Los lazos entre Putin y Al Asad y Erdogan y los rebeldes complican el suceso.
Las relaciones diplomáticas entre Rusia y Turquía sufrieron una congelación notable en noviembre 2015, cuando los ejércitos de ambas naciones protagonizaron un incidente similar al acaecido este jueves. En aquel brete, un avión ruso fue derribado por un caza turco en la frontera con Siria, generando una tensión entre los Ejecutivos de los dos países teóricamente aliados en el combate contra Daesh en la zona norte siria. Las hostilidades se subsanarían con la paz firmada entre Putin y Erdogan en agosto de 2016 durante una cumbre en Moscú. El premier otomano pidió disculpas y las relaciones diplomáticas se reestablecieron.
Pues bien, en esta jornada ha sido Putin el que se ha visto obligado a disculparse con su homólogo turco, ya que un caza de su armada ha matado a tres soldados otomanos y ha herido a otros once. El Kremlin, que confirmó la llamada telefónica entre los mandatarios, señaló que en la conversación "Putin expresó sus condolencias (a Erdogan) en relación con el trágico incidente que causó la muerte de varios militares turcos, como resultado de una falta de coordinación de las Fuerzas Aéreas Rusas a la hora de determinar las coordenadas durante un ataque contra los terroristas".
La versión del Estado Mayor del Ejército ruso enmarca estas muertes como un "ataque por error, no intencionado, acontecido durante una operación conjunta para la liberación de Al Bab", urbe bajo el dominio de la banda yihadista. El suceso, que ocurrió en la pasada madrugada, fue situado por las autoridades militares turcas "en la zona de la operación Escudo del Éufrates" -noroeste sirio, donde Turquía batalla contra daesh desde agosto-, sin mencionar a la región de Al Bab. Sin embargo, esta divergencia no ha conllevado más friciones públicas entre ambas naciones. De hecho, las partes implicadas han consensuado realizar una investigación conjunta con el fin de perfeccionar "el mecanismo de coordinación de acciones cooperativas en la lucha contra el terrorismo en Siria e intercambiar información sobre la situación en el terreno".
Pero el factor equis que diferencia este incidente y el mencionado de noviembre de 2015 es que el ataque accidental ruso se ha desatado en un lugar en el que las fuerzas rusas y turcas comparten escenario con los terribles combates que protagonizan las fuerzas de Bachar al Asad y los rebeldes. El contexto aportado por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos dibuja un mapa que enrevesa el suceso: el ejército gubernamental actuaría en coalición con las huestes de Putin y los soldados desplegados por Erdogan ejecutarían en apoyo de los grupos rebeldes.
El "no intencionado" asesinato de combatientes turcos coincide, además, con la cumbre prevista entre ambos mandatarios para este marzo. En dicha reunión quizá traten los mandatarios de ambas naciones las divergencias en torno a la actuación en territorio sirio. Y es que mientras Rusia defiende que cualquier acción militar en territorio sirio se coordine con el gobierno de Al Asad, Turquía aceleró su participación en la mencionada ciudad desde dicimebre. De manera unilateral. Es posible que también se presente sobre la mesa moscovita el asesinato en el país de Erdogan del Andréi Karlov, embajador ruso, cuandos e encontraba en Ankara. Aún así, lo cierto es que los dos países en latente fricción asumieron el papel de mediadores para la firma del alto el fuego firmado por los bandos del conflicto sirio en diciembre de 2016.