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DEMASIADO ARROZ PARA TAN POCO POLLO

lunes 23 de enero de 2017, 10:37h
Ahora resulta, según el espléndido reportaje de Javier Negre en el diario El Mundo, que Manuel Avello...
Ahora resulta, según el espléndido reportaje de Javier Negre en el diario El Mundo, que Manuel Avello sustituyó al “pequeño Nicolás” para el examen de selectividad porque el muchacho no se sentía capaz de aprobar y acudió a un amigo, falsificó el carné de identidad y cometió la tropelía.

Recuerdo que hace años, cuando me preguntaron en un canal de Televisión sobre el “pequeño Nicolás”, contesté: “Demasiado arroz para tan poco pollo”. No andaba yo equivocado. Tal vez ahora habría que llamar al pequeño granuja el “pequeñísimo Nicolás”. Ni siquiera el malandrín era capaz de terminar su bachillerato y tuvo que trampear como lo hizo con el CNI, con la vicepresidencia del Gobierno y con la Casa del Rey. La maquinaria de la Justicia le está triturando al pícaro y el reportaje de Javier Negre contribuirá a que los jueces se hagan una idea todavía más clara de la felonía que vertebra la vida de Francisco Gómez Iglesias, el “pequeñísimo Nicolás”.

Eso sí, que le quiten lo bailado. Aparte del dinero que recibió de los incautos, el truhán se ha forrado el bolsillo a cuenta de algún espacio de televisión necesitado de bufones varios para mantener la audiencia. Piensan algunos que, descubierta la falsificación, los estudios universitarios posteriores de “el pequeñísimo Nicolás” carecen de valor y le deben ser retirados los títulos.

Algunos han calificado de escándalo lo sucedido. Pues no. Es un pasaje divertido de la vida española. Entre tantos aspectos negativos, bien está que se descubra la trapisondearía de un pícaro sin otro alcance que su propia zafiedad.