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YA NI LOS LIBERADOS ACUDEN A LAS MANIFESTACIONES SINDICALES

lunes 20 de febrero de 2017, 11:59h
En una democracia pluralista, rectamente entendida, los sindicatos son piezas imprescindibles del sistema. España tuvo la suerte de...

En una democracia pluralista, rectamente entendida, los sindicatos son piezas imprescindibles del sistema. España tuvo la suerte de que, en 1978, al frente de UGT y CCOO estaban Nicolás Redondo y Marcelino Camacho, dos sindicalistas honrados sin otro interés que la defensa de los trabajadores. Marcelino Camacho ha quedado, además, para la Historia como uno de los cuatro hombres clave de la Transición a la democracia, junto al Rey Juan Carlos, al Cardenal Tarancón y a Felipe González.

Desgraciadamente, los sindicatos, igual que los partidos políticos, han ido degenerando hasta convertirse, en gran parte, en un negocio y en agencias de colocación para enchufar a parientes, amiguetes y paniaguados. Todo ello al margen de alarmantes corruptelas que van desde los cursos de formación a las Cajas.

La consecuencia está clara: los trabajadores se sienten despegados en no pequeña medida de las centrales sindicales. Desde hace varios años no acuden espontáneamente a las manifestaciones sindicales. Solo los liberados están presentes, es decir, aquellos trabajadores eximidos de su trabajo en considerable proporción y que no dan un palo al agua.

El domingo, a pesar del buen tiempo, apenas acudieron a la convocatoria sindical en Madrid un millar de personas. Ni siquiera todos los liberados se molestaron en responder a la llamada de sus sindicatos. Mucha bandera, mucha parafernalia y mucho gasto, pero escasos manifestantes. Una vergüenza para todos.