www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La red oscura o el Internet que se le escapa a Google

Javier Cámara
x
javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 14 de febrero de 2017, 16:42h
"Una razonable paranoia y un razonable escepticismo. No creernos todo lo que nos dicen y no confiar en todo lo que vemos". Esta es la regla de oro que nos da el policía de la Unidad de Investigación Tecnológica, Eduardo Casas Herrer, autor de 'La red oscura' (La esfera de los libros), un auténtico manual para entender esa parte de Internet a la que no llegan los buscadores de Google.
La red oscura o el Internet que se le escapa a Google
Ampliar

Este policía especializado en la lucha contra la explotación sexual de menores explica a El Imparcial que “Internet profundo es toda aquella parte de Internet que no está indexada por Google, que no sale en los buscadores”. Aclara que “eso no quiere decir en absoluto que sea mala, simplemente que no puede, o no debe, ser examinada por los crawlers (las arañas) que son los buscadores”.

El caso es que ahí podemos encontrar, destaca Eduardo Casas, “unas partes muy específicas de esa Internet oscura que se pueden utilizar para cometer delitos”. Habla, en este sentido, de la red Tor, que “es una red muy minoritaria que tiene actualmente unas 60.000 páginas activas comparadas con las más de mil millones que tiene la Internet abierta”.

Insiste el autor de 'La red oscura' en que “es una parte muy pequeñita, pero gran parte de esta red Tor, como está pensada para proteger el anonimato, favorece que existan páginas ilegales dedicadas a multitud de delitos”. Los más habituales del lado negativo de Internet son los negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, la pornografía infantil, ataques a páginas web, robo de tarjetas, espionaje industrial y militar...

Aunque matiza que con esto no quiere decir que las 60.000 páginas sean ilegales, advierte que “nos podemos encontrar de todo”. Eduardo Casas explica que Internet es como la vida real, “existe un mundo de la delincuencia, eso lo sabemos todos, y también que estamos condicionados por los sitios por los que nos movemos”.

Somos casi 7.000 millones de personas en el mundo y “estamos acostumbrados a juntarnos solo con un grupo muy pequeño de ideas parecidas”, apunta, para añadir a continuación que en la Red oscura “hay unos ambientes en los que prefieren moverse los delincuentes, y que lo hacen, además, por categorías: los pedófilos se mueven por ambientes de pedofilia, los hackers se mueven especialmente en círculos de seguridad en Internet y así hay círculos de estafadores y de cualquier cosa legal o ilegal que se nos ocurra”.

¿Cómo de grande es ese Internet oscuro?

“El Internet no indexado es gigantesco”, señala. Te “Se estima que esos mil millones de páginas en el Internet abierto es tan solo un 1% de lo que es visible”.

Aun así, este profesor de Criminología matiza que “lo que hay por debajo son datos, no tienen por qué ser páginas. Por ejemplo, todo el tráfico en streaming de las cadenas de TV o del ‘pay per view’ o del canal HBO de Netflix está oculto, son datos que no se pueden indexar”.

La Policía lo sabe y lo vigila, pero ¿estamos seguros, se puede temer algo?

La contestación, para este agente, es clara: “Siempre se puede temer algo. Hay que tener una razonable paranoia. Tenemos que ser conscientes de que nos puede pasar algo malo igual que en la calle”.

Casas insiste en que “es fácil que nos roben en Internet igual que es fácil que nos roben en una calle. Pero va a ser muy difícil que alguien intente entrar en nuestro ordenador por el simple hecho de que nuestro ordenador no es un desafío para nadie. Cualquiera puede entrar en nuestro ordenador, pero no va a conseguir unos datos especiales”.

Este policía dice sentirse “razonablemente seguro” en su ordenador, con sus fotos familiares, sus documentos de trabajo, desde donde compra y reserva sus vacaciones, donde tiene banca online. Evidentemente, “no hay que picar cuando me dicen dame todas tus claves. No se las voy a dar”.

El autor recuerda que ‘La red oscura’ habla también de cómo se lleva a cabo la persecución de los delitos tecnológicos. “Hasta que no existe un método para delinquir no se puede luchar contra él. La policía se debe esforzar para ir tan solo un paso por detrás y no dos, gracias a su formación continua y al esfuerzo dedicado”, sentencia.

Así pues, con todo lo relacionado con Internet y con esta parte oscura en particular, su regla de oro es: “Una razonable paranoia y un razonable escepticismo. No creernos todo lo que nos dicen y no confiar en todo lo que vemos”.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios