El vicepresidente catalán pide "no entrar en la cuestión de calendarios", ya que, en su opinión, "acelerar la preparación del referéndum es imposible porque va aceleradísima".
"Lo importante es que esté bien preparado, hacerlo en las mejores condiciones y garantías, dando tiempo al grupo promotor del referéndum a que haga su trabajo, a los observadores internacionales a expresarse y que la recogida de firmas de cargos electos tenga tiempo de hacer su trabajo. El plazo máximo es septiembre. ¿Eso quiere decir que se hará en septiembre? Depende. Depende de circunstancias que no dependen de nuestra voluntad", ha señalado.
El también consejero de Economía ha afirmado que se hará una campaña para "estimular la participación" en la consulta que "probablemente se sepa en abril", y ha insistido en que la Generalidad "mantiene su oferta de pactar el referéndum con el Estado y mantiene la mano tendida".
La CUP avisa: no hay excusa para dilatar los plazos
Y, mientras, la CUP lanza un aviso a sus socios de Gobierno. A través de la diputada Eulàlia Reguant, la formación ha advertido al Ejecutivo encabezado por Carles Puigdemont de que "no hay ninguna excusa para dilatar el tema del referéndum", que su formación quiere celebrar antes del verano, y no en la fecha límite de la segunda quincena de septiembre.
"La piedra en el camino eran los Presupuestos y ya no está. Es hora de que Puigdemont y Junqueras pongan las cosas sobre la mesa, y a finales de marzo o principios de abril se ponga fecha", ha señalado Reguant, para quien la vía pactada con el Estado "no tiene recorrido".
La diputada ha ido más allá al explicar que si concluido el mes de septiembre no se ha celebrado el referéndum, su formación dará por terminada la legislatura: "Nosotros no hemos venido a aguantar gobiernos autonómicos", ha precisado. Además, ha señalado que si se sustituyese el referéndum por unas elecciones, esto supondría "un fracaso mayúsculo de todos".