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TIRO CON ARCO

Alcohol y mujeres

Dani Villagrasa Beltrán
domingo 26 de marzo de 2017, 19:25h

Urban Outfitters vende, por 34 dólares, una camiseta con el logotipo del Partido Socialista Obrero Español, el de la rosa y el puño. Como la cosa se hizo más o menos viral, el partido anunció que estudiaba acciones legales contra la multinacional hipster. Mientras los community managers de Unidos Podemos lanzan sus mensajes virales mezclados con bromas, gaticos y monetes, el PSOE desaprovecha otra oportunidad para jugar el juego de la comunicación viral en este extraño siglo XXI. El diseñador del logo, Cruz Novillo, en declaraciones a Vanity Fair: “Me doy cuenta de que lo que creé ha resistido muy bien el paso del tiempo y mantenido su esencia. Mucho más y mejor que el propio partido”.

Este domingo, el PSOE se situaba entre las tendencias de Twitter con la puesta de largo de la candidatura de Susana Díaz a la secretaría general del partido, y los tuiteros comentaban la fotografía de la lideresa andaluza flanqueada por los históricos del partido: Tutankamon, Ramses, Tutmosis… bromeaba un usuario de esta red para referirse a Felipe González, Rubalcaba, Zapatero o Alfonso Guerra.

Frente a las grandes glorias del pasado, otros socialistas prefieren imitar a los partidos emergentes. No sólo la prensa se queda sin ideas ante la pujanza de los nuevos tiempos, y ya sólo queda imitar. Conocido es el caso de Pedro Sánchez, que a veces parece postularse como un Pablo Iglesias descafeinado y con mejor percha. Pero esta semana, otro socialista ha querido situarse a la vanguardia política con una imitación del deslenguado populismo que le come terreno a los partidos tradicionales.

Jeroen Dijsselbloem, socialista holandés, ministro de Finanzas del gobierno liberal de Mark Rutte, ha venido a decir, en una entrevista para el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que había que mantener una supervisión de los países rescatados durante la crisis económica para que no se lo gasten, como acostumbran, en “alcohol y mujeres” –“Schnaps und Frauen”, en la transcripción del diario alemán-.

La astracanada de Dijsselbloem se produce, además, en un contexto muy determinado. El partido socialdemócrata holandés en el que milita ha pasado de 38 a 9 escaños en las últimas elecciones ante el empuje del partido nacionalista antiinmigración de Geert Wilders, del que parece que Dijsselbloem ha tomado sus prejuicios sobre la Europa meridional. Bien es verdad que casos como el de las tarjetas 'black' en la rescatada Bankia no ayudan a borrarlos. Pero también hay que recordar que Dijsselbloem preside el Ecofin, cónclave de ministros de Finanzas donde se han tomado algunas decisiones más importantes de esa Europa que este fin de semana ha celebrado el aniversario del Tratado de Roma.

“A medida que se acelera, ¿no se convierte la descomposición de los valores en la única forma posible de distracción?”, se preguntaba Raoul Vaneigem, hace ya 50 años.

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