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Tom Pérez, un anti-Trump que no convence a casi nadie

Tom Pérez, un anti-Trump que no convence a casi nadie
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jueves 02 de marzo de 2017, 13:32h
Elegido líder de los demócratas para plantar cara al presidente. Por B.M.H.

Un "especialista en el cambio", así es cómo se define a sí mismo Tom Pérez, el que él es, o debería convertirse, el azote demócrata contra Donald Trump.

El nuevo líder de la bancada progresista estadounidense, de orígenes dominicanos y crecido en la profunda ciudad de Buffalo, donde OJ Simpson, otro pionero del cambio, en su caso racial, triunfó al poner a su equipo de fútbol americano en el mapo deportivo de Estados Unidos.

Sin embargo, pocos le auguran mucho éxito a Pérez. La primera razón es que el gran público en su mayoría no sabe ni quién es ni cuál es su papel, y en unos tiempos donde la mercadotecnia ha demostrado ser esencial para medrar en la política de la primera potencia mundial eso ya supone un gran lastre.

En segundo lugar, porque el Partido Demócrata se encuentra en plena fase de lamerse y cerrar las heridas de lo que ha sido una más que dolorosa derrota electoral el pasado 8 de noviembre, donde no sólo perdieron la Casa Blanca, sino que también cedieron en la Cámara de Representantes y en el Senado, en manos conservadoras al menos hasta los comicios de media legislatura en 2018.

Los conservadores están en ese impás tras el KO de noviembre y la planificación a medio y largo plazo, por lo que todavía no hay un liderazgo claro a más de un año y medio de empezar a mover ficha en el Congreso.

Y tercero, porque Pérez, de 55 años, tiene ante sí la mayúscula labor de no sólo recomponer el partido, sino conectarlo de nuevo con la clase trabajadora, normalmente vinculada al progresismo, y que se ha escorado a la derecha desencantada por las políticas económicas y migratorias de ocho años de Barack Obama como presidente.

Precisamente es el anterior inquilino de la Casa Blanca otro de los factores que juegan en su contra, pues Pérez fue parte de su equipo de gobierno y muchos le echan en cara que, aunque él lleve por bandera los aires de cambio, no sea más que una figura continuista que replique el camino recorrido por su antiguo patrón.

Sin embargo, Pérez ya ha señalado que no le asusta la tarea, que está orgulloso y lleno de ambición para ejercer como líder visible del Comité Nacional Demócrata (DNC, en sus siglas en inglés).

A lo largo de su carrera, Pérez se ha destacado por una férrea defensa de los derechos civiles, en especial en los de las minorías. De hecho, llegó a presidir la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia entre 2009 y 2013.

Además, logró en dos ocasiones bloquear las leyes de identificación de votantes propuestas por los estados de Carolina del Sur y Texas.

Licenciado en la Universidad de Brown y con un doctorado en la Harvard Law School en su haber, Pérez es considerado una mente brillante, aunque sobre todo ligada a un perfil tecnócrata que no acaba de convencer a muchos demócratas para reenganchar al votante con los postulados progresistas.

"Necesitamos a un líder que no solo pueda pelear contra Donald Trump, sino que hable nuestro mensaje positivo de inclusión y oportunidad", fueron sus primeras palabras tras ser elegido líder del DNC. El objetivo está claro, el problema es que sólo Pérez lo tenga tan claro.

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