“Si no eres capaz de controlar tus emociones estresantes, si no puedes tener empatía y tener relaciones personales efectivas, no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos.” Daniel Goleman
¿Le entretiene conocer gente diferente y tiene sentido del humor?, ¿es usted detallista y perseverante?, ¿le gusta informarse y opinar sobre los temas que conoce y no hablar alegremente sobre aquellos que desconoce?; ¿se considera usted un buen amigo que escucha y se interesa por los demás?; ¿le gusta echar una mano y ayudar siempre que tiene ocasión? Si ha respondido afirmativamente a la mayoría de estas cuestiones, puede que tenga un grave problema: “tiene usted un perfil comercial pronunciado y, posiblemente, avanzado”.
¿Qué tendrá la palabra ‘comercial’ que espanta a la mayoría de las personas? ¿Será que el trabajo de vendedor es horroroso o, más bien, que no tragamos a los comerciales? Sea como fuere, tengo la sensación de que todos somos mucho más comerciales de lo que pensamos y los comerciales, en general, son mucho peor vendedores de lo que ellos se creen.
En un entorno laboral decreciente, es decir, de sueldos a la baja y de escasez de puestos de trabajo, el componente comercial es tan diferenciador como lo es aprender a hablar inglés como Dios manda. Perdonen que aproveche este paréntesis para recordarles que, para el futuro de sus hijos, aprender inglés es fundamental, y si también aprenden chino, mejor que mejor. Dicho esto, estoy convencido de que
el siguiente ‘activo educativo’ más importante y que más deberían desarrollar sus hijos es su propio gen comercial, el que ya traen de serie. Títulos universitarios, calificaciones y demás cualidades vienen detrás en importancia. Y un curso intensivo de supervivencia empieza a ser una opción interesante.
Varios amigos y conocidos llevan años quejándose de que cobran poco dinero en sus trabajos, no-comerciales, por supuesto, y de que la ‘pasta’ se la llevan siempre los mismos: los jefes y los vendedores. Entiendo que, todavía hoy, muchos seguimos creyendo en la justicia universal y que esperamos que algún día nuestro jefe por fin se dé cuenta de lo mal pagados que estamos y nos duplique el sueldo de una vez por todas, como nos merecemos. El buen comercial aprende rápido que 1)
se sube mucho más rápido -en el escalafón y en dinero- cambiando de puesto de trabajo o amenazando con irse, ya que la primera venta y la más importante es esta misma, venderse y negociar por uno mismo; y 2) que
gana mucho más quien genera dinero a la empresa (y no, quien lo ahorra) o, por supuesto, quien inventa algo, quien construye algo y quien tiene una idea de negocio estupendo, pero siempre y cuando lo sepa vender bien. Si no, su producto, su invento y su idea, la venderán otros. Steve Jobs, ¿les suena de algo?
Si ustedes no son capaces de negociar y de venderse a sí mismos, si no quieren utilizar sus múltiples cualidades mercantiles en labores que resulten rentables para la empresa (repito, me refiero a tareas que generan ingresos y no a las que ahorran costes) o, peor aún, si no son conscientes de que ya son comerciales, entonces las posibilidades de encontrar un buen trabajo, monetariamente hablando, se reducen enormemente. El perfil comercial del que les hablo no tiene necesariamente que ver con el marketing telefónico, con vender la moto, con visitadores médicos, con las hordas de captadores de ONGs (pobres míos) o con ser unos charlatanes sin vergüenza. Ser comercial significa mucho más que eso y, quieran o no, todos llevamos uno dentro, ya que:
¿quién no tiene un poco de empatía, de interés por lo ajeno, de ganas de escuchar, de perseverancia, de honestidad, de capacidad de persuasión, de disciplina, de cierta autonomía, de puntualidad o de paciencia? ¿Quién de ustedes no se considera mínimamente detallista, templado, asertivo, humilde, flexible, resolutivo, constante, atento, sincero, chisposo, atrevido, amable, comunicador, agudo, lúcido, sensato, organizado, proactivo, moldeable, despierto, competitivo o ambicioso?
“La más básica de las necesidades humanas es entender y ser entendido. La mejor forma de entender a la gente es escucharlas.” Ralph Nichols
NOTA: “
Decálogo del buen comercial”