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martes 28 de febrero de 2017, 13:35h
Los partidos serios firman los pactos para cumplirlos. El Partido Popular no se puede...

Los partidos serios firman los pactos para cumplirlos. El Partido Popular no se puede salir ahora por la tangente y dejar a su socio preferente con un palmo de narices. No valen excusas ni pretextos. Hay que ser consecuente. Ciertamente Ciudadanos ha sustraído del bolsón de votos del PP los que le hubieran proporcionado mayoría absoluta, conforme a la ley d’Hont. Pero eso no es motivo para ningunear al partido de centro derecha al que difícilmente podrán aplastar los populares, aunque lo están intentando.

Mariano Rajoy estampó su firma junto a la de Albert Rivera en un documento que establecía la supresión de los aforamientos. Constituye una vergüenza sin precedentes el número de políticos que se benefician de la prebenda. La salud pública exige su reducción o su completa eliminación. Hizo bien Albert Rivera en exigir de un PP, acosado por los casos de corrupción, la renuncia a los aforamientos, agilizando así los procedimientos judiciales. Al margen de que el sentido común avala la medida, es que Mariano Rajo la firmó. Y ni puede ni debe tratar a los dirigentes de Ciudadanos como a pardillos.

La otra cuestión que no debería estar en litigio, pero que lo está, es la limitación de mandatos en la Presidencia del Gobierno. Ciertamente no figura en la Constitución aunque nuestra Carta Magna establece esa limitación para el gobernador del Banco de España y los presidentes del Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Tribunal de Cuentas. Para nada tiene que ver con la Constitución el que un partido se ponga de acuerdo con otro para acordar que el presidente del Gobierno no permanezca más de ocho años en Moncloa. José María Aznar, por cierto, tomó esa decisión, la hizo pública y la cumplió cuando las encuestas en septiembre del año 2003 le daban 13 puntos por encima de Zapatero.

Otra cosa es que se concrete, en relación al documento firmado por Rajoy y Rivera, el procedimiento de la aplicación de lo pactado. ¿Empieza a contar desde la fecha del documento? ¿Se entiende o no que comprenda la legislatura anterior? ¿Cuenta o no cuenta el periodo de Gobierno en funciones? Todo eso habrá que aclararlo pero conviene que quede claro un punto clave: el PP no puede torear o ningunear a Ciudadanos. Debe cumplir lo que firmó.