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LA LIGA

La Liga: Gerard Piqué da la razón al Real Madrid sobre el agravio arbitral

La Liga: Gerard Piqué da la razón al Real Madrid sobre el agravio arbitral

martes 28 de febrero de 2017, 20:34h
El capitán culé, que será objeto de investigación, y la entidad de Chamartín sugieren que las actuaciones arbitrales les perjudican.

El erigido como defensor de Can Barça, Gerard Piqué, refrescó el pasado domingo la teoría de la conspiración que tiene a su club como víctima, al estamento arbitral como brazo ejecutor y a La Liga (con la sombra del Real Madrid) como autor intelectual de la presunta injusticia que aflige a las opciones de título de su vestuario. El central, que volverá a ser investigado por expresar públicamente y de manera velada el amaño del campeonato en favor del coloso madrileño, usó a la prensa para argumentar su hipótesis de boicot al Barcelona. El polémico penalti por mano de Bruno, que generó el empate a dos del Real Madrid en su visita al Villarreal, empujó al campeón del mundo y de Europa a verbalizar su rol como némesis merengue.

La reproducción de aquel "ya sabéis cómo va esto" -en referencia a la supuesta lógica establecida que favorece al líder- se ciñó, en su última expresión, a una comparativa en la que se exponían acciones similares que afectaron a Madrid y Barça de diferente manera, subrayando el claro agravio hacia el bloque blaugrana que viene denunciando, casi en solitario, Piqué. Porque en la institución que regenta el Camp Nou sólo Luis Enrique susurró, hace meses, que interpretaba cierta persecución a sus estrellas. El técnico, que las consideraba desprotegidas e injustamente tratadas en la relación de patadas-protestas y amarillas, ha sido el único que ha alimentado la queja de su defensor emblemático. Con silencio y hasta reprimenda de los pisos superiores de la pirámide azulgrana hacia su expresivo defensor.

Este mismo martes, después de que ayer el Comité Técnico de Árbitros decidiera trasladar dichas manifestaciones ("Contra los mismos equipos. 8 puntos. 8 y tal. Los recortes son de prensa de Madrid, por la duda") ante el Comité de Competición, la directiva catalana ha vuelto a desmarcarse de la conjetura de persecución arbitral. Josep Vives, portavoz del club barcelonés, explicó tras la reunión de la Junta Directiva que "respetamos a Gerard porque entendemos que lo que escribió forma parte de un ejercicio de libertad de expresión", pero, a continuación, remarcó la postura de la esfera gerente de la entidad: "Sentirse perjudicado es una sensación. Hay errores de los árbitros que te perjudican. Hay datos incuestionables como el gol fantasma ante el Betis. ¿La mano de Bruno ante el Villarreal nos perjudica? Pues sí. Son hechos concretos". "No es un sentimiento, son datos, pero no tenemos el sentimiento de que se nos quiera perjudicar", sentenció.

Lo que no esperaba Piqué es haber encontrado sintonía con las oficinas del Bernabéu. La tesis del referente culé se alinea, a la perfección, con la denuncia efectuada por la gerencia madridista este lunes. El cuerpo regidor, que no el futbolístico -Zidane se limitó esta mañana a declarar que "estoy orgulloso de ver cómo respetamos al árbitro y a la gente que trabaja por el bien del fútbol" cuando fue preguntado por el tuit del catalán y las palabras, también investigadas, de Francisco Roig-, se adhirió a la postura conspiranoica del portavoz blaugrana de facto hasta el punto de plagiar su metodología de denuncia (colocando a la prensa como parapeto de su reclamación hacia los colegiados).

Al final de la jornada dominical se filtró que el club dirigido por Florentino Pérez se retorcía de molestia ante las retransmisiones "segadas" de La Liga. La indignación apuntaba a Javier Tebas y señalaba un supuesto trato nocivo al conjunto capitalino que provoca que el espectador de los partidos infiera que, efectivamente, son favorecidos por los árbitros y su liderato forma parte del guión de una mano negra. En concreto, los ataques madridistas ponían como ejemplo el asimétrico volumen de repeticiones que las retransmisiones ligueras ofrecen de los fallos de los trencillas que suponen un agravio a sus intereses en relación con los que suponen un apoyo. Así, con el último Clásico como punto principal de análisis, se denunció desde Chamartín que la señal que los televidentes vieron del partido repitió muchas más veces las acciones polémicas en el área de Navas que las del área de Ter Stegen.

De este modo han confluido los argumentos de dos figuras que parecían irreconciliables. Sus testimonios, que se retroalimentan y se colocan en el mismo nivel de interpretación de la realidad, entroncan en un escorzo de complicada digestión para el resto de competidores de la Primera División española. La conclusión, que la conjuración arbitral-mediática perjudica deliberadamente a los dos equipos con más presupuesto del fútbol nacional, ha unido las voluntades de los dos favoritos al título, sólo incomodados por un Sevilla que, por su parte, también siente que en cualquier momento le llegará la estocada de los trabajadores de Sánchez Arminio, como la sentía Simeone cuando definía que la pasada Liga (que ganó el Barça) estaba "peligrosamente preparada para el Real Madrid".

En fin, la jornada 24, a finales de febrero, ya se vivió como una final y las repercusiones de una intensidad semejante han resultado proporcionales a la dimensión que cobraron los partidos del Calderón y del Estadio de la Cerámica. Con las sanciones y la libertad de expresión como aliño, no queda más que aguardar a los nuevos capítulos de la telenovela paralela que los aristócratas del balompié patrio desarrollarán hasta el desenlace del curso. Con picos -como el de estos días, en el que el cuartero arbitral que pitó el último triunfo merengue se encontró un papel que ponía "ladrones" en su dependencia del estadio del Villarreal- y valles que circundan las fronteras de la deportiva y sana rivalidad.

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