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LIGA DE CAMPEONES: OCTAVOS (VUELTA)

Torres, la camiseta y el Calderón para pasar a cuartos ante el Bayer | 20:45

miércoles 15 de marzo de 2017, 04:06h
Actualizado el: 15 de marzo de 2017, 19:04h
Los de Simeone se miden al Leverkusen con una amplia ventaja (2-4) como condicionante.

En ésta, la última temporada que el Vicente Calderón acoge al Atlético de Madrid, se está desarrollando una suerte de deuda moral de la entidad rojiblanca para con el romanticismo ya arrinconado. Las derrotas ante Real Madrid y Barcelona en las visitas ligueras postreras de los gigantes al coliseo de inminente extinción, el cambio de escudo y el hecho de que el partido final que hospede el recinto no sea disputado por la rojiblanca (final de Copa entre el Alavés y los culés), ha confeccionado una desazón espiritual en buena parte del pueblo indio, que así lo manifiesta en cada opción en que acude al vetusto graderío. Es por ello que la vuelta de octavos de Liga de Campeones que este miércoles se maquillará como trámite ha de entenderse más desde la necesidad de que la ribera del Manzanares acoja otro duelo elitista que como un mero cruce a superar.

Es por eso que el gurú Simeone sabe cuándo sintonizar con la esencia colchonera. Y, al parecer, este evento requería de algo de lírica. Porque regresa a una convocatoria Fernando Torres, recuperado tras su abrumador percance en Coruña -dos de marzo, en el aterrador minuto 84 de aquel empate-, y porque la renta lograda en la ida (2-4) conduce tanto a la inapetencia como a la desidia. Por eso, el Cholo prendió en la previa la llama de un mensaje, que excede al partido en ciernes, destinado a marcar el horizonte del tramo final de curso (marcado ya por el bajón sevillano y la proximidad del tercer puesto si se vence en el duelo directo con los hispalenses en la siguiente fecha de LaLiga).

"Siempre interpreto los partidos de una sola manera: no importa qué competencia sea, sino valorar la camiseta que tenemos puesta y, a partir de eso, ya sea Copa del Rey, Champions, final de Champions o amistoso, siempre jugar con la misma intención. Y mañana no va a variar", proclamó Diego Pablo en una comparecencia previa de la que se pudo extraer, sólo, las pinceladas estudiadas que suele ofrecer: "Encaramos el partido con la determinación que conlleva jugar la vuelta en casa y con la ilusión de hacer un gran partido y llevar el juego adonde nos haga sentir mejores", "hay que estar atentos y la mejor manera de estar atentos es salir fuertes y llevar el partido donde mejor nos haga sentir a nosotros" y "los cuerpos hablan, ves cuando el equipo está presente, con intención, y cuando el ambiente del estadio es participativo. Me espero un estadio lleno seguramente y con participación". El decálogo del reputado gestor de vestuarios y aglutinador de masas que es y que mira más allá de lo resbaladizo de este envite.

En su libreto contempla rotaciones. La participación de Giménez, Thomas (baja de Gabi), Vrsaljko, Lucas y Correa (infortunio de Gameiro vigente) en el último entrenamiento deja entrever que su apuesta por conducir el partido hacia el desafío de intensidad y ardor paradigmáticos de sus planteamientos caseros habrá de acometerse por una mezcla de suplentes y titulares (Griezmann, Carrasco, Koke, Saúl y Godín asoman) pero con la mentalidad de salir como si de un 0-0 se tratara. Porque, aunque no peligra la facturación del billete hacia cuartos salvo cataclismo, lo nuclear del evento es no caer en la autocomplacencia -tan convertible en endémica- y nutrir una inercia de sensaciones positivas que propulsen la cohesión y ejecución de un colectivo que ha atravesado suficientes vaivenes a lo largo y ancho del calendario. Y que en 2017 sólo ha perdido tres de sus 18 partidos disputados.

