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TIRO CON ARCO

Vistalegre como espectáculo

Dani Villagrasa Beltrán
domingo 12 de febrero de 2017, 19:42h

He escrito aquí sobre la capacidad que las nuevas tecnologías brindan a los políticos para colocar su mensaje sin necesidad de intermediarios. Esto me parecía, y me parece, una amenaza de facto para los medios de comunicación, porque si el político no siente la necesidad de que le adulen en los periódicos, las radios o las teles, pueden mandar al carajo a las empresas que los sustentan, habitualmente deficitarias. Por supuesto, el periodismo hace una labor social, pero eso ya es otro asunto.

Este fin de semana, la opinión pública se ha enfrentado al congreso del Partido Popular y a la asamblea de Podemos. La formación morada ha sido, de largo, la que mejor ha comunicado en sus apenas dos años de existencia. Frente a los partidos tradicionales, nacieron convencidos del poder de la tecnología y las redes sociales en el mundo de la comunicación moderna. Su líder, que este fin de semana ha quedado sin rival en el partido, comenzó su carrera política como polemista y tertuliano. Más de una vez, Podemos se ha encarado con los medios de comunicación tradicionales, que considera como una parte más de ‘la casta’, o de su sustento ideológico. Por decirlo de una vez por todas, Podemos es el partido más parecido, en el área de la comunicación política, al fenómeno de la victoria de Trump, que ganó las presidenciales con todos los grandes medios de comunicación en contra. Como el rubicundo presidente de EEUU, son capaces de dar la vuelta a un titular negativo a través de las redes sociales y las televisiones donde prestan más atención a la política en general y a Podemos en particular.

Sin embargo, durante las últimas semanas, la formación morada tenía a sus simpatizantes desmoralizados con las luchas internas en el partido. Nos hemos enterado de todo en directo. Mientras el debate mediático sobre su teórico rival, el Partido Popular, se centraba en si el pájaro de su logotipo es una gaviota o un charrán, las facciones de Podemos se lanzaban pullas y acusaciones mutuas en horario de máxima audiencia.

Incluso se preveía conocer el resultado de las votaciones en directo. Hubo quién lo imaginó como en la ceremonia de los Oscars o de los Goya, con una pantalla partida para reflejar los rostros de Pablo e Íñigo en primer plano y pausa dramática antes de anunciar la lista más votada. Se vieron titulares con cuál era el miedo de los errejonistas: ganar y que Pablo Iglesias anunciara su dimisión inmediatamente, en directo y ante todo Vistalegre.

Como espectáculo, ni el congreso del PP –esto ya se esperaba- ni la asamblea de Podemos han sido gran cosa. ¿Habrán dado al menos para un par de ‘memes’ graciosos? Ay, el futuro.

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