El presidente del Málaga ha arremetido con dureza contra el Barcelona y el club ha anunciado que le denunciará.
Míchel, entrenador que ha contribuido a la salvación del Málaga, realizó en la madrugada del pasado martes un paseo por los micrófonos de los programas radiofónicos deportivos más escuchados de España. En el escaparate al que se asomó el técnico madrileño, que fuera compañero de Emilio Butragueño sobre la hierba, se pronunció sobre la tesitura que se avecina si todo sigue el curso pronosticado: que el Real Madrid se jugará ante su equipo su candidatura liguera en la última jornada. Fue preguntado por su posición al respecto y en parangón con las dos Ligas perdidas por los de Chamartín -y por él- en Tenerife, cuando Valdano, otro madridista confeso, ejerció como juez en favor del Dream Team. Pues bien, el entrevistado respondió y a partir de ahí prendió un incendio que, este jueves, no sólo no está controlado sino que su deflagración llega hasta el ámbito de lo judicial.
"¿Verme como Valdano en Tenerife? Yo soy mucho más madridista que Valdano", declaró en El transistor de Onda Cero. Un puñado de minutos después, matizó sus declaraciones previas y expuso, en El larguero de la Ser que "es mi Real Madrid, pero también es mi Málaga". "Tengo que cumplir con lo que me enseñaron allí: respetar la competición e ir a ganar siempre. Mis jugadores no me entenderían si esa semana yo mirase a otro lado", especificó. Sin embargo, estos extractos de ambas charlas confeccionaron el alimento perfecto para la teoría del boicot con se viene manejando, cada vez en mayor sintonía, entre Gerard Piqué, el resto del vestuario, su entrenador, el club y el llamado entorno. Míchel, consciente de la que se le venía encima, dibujó un cortafuegos nada solvente.
"No me van a descalificar ni a animar los comentarios que haya. Prefiero que antes de esa última jornada esté todo hecho. Los que hacen los comentarios es porque no me conocen. Prefiero hacerle el pasillo a mi ex equipo antes que la puñeta, pero soy un profesional. Espero que antes de esa última jornada esté todo decidido", comentó en la rueda de prensa posterior a su triunfo ante el Granada. Ya se sabía uniformado como pirómano.
El caso es que la escalada de ataques con el que fuera fino extremo diestro como diana procedentes de la prensa blaugrana ha correspondido en coherencia con lo augurado. Y las redes sociales han dado fiel reflejo de la polvareda anímica patrocinada por un comentario sincero y su interpretación interesada. "¿Confiar en el Málaga? Si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta", manifestó, irónico, Luis Enrique en sala de prensa. Tanto es así, que por el camino ha germinado una suerte de lectura errónea de las relaciones de fuerzas y dialécticas con que funciona el balompié nacional. Abdullah Al-Thani, jeque dueño y presidente del Málaga que llevó a los blanquiazules a rozar las semifinales de la Liga de Campeones, asumió el papel de defensor de la dignidad de su entidad y de su fichaje salvador. Aunque lo hizo evidenciando una conclusión exótica de la retórica que envuelve al fútbol y exponiendo una denuncia no menos exógena.
"Con la ayuda de Dios les lapidaremos (ganaremos, al Real Madrid) en el campo, pero la escoria de Cataluña no olerá la Liga después de las mentiras sobre Míchel", tuiteó como respuesta a un usuario de dicha red social que le animaba a echar una mano a los culés. Quizá la expresión "lapidar" caiga como un false friend en esta latitud y sea de uso común y no tan rocambolesco, por llamarlo de alguna manera, como resuena en nuestro castellano. Lo que en Can Barça han entendido como un objeto perfectamente denunciable es la expresión "escoria de Cataluña".
Bartomeu y compañía, el mismo día en que el presidente azulgrana se enteraba que será juzgado por el fichaje de Neymar, han anunciado su intención de denunciar al presidente del Málaga ante el Consejo Superior de Deportes. En este sentido, el jeque ha pretendido enjabonar su tuit precisando que cuando habla de "escoria" se refiere a los medios de comunicación catalanes. "Decir que Míchel vende el partido es inaceptable, el Málaga no vende partidos y los medios catanes deben pedir perdón por las cosas que han dicho sobre él", ha proclamado en un capítulo fresco de las rivalidades del fútbol nacional al que no se dará carpetazo hasta la jornada 38 (si Real Madrid o Barcelona no pinchan o cantan el alirón antes).