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LA AUDIENCIA ABOFETEA A CASTRO

sábado 25 de febrero de 2017, 17:50h
José Castro, conocido por su acreditada incompetencia y su descarada ambición de convertirse en estrella...

Ampliamente reproducido en las redes sociales y comentado en radio y televisión, reproducimos a continuación este artículo de Luis María Anson publicado en el diario El Mundo.

José Castro, conocido por su acreditada incompetencia y su descarada ambición de convertirse en estrella, no es juez de carrera sino un enchufado del cuarto turno. El fiscal Pedro Horrach le calificó de “taimado”, asegurando que “una leve brisa destruye la instrucción”, que hizo “a la carta” para “pescar a la Infanta”. En su “fobia” contra Doña Cristina, el juez buscó “frenéticamente la notoriedad”, alargando “la instrucción hasta la náusea” en su obsesión “por convertirse en un juez estrella”. El fiscal Horrach, además, a la vista de la tendenciosidad de Castro, incluyó en un escrito dirigido a la Audiencia de Palma una petición al Gobierno para que considerara como “imprescindible reforzar el sistema de controles cruzados para garantizar el respeto de imparcialidad”. Tras calificar a Castro de ser “simultáneamente juez y parte”, afirma: “Se ha tomado declaración a cientos de testigos vinculados laboral o comercialmente al Instituto Nóos y Aizoon sin que se haya puesto de manifiesto una mínima participación de Doña Cristina en la gestión”.

La Audiencia de Palma ha dado la razón a Horrach y ha propinado a Castro una sonora bofetada de repercusión nacional. En ABC, Camacho ha escrito: “¿Qué clase de responsabilidad jurídica tiene un juez que instruye durante siete años un sumario cuyas conclusiones resultan severísimamente revocadas por el tribunal encargado de juzgarlo?”.

Podemos requirió a Castro para que le representara como candidato a diputado por Baleares en las elecciones generales. El juez hubiera aceptado pero el CGPJ había prorrogado su situación. Sí aceptó el que fue presidente del Tribunal de la Audiencia de Palma que sentó a la Infanta en el banquillo. Hoy, el juez Juan Pedro Yllanes es diputado de Podemos por Baleares.

La acusación contra la Infanta, ocho de años de cárcel, la mantuvo el pseudosindicato Manos Limpias, que en complicidad con Ausbanc se dedicaba al chantaje y a la extorsión de empresas y particulares. Sus dos máximos representantes, Miguel Bernad y Luis Pineda, ingresaron en prisión y la mediocre abogada Virginia López Negrete, que está siendo investigada por su colaboración en la presunta trama, acosó a la Infanta con no poca vileza. En la sentencia, redactada por Samantha Romero, se condena a costas a Manos Limpias por “actuar con mala fe, sin la mínima prudencia y mesura exigibles”. El pseudosindicato está bajo sospecha del intento de extorsionar a la Infanta exigiendo tres millones de euros a cambio de retirar la acusación, chantaje que se estrelló en la honradez y la sagacidad de Miguel Roca.

Al celebrar la inocencia de la Infanta hay que considerar también la condena de Iñaki Urdangarín. En los peores momentos de la instrucción he dedicado reiterados artículos a subrayar la inocencia de la Infanta Cristina. Ahora, aunque me enseñaron desde niño a rechazar el delito y compadecer al delincuente, me parece obligado insistir en que el jugador de balonmano ha hecho más daño a la Monarquía que aquella Secretaría General del Movimiento de la dictadura, que se dedicó incansable durante más de tres décadas a denigrar y calumniar a Juan III de Borbón, el defensor de la libertad frente a Franco, el hijo de Alfonso XIII, el padre de Juan Carlos I, el abuelo de Felipe VI.