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ARTURO MAS, EN LA PICOTA

lunes 27 de febrero de 2017, 11:00h
Arturo Mas se ha defendido cínicamente de sus presuntas corrupciones, envolviéndose en la bandera...
Arturo Mas se ha defendido cínicamente de sus presuntas corrupciones, envolviéndose en la bandera estelada del secesionismo catalán. ¿Qué va a hacer ahora? Ante el juez y la Fiscalía Anticorrupción que investiga la trama del 3%, un destacado empresario ha declarado en secreto que Arturo Mas conocía y amparaba la mordida del 3% que se debía pagar para conseguir la adjudicación de obra pública en Cataluña. Pascual Maragall desveló la corruptela en el propio Parlamento catalán. Hasta ahora, Arturo Más se había descargado de culpas desviando la responsabilidad hacia el entorno de Jordi Pujol. Ahora, sin embargo, ha sido implicado directamente. “Haz lo que él te diga”, le comunicó Arturo Mas al empresario, remitiéndole a Germán Gordó, gerente del partido.

Después se produjo una reunión en el despacho de Mas en la sede de CDC entre el empresario, cuyo nombre permanece en la reserva, Germán Gordó y el propio Mas. El donante de las mordidas cuenta minuciosamente el procedimiento al que se sometió y cómo era acosado para que hiciera más “donaciones”.

Tal vez el Gobierno crea que conviene no hostigar a Arturo Mas, pensando que algún día pueda ser interlocutor válido. Yo no lo creo así y, en todo caso, la maquinaria de la Justicia debe actuar aclarando la presunta participación de Mas en las corruptelas y la responsabilidad que de esa participación se deriva.

La ley es ley para todos. Y solo faltaría que se violentara o aplazara en casos que afectan a los secesionistas catalanes. En proporción no desdeñable, destacados políticos de aquella Comunidad se han alineado en el secesionismo con la esperanza de que una eventual independencia de Cataluña les permita zafarse de la Justicia española y de la cárcel que les aguarda por la tenaz corrupción con la que han fragilizado la vida del pueblo catalán.