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ENTREVISTA

"El cambio climático se ha convertido en una importante fuente de dinero"

sábado 26 de enero de 2008, 23:35h
1. Las teorías sobre los efectos reales del cambio climático son tan numerosas como dispares, ¿cree que los científicos escépticos o incrédulos sobre calentamiento global están señalados de por vida en su carrera profesional?

Espero que no. Ese tipo de señales de por vida, a modo de letras escarlata, son más propias de otros tiempos. En realidad somos muchos los que creemos que es imprescindible fomentar el debate, respetar el escepticismo… En un tema tan importante para la humanidad como la defensa del medio ambiente, es mejor sumar opiniones que restar: cuantos más puntos de vista científicos podamos poner encima de la mesa, mejor para el planeta

2. ¿Existen otras vías, que no sean las puramente políticas, para evitar los efectos del cambio climático?

Cualquier acción seria para luchar contra el deterioro del medio ambiente ha de contar con un programa político, con el compromiso de los Estados. Se trata de elegir qué tipo de política o qué tipo de legislación es la más adecuada. Frente a la corriente propia de protocolos como Kyoto o Bali, que proponen la intervención de los Estados para limitar el desarrollo industrial, la penalización del consumo y los gravámenes fiscales, otros creemos que la mejor manera de ayudar al medio ambiente es la creación de políticas que favorezcan el libre desarrollo de la industria, permitan la generación de entornos de libertad y seguridad económica y penalicen los desmanes. Es decir, más ciencia, más inversión en tecnología, más libertad de mercado en lugar de más impuestos, más freno al desarrollo y menos ciencia.

3. De llevarse a cabo, a raja tabla, las directrices del Protocolo de Kyoto ¿qué se conseguiría a largo plazo?

Poco. Incluso en el caso de que todos los postulados del protocolo se cumplieran por todos los países firmantes (algo harto improbable, por cierto), sólo se pospondría una década, a lo sumo, el aumento de las temperaturas

4. Se ha hablado de desastres naturales, aumento de las temperaturas, de los huracanes, etc. ¿Qué hay de cierto en todas esas predicciones que se publican y que los textos de Kyoto no contemplan? ¿El mundo se calentará 5,8º en 100 años?

Es importante recordar que no existe un patrón de predicción único en asuntos climáticos. Las predicciones que se arrojan son producto de simulaciones informáticas que producen un amplio abanico de posibilidades. El grado de incertidumbre es grande, como han reconocido recientemente revistas tan prestigiosas como "Science". Por otro lado, tampoco es posible establecer una línea directa entre el aumento de temperaturas y los fenómenos naturales extremos concretos. Temporadas de huracanes extremos, por ejemplo, se han sucedido a lo largo de la historia sin que haya habido incidencia humana en el clima previa. En ese sentido es un profundo error en el que caemos a menudo los medios de comunicación, asignar la culpa de todos los fenómenos climatológicos extraños al aumento de las temperaturas, ningún científico avalaría esa tesis.

5. Muchos piensan que todo lo que tiene que ver con cambio climático huele a dinero, ¿cree que es un negocio que alguien se ha inventado?

¡No! El cambio climático no es un invento de nadie. Existe, es real, el clima cambia, las temperaturas aumentan y el hombre puede intervenir en él. El problema está en qué consideramos cambio climático, qué gravedad le otorgamos y, sobre todo, en por qué diferentes formas de atajarlo optamos. Es ahí donde surgen las discrepancias. Contestando a tu pregunta, sin embargo, no cabe duda de que el cambio climático se ha convertido en una importante fuente de dinero para muchos. Hoy en día es más fácil encontrar financiación para un proyecto de investigación sobre el clima que sobre otras disciplinas. Los medios de comunicación han hallado en él una buena fuente de atención de las audiencias. Es cierto que la moda de lo ecológicamente correcto ha devenido un valor añadido en el mercado. Grandes empresas invierte ingentes cantidades de dinero en reposicionar sus marcas y su imagen en el nuevo entorno “verde”, hoy todo se vende como “ecológico” desde los yogures a los coches pasando por los contratos de suministro eléctrico y las carteras de valores. Hay mucho dinero, sin duda, que fluye alrededor de la moda ecologista.

