ESTADOS UNIDOS
Así reparte el presupuesto de Estados Unidos Donald Trump
EL IMPARCIAL
jueves 16 de marzo de 2017, 22:38h
El magnate ha sido fiel a su predicamento desarrolado en la campaña electoral.
"Este es el presupuesto de 'Estados Unidos primero' (...). Vamos a gastar menos dinero fuera y más en casa", declaró el director de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, para justificar el primer reparto presupuestario de la era Trump. No obstante, las cifras ideadas por el equipo presidencial para el año fiscal 2018 subraya el lema "EEUU primero" de forma explícita, si bien algunas cifras ponen en suspenso el supuesto integrismo proteccionista.
Del mar de datos se erigen recortes trascendentales en la Agencia de Protección Medioambiental (31%), en el Departamento de Estado (31%) y en el Departamento de Salud (23 %). Y es que el desglose de esas reducciones financieras al Departamento de Estado, según reza el texto titulado "Estados Unidos primero: Un anteproyecto presupuestario para volver a hacer grande a EEUU", están prefijadas para reducir el gasto en materia de la ayuda internacional y de las organizaciones trasnacionales. En torno a 17.300 millones de dólares se recortan en estos apartados en un reparto del estipendio que dispara, en consecuencia, las partidas destinadas a la seguridad nacional y la defensa.
"El presupuesto busca reducir o finalizar la financiación directa para organizaciones internacionales cuyas misiones no avanzan de manera sustancial en los intereses exteriores de EE.UU., son duplicados o no están bien gestionados", explica el texto, que hace hincapié en el ataque a la ONU, organismo al que elimina los fondos destinados a la lucha contra el cambio climático y redistribuye, a la baja, el tope pensado para las misiones de paz.
También los medios de comunicación y el entretenimiento se ven golpeados por el planteamiento de Trump. Así, se prevé suprimir el monto destinado a la Corporación de Pública de Medios (la PBS, tele pública, la NPR, radio pública y los Programas Nacionales para las Artes y las Humanidades) en un ahorro de unos 1.000 millones de dólares, ínfimo si se compara con otras parcelas de ahorro, pero que subrayan el enfrentamiento del líder de la Casa Blanca con el sector cultural y la prensa, en una medida más política que pragmática desde el prisma financiero.
En esa línea, la política, también se alinea la explosión de la inversión en seguridad y defensa. El hueco del que son víctimas las mencionadas esferas es aprovechado por lo militar. El ascenso de 54.000 millones de dólares de la financiación de defensa, que salpica en un 10% al Departamento de Asuntos de Veteranos (punto nuclear electoral), contempla una enmienda de hasta 30.000 millones especificada para el desarrollo de drones, la construcción del caza F-35 y la nutrición de las contingencias (epígrafe gestado durante las guerras de Irak y Afganistán y que estaba en tela de juicio).
"Es un presupuesto de poder duro, no blando, y es algo intencionado. Este el mensaje que queremos enviar a nuestros aliados y adversarios. Este es un Gobierno fuerte y poderoso", definió Mulvaney en el mismo día en que su jefe pidió 4.000 millones al Departamento de Seguridad Nacional para financiar la construcción del muro fronterizo con México.