Enfrente tendrá a un Bayer Leverkusen en transición y descabezado. Sin sus cerebros dentro y fuera de la cancha (Çalhanoglu está fuera de juego por lesión hasta verano y Roger Schmidt, el entrenador arquitecto de la resurrección del equipo de la farmacéutica, ha sido recientemente despedido), y con las bajas de sus centrales titulares (Omar Toprak y Jonathan Tah) y de su pulmón (Lars Bender), la delegación alemana ha aterrizado en España al galope de la inexperta ilusión de su nuevo preparador. Tayfun Korkut es el encargado de revirar la trayectria que tocó fondo con la goleada que le asestó el Borussia Dortmund (6-2) en su último duelo a domicilio. El que fuera internacional turco y pieza clave de la Real Sociedad que peleó la Liga con el Madrid en 2003, hasta la última jornada, dispone de un vestuario eminentemente joven y dotado de clase. Pero lo que no tiene es tiempo ni margen para construir algo que les permita sobrevivir al Calderón (con Simeone, el Atlético sólo ha perdido aquí una vez de los 20 partidos jugados en Champions).

"Sabemos cuál es la situación de partida y que no somos los favoritos, pero vamos a aprovechar cada minuto para imponer nuestro ritmo y conseguir la remontada", afirmó un preparador novel que toma esta batalla como "un partido más, una oportunidad para conocer más al equipo" pero que también trata de exteriorizar ilusión: "Tengo mucha confianza en mi equipo, sé sus cualidades y su potencial y podemos hacerle daño al Atlético". En efecto, la idea de juego que ha venido sosteniendo su plantilla está basada en la salida vertiginosa combinativa que fluye de las botas de los talentosos interiores Brandt, Volland y Kampl. Sobre su inspiración distributiva, la puntería de Chicharito y el puntiagudo frenesí de sus imprudentes carrileros y de Bellarabi se sostienen las opciones de defender la dignidad perdida en el BayArena. La improvisación en el centro de la zaga, su principal y sistémica flaqueza, le juegan en contra, pues se podría asegurar que los visitantes buscan rascar migajas de orgullo en un partido a goles.

Es en la oquedad del desequilibrio ajeno por donde los atléticos contarán con opciones de "ganar el partido", objetivo primordial definido por Godín. El central charrúa también especificó que "el equipo está con muchas ganas, muy ilusionado y afrontando un partido como tiene que ser, saliendo a ganar, como todos los partidos que jugamos, y dándole la importancia que tiene", redundando en el lema de crecimiento en perspectiva que promulgó su tutor técnico. "Parece algo normal y no lo es. Hay que vivirlo con ilusión", redondeó el patrón defensivo cuando se le preguntó por la posibilidad de acceder a competir entre los ocho mejores clubes del Viejo Continente por cuarto año consecutivo. De la sala vip de la Ribera del Manzanares emanó una intencionalidad mística de seducción desde el verde hacia la tribuna. Una sed de confraternización en la inexorable despedida del encuadre y de su simbolismo. Este collage de emotividad rojiblanca trasluce que la pelota rodará por más que un triunfo que podría interpretarse como un día más en la oficina.

Con objeto de alcanzar tal propósito, el Atlético estará obligado a gestionar de mejor modo su relación con la pelota (para ello buscará un 4-4-2 de preponderancia técnica). Cualquier escenario sujeto a un ritmo extremado les resultará favorable, aunque la vigilancia al contragolpe visitante deberá fijarse como ancla a la tierra entre tanto anhelo metafísico. Sin un mediocentro destructor al uso, Koke y Thomas asumirán las atribuciones tácticas de frenar el frenesí contragolpeador de la talentosa y física medular teutona (coronada con el chileno Aranguiz). Pero la natural querencia visitante por la anarquía y el nihilismo táctico siembran un terreno abonado para el festejo de los espacios, para vanagloria de los registros goleadores locales y del respetable, ávido de degustar un relajado postre antes de enfrentar la trascendental empresa sevillana en la que habrán de "trabajar, trabajar y trabajar", parafraseando al excitado entrenador turco al que le ha fallado el timming para pulir a las perlas que entrena y solventar la papeleta. Leno y Oblak, dos de los mejores porteros, completan el cóctel.

- Alineaciones probables:

Atlético de Madrid: Oblak; Vrsaljko, Giménez, Godín, Lucas; Koke, Thomas, Saúl, Carrasco; Correa y Griezmann.

Bayer Leverkusen: Leno; Hilbert, Jedvaj, Dragovic, Wendell; Baumgartlinger, Aranguiz; Bellarabi, Volland, Brandt; y Chicharito.

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