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LALIGA

Neymar se pierde el Clásico aunque el Barcelona anuncia guerra

Neymar se pierde el Clásico aunque el Barcelona anuncia guerra

martes 11 de abril de 2017, 22:41h
Actualizado el: 04/12/2017 05:34h
El brasileño paga su salida de tono con tres partidos de sanción. Por M. Jones

El peor de los escenarios se ha cernido sobre el Barcelona. La Rosaleda podría haberse erigido en juez de LaLiga con Neymar como protagonista. El brasileño condicionó a su equipo en la derrota que los suyos sufrieron ante el Málaga el pasado sábado al ver dos amarillas en pleno intento de remontar el 1-0 de Sandro; y la segunda parte de su temerario entuerto se ha confirmado este martes. Y es que Ney se retiró del verde malacitano, contrariado, aplaudiendo al cuarto árbitro en tono irónico, mostrando un menosprecio a ese miembro del cuerpo arbitral. O eso ha entendido el Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol.

Acto y seguido de aquel brete que mutiló el renacer blaugrana ante los pupilos de Míchel, la rumorología atendía al artículo 117 del Reglamento Disciplinario. El texto de ese apartado es el que ha sumado dos partidos al que ya conllevaba el mero hecho de ser expulsado. Pues bien, hoy ha hecho efectiva la activación de dicho artículo la federación ante el desaire de un Barcelona que se siente agraviado. No es baladí la prohibición de jugar a una de sus estrellas el día 23 en el Santiago Bernabéu.

La entidad catalana, que en las últimas semanas se alineó con la teoría del boicot arbitral contra los culés y en favor de la candidatura madridista, ha emitido un comunicado en el que asegura que recurrirá y dará batalla. Neymar no tuvo "ninguna intención o ánimo de injuriar, ofender, desacreditar o desconsiderar al árbitro", firma el conjunto barcelonés. A pesar de que la reacción del astro quedó recogida en el acta del encuentro que autografió el trencilla -elemento éste que ha desencadenado que se diera por supuesto el calibre de la sanción-, la directiva de Bartomeu niega la mayor.

"Neymar no pronunció palabra alguna, ni advirtió, ni gritó, ni tocó, ni de ninguna otra manera aludió con palabras o gestos al estamento arbitral, limitándose su acción a aplaudir. (El cuarto árbitro) interpretó que se dirige hacia su persona, no teniendo sin embargo mucho sentido tal acción, puesto que en aquel momento el cuarto árbitro no había adoptado decisión alguna ni cabía entenderlo como una reacción personal hacia el mismo. Por ello el aplauso podría interpretarse como una reacción desesperada del jugador como consecuencia de su expulsión, incluso como una velada disconformidad con el criterio de decisiones arbitrales adoptadas durante el partido, pero no como un gesto personalizado hacia el cuarto árbitro", defiende el coloso azulgrana.

A partir de ese argumento, el Barcelona alimenta la teoría conspirativa declarando que el Comité ha de tener una "ponderación de todas las circunstancias concurrentes" y subrayando su preocupación por la "clara e inaceptable presión por parte de algunos medios de comunicación, a efectos de impedir que este Comité pueda resolver con razonabilidad la cuestión planteada, al existir un inequívoco interés en la opinión pública al efecto de que el jugador no pudiera disputar el encuentro correspondiente al clásico".

El Comité, por su parte, describe en su resolución que el Barcelona no aporta "pruebas inequívocas, ni videográfica, ni de ningún otro tipo", por lo que se le complica al club catalán el viraje del fallo. "No puede desvirtuar la presunción de veracidad del acta y ha de ceñirse a la literalidad de la misma. Esto es, que el jugador tras ser expulsado se dirigió al cuarto árbitro aplaudiéndole. Este Comité considera este tipo de acción como claramente subsumible en el tipo infractor del artículo 117 del Código Disciplinario de la RFEF, como un acto de desconsideración hacia el colegiado. Hemos de resaltar que la acción desconsiderada consiste en el mismo aplauso, que es reconocido por el propio club alegante", zanja el ente disciplinario.

El acta relató que Neymar vio la primera amarilla por "no respetar la distancia reglamentaria en la ejecución de un tiro libre, tras haber sido advertido previamente" y la segunda, por derribar a un contrario en la disputa del balón". "Tras ser expulsado y cuando iba a entrar en el túnel de vestuarios, se dirigió al cuarto árbitro aplaudiéndole", escribió el árbitro extremeño Jesús Gil Manzano. El Comité clausuró su argumentación respondiendo a la pretendida gestión de la opinión pública que efectúa el equipo agraviado: "(El Comité defiende) su absoluta independencia respecto a lo que manifiesten o dejan de manifestar cualquier medio de comunicación en relación con este expediente o cualquier otro, pues su actuación únicamente está presidida por la valoración de todas las circunstancias concurrentes, las pruebas aportadas y la aplicación de lo previsto en el Código Disciplinario". Y la jurisprudencia relativa al aplauso sarcástico no les resulta nada halagüeña a unos barceloneses que, sin embargo, agitarán cualquier fantasma en pos de llegar al evento cumbre liguero con su regateador estelar.

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