El técnico español aplicó un correctivo a un periodista azteca tras caer derrotado.
Cuando Paco Jemez aterrizó en México para asumir el timón de la dirección técnica del Cruz Azul se topó, de inmediato, con la exigencia de un aristócrata venido a menos en los últimos lustros. Así, el que marcara un romántico estilo en el Rayo Vallecano y contara por fugaz su presencia en Granada hubo de enfrentar a la prensa azteca casi desde el primer día. En una de sus primeras comparecencias ante los medios, el preparador español ya tildó de mentiroso y demagogo a un periodista que le quería conducir a prometer a la hinchada azul que iba a ganar el título del campeonato doméstico.
El ex futbolista canario ha defendido, desde que firmó el contrato, un modelo de crecimiento progresivo. Paciencia, trabajo, estudio de la potencialidad propia y la aplicación ajustada a la realidad de su libreto marcaron la hoja de ruta diseñada por Jemez para conducir a Cruz Azul hasta los playoffs. Ese es el objetivo que ha marcado a su plantilla. "Sería muy fácil prometer el cielo, pero no lo voy a hacer (...) ¿Tu crees que he dejado a mi familia a miles de kilómetros para venir aquí y querer perder?", planteó en aquel pronunciamiento inicial que ya atrajo la atención de la prensa mexicana. No obstante, el concepto del extranjero que llega al país para enseñar lo que es el fútbol a los nacionales es un prejuicio que pesó sobre figuras como Johan Cruyff y sigue pesando sobre aquel que acepte el reto. Y Jemez no iba a ser una excepción.
Sin embargo su equipo ha ido creciendo en el control del juego, si bien la mexicana es una liga muy igualada en la que hau un buen puñado de equipos que aspiran a alcanzar el título cada año. Lo que complica la idea de fútbol dominadora del español. Ganó en el primer partido, 1-0 en el abarrotado Estadio Azul ante el Necaxa. Esos primeros puntos le otorgaron un colchón de legitimidad que, por el contrario, le ha durado poco al gurú de Vallecas. Ahora que ya se han jugado cuatro jornadas, su equipo empieza a evidenciar las características del libreto de su entrenador: posesión como modelo pero dificultades para mantener el equilibrió y no sufrir a la contra si no consigue transformar las circulaciones perpetuas en goles.
La derrota del pasado fin de semana ante los Xolos de Tijuana (1-0) completa una relación de un triunfo, el inicial, un empate (a dos ante los Rayados de Monterrey) y dos derrotas (la mencionada y la que padeció ante Pumas (también por la mínima). A estas alturas, Cruz Azul marcha en la posición decimotercera, con cuatro puntos (a cinco del liderato compartido entre los Puñas y los Xolos). Por ende, la presión mediática, que no de la tribuna o el interior del club ni del camarín, ya arrecia. La paciencia para el crecimiento sostenido que confluya en un pico de rendimiento postrero para afrontar la pugna por (y en) las eliminatorias está cerca de consumirse. Aunque el desempeño colorido, todavía intermitente, actúe como neutralizador.
El caso es que en la última rueda de prensa, la posterior a la derrota en Tijuana, un periodista apuntó hacia uno de los arquetipos que han marcado la historia reciente del fútbol mexicano: la eterna sospecha sobre el comropomiso de los futbolistas. Cruz Azul había jugado según la paute de Jemez, controlando casi cada pulgada de la cancha, pero no había tenido puntería en el último tercio de la misma y una de las escasas llegadas de los locales se convoirtió en el únido gol del envite. El técnico, que se pasó buena parte de la comparecencia remarcando este hecho, el del fútbol lúcido planteado por los suyos, no pudo retener su vehemencia cuando le fue vertida la ancestral sospecha.
"¿Qué tal compormetidos ve a los jugadores con el equipo y con la afición?", se planteó desde las butacas. El estratega, contento con las sensaciones aunque contrariado por la estadística, respondió lo siguiente: "Me parece una falta de respeto. Estas poniendo en duda el compromiso de mis jugadores y no te lo voy a permitir. Mis jugadores son grandes profesionales. Cada vez que se ponen la camiseta de Cruz Azul se dejan los huevos en el campo, así que no te voy a permitir que pongas en entredicho su compromiso. No te lo voy a permitir. Me parece una falta de respeto". Tras esta escaramuza prosiguió el diagnóstico calmado de quien niega la presión que le circunda. "No faltó materializar las jugadas que hemos tenido, defende rmejor la que han tenido ellos pero es un partido en el que hemos hecho más cosas buenas que malas", zanjó.