6. ¿Considera que los medios de comunicación han contribuido a elevar la alarma?

Sin duda, somos los principales responsables de ello a través del uso excesivo de una información poco ponderada y de la búsqueda permanente del extremo

7. ¿Es cierto que la cuantía de las ayudas para la reducción de gases de efecto invernadero para los países pobres, es tal que con ese dinero se solucionarían otros problemas como las hambrunas, guerras y epidemias?

En realidad lo que muchos economistas han detectado es que con el mismo dinero que se va a invertir en el cumplimiento de Kyoto (si se cumple), podrían desarrollarse políticas de combate contra la malaria, el sida, o el hambre muy eficaces. En definitiva, la sociedad debe plantearse un dilema de prioridades: por desgracia no podemos atajar todos los problemas que nos aquejan a la vez, debemos elegir, priorizar, seleccionar. ¿Es el cambio climático el problema más grave que nos amenaza? ¿Más que la pobreza, el sida, la falta de libertades o las muertes por malaria? Como ciudadanos activos ¿nos sentimos cómodos con que nuestros gobiernos se embarquen en la aventura más ambiciosa en la que se han embarcado en la era moderna simplemente para reducir unos puntos porcentuales la emisión de Co2 a la atmósfera? ¿No hubiéramos preferido que hubieran dedicado ese esfuerzo a otros fines?

8. Usted cita que: “Alguien dijo que el ecologismo es un juguete con el que sólo pueden jugar los niños ricos”. ¿Qué opina del nacimiento de “la moda verde” desde la aparición del fenómeno climático?

Es cierto que el activismo ecologista es una realidad exclusiva de los países desarrollados que ya han solucionado sus prioridades básicas de bienestar y riqueza. El ideario verde no puede ni podrá calar en las mentes de los ciudadanos del mundo pobre, preocupados por librarse de las hambrunas y la miseria. Para colmo, este divorcio entre el activismo ecologista y la ayuda al desarrollo se empeora con la actitud algo hipócrita de los nuevos eco-fashion-victims. La moda de lo verde está haciendo aflorar demasiadas personalidades del mundo del glamour que frivolizan sobre temas tan importantes como el medio ambiente mientras mantienen un estilo de vida opíparo, derrochador, contaminante y poco solidario. No le hace ningún bien a la causa, sin duda.

9. En cuanto a España, ¿podrá cumplir aquello a lo que se ha comprometido en materia de reducción de gases? ¿Cuánto nos costará?

España está muy lejos de cumplir sus compromisos de Kyoto. Está a la cabeza de los incumplidores.

10. Muchos piensan que, a lo mejor, el hombre no es el único culpable del cambio climático, que hay otros factores. ¿Su libro da respuesta a este tipo de incógnitas?

En el libro he recogido docenas de testimonios, trabajos y tesis de científicos que creen que, además del ser humano, existen otros factores a tener en cuenta para estudiar las modificaciones experimentadas recientemente en el patrón de temperaturas. Yo no pretendo dar respuestas, mi labor como divulgador y periodista es hacer preguntas y espero que sean las correctas. ¿Es el CO2 el gas de efecto invernadero más peligroso? ¿Es el protocolo de Kyoto la mejor manera de defender al medio ambiente? ¿Es el clima la prioridad más importante de nuestra generación? ¿Son realmente ecologistas los famosos que se han adscrito a la causa climática, desde Gore hasta Brad Pitt? ¿Qué futuro les espera a los países más pobres si limitamos su capacidad de crecimiento en virtud de una supuesta defensa del medio ambiente? ¿Podemos hacer por nuestros nietos algo más que enzarzarnos en una sucesión de firmas de protocolos que no vamos a cumplir...? Cada cual que busque sus respuestas.
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