17 de enero de 2017, 12:09h
Con el fin de demostrar la unidad del Estado de las Autonomías, Mariano Rajoy convocó una conferencia de presidentes...

Con el fin de demostrar la unidad del Estado de las Autonomías, Mariano Rajoy convocó una conferencia de presidentes comunitarios, albriciada por añadidura, con la presencia del Rey. Como no se han hecho con eficacia las gestiones previas que una convocatoria de semejante envergadura exigía, el tiro le ha salido por la culata. La cordialidad entre los dirigentes autonómicos se ha visto truncada por la actitud un tanto chulesca de Puigdemont y Urkullu. Cataluña y el País Vasco han brillado más que nunca, pero por la ausencia.

Aún más. Los espacios preferentes en los medios de comunicación impresos, hablados, audiovisuales y digitales han sido ocupados por la chulería de los presidentes regionales de Cataluña y las provincias vascongadas. Una bofetada, en fin, para Rajoy, un desplante para el Rey y una ofensa a la nación española. Esa es la realidad. Como decía Adenauer, resumiendo un viejo aserto político que se encuentra en Homero, la mayor desgracia que puede caer sobre un pueblo es un Gobierno débil. Eso es lo que España padece en estos momentos. Mariano Rajoy y su entorno están dispuestos a hacer cuantas concesiones sean necesarias para permanecer. Una parte relevante de los peperos mantienen una actitud de firmeza y coherencia; otra parte, desgraciadamente cada día más ancha, pugna por conservar las mamandurrias y las prebendas.

Es seguro que la conferencia de presidentes resolverá muchas cuestiones que estaban enquistadas. Y es necesario aplaudir el espíritu de algunos de nuestros líderes autonómicos. Pero sería desconocer la realidad si no se subraya la ausencia de los dos presidentes que más han brillado en la conferencia: Puigdemont y Urkullu.