Los Spurs ganaron a los Grizzlies pero Marc resplandeció frente a Pau.
"Conozco mejor que nadie la calidad de mi hermano, lo mismo que él la mía pero, al final, en cada acción te dejas guiar por dar el máximo, bien para conseguir una canasta como para hacer una jugada defensiva", declaró Marc Gasol en la previa del sexto y definitivo partido entre los San Antonio Spurs de su hermano y sus Memphis Grizzlies. El que, a la postre, significaría la clausura de la eliminatoria en favor de los texanos. Era la primera ronda de la post temporada en la Conferencia Oeste de la mejor liga de baloncesto del planeta, y la familia más ilustre del deporte nacional marcaba otro hito al revestir esas series con una pátina fratricida.
El caso es que incluso en las declaraciones precedentes al enfrentamiento de esta madrugada se refutaba la ya anunciada transacción de roles y status entre hermanos. Las últimas temporadas venían remarcando una inercia que iba a autografiarse como explícita en este abril de 2017. Lejos queda ya la aristocrática percepción que de Pau se tenía, tras haber llegado como tirita a los últimos Lakers gloriosos de Phil Jackson y Kobe Bryant y haberse descubierto como el factor x que granjeó otro par de anillos a la franquicia californiana. Si bien esta Liga cuida mucho las atenciones para con los nombres que han contribuido al desarrollo del juego (sea sobre la cancha o en lo mercantil-globalizado), y el cuadro estadístico del mayor de los Gasol se ha ganado el mimo con que se le trata en el campeonato estadounidense, el declinar de su madurez biológica le ha conllevado una cesión de peso y trascendencia que correspondía con la ignición de Marc.
El líder de la selección española que asestaba a Francia un puñal legendario en el Eurobasket de 2015 rebuscaba su salida de Lakers para rebotar en unos Bulls en transición y terminar encontrando hueco en un gigante que le pudiera permitir luchar por el tercer anillo de su currículo. Ese coloso, el transatlántico dirigido por Popovich, le permite atisbar como real la opción de llegar a las Finales con 36 años, aunque sea suplente y su importancia en la dinámica le haya conducido hacia el triple de forma estudiada (53% de acierto) pero exótica. El peón estiloso y lúcido de la pintura angelina, que se unió al club selecto formado por Abdul-Jabbar, Garnett y Tim Duncan como uno de los cuatro únicos nombres que han acumulado al menos 20.000 puntos, 10.000 rebotes, 3.500 asistencias y 1.800 tapones en un curso, ha terminado promediando 25 minutos por partido y una relación de 12 puntos, 7.8 rebotes, 2 asistencias y un tapón.
Su hermano mediano, que ya fue Mejor Defensor de la NBA en 2013, comparte protagonismo con Mike Conley en el siempre rocoso equipo de Memphis. Considerado por muchos analistas como el mejor pívot de la Liga, en tanto que completo y decisivo en el devenir de sus compañeros (a los que involucra), Marc ha promediado 34 minutos, 19.5 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias y 1 tapón, con un puñado de canastas anotadas sobre la bocina que han significado triunfos para su equipo, la última de ellas aconteció hace cuatro días. Entonces, el renacimiento de Zach Randolph y del tiro exterior de los Grizzlies abonó el terreno para que Big Spain empatara la serie con los Spurs (a dos y contra todo pronóstico), gracias a un tiro, ejecutado por encima de Lamarcus Aldridge -teórico sustituto de Duncan- y en el último estertor de la prórroga. Ese duelo concluyó 110-108 y coronó la evidencia: el mayor de los Gasol es ya pasado si se le parangona con el único representante español en el All Star de esta temporada.
"No me preocupa lo que puedan hacer los jugadores rivales, solo trabajar duro en el campo para que mi equipo consiga la victoria, sin importar quiénes estén enfrente", manifestó Pau, después de evitar referirse en particular al rendimiento de su hermano. Ambos, que dejaron para la posteridad una foto paradigmática en el deporte español (aquella del salto inicial que les enfrentó en el Partido de las Estrellas de 2015), cerraron este viernes otra muesca única en la retina española. El 96-103 final, que clasificó a los Spurs a las semifinales del Oeste -donde aguardan los Rockets de James Harden en una eliminatoria deliciosa-, recalcó la superioridad del fluir de los texanos y, sobre todo, de Kawhi Leonard, tercer candidato (rezagado en esa pugna) al MVP. El todoterreno de los de El Álamo se apuntó 27 puntos, capturó nueve rebotes, dio cuatro asistencias y recuperó tres balones. Por detrás, Toni Parker (27 puntos y una efectividad mareante) y L.A. (17 puntos y 12 rebotes) sellaron el 4-2 final. Pau se fue sin puntos en 20 minutos.
A pesar de la lesión de su mejor defensor, Tony Allen, los Grizzlies dieron la cara. Marc sumó 18 puntos, cinco rebotes y seis asistencias para lanzar el rendimiento de Conley, estrella de su equipo en este final de temporada. El base, desequilibrante, encestó 26 puntos que resultarían insuficientes. Su participación comprimiría el epílogo a seis minutos y medio pero, en ese instante, Leonard asomó a ambos lados de la cancha y San Antonio definió el futuro inmediato de sus contrincantes con un parcial de 22-8 que les promocionó de ronda. Pero, a pesar de la derrota, un Marc Gasol en cotas de crecimiento absoluto como distribuidor desde el poste, triplista ocasional y lector del juego puso luz y taquígrafos a la presente relación de fuerzas en la familia. Pero, eso sí, con 32 años, y aunque todavía tiene margen para acercarse a los registros de su hermano mayor, la bandera de Pau parece estar demasiado arriba. Incluso hasta para el mejor pívot de la NBA. Lo que no está en discusión es su hambre. "Tengo que trabajar en el tema del rebote, es algo que desde luego es un asunto en el que tengo que poner atención, es evidente, y 43 victorias es algo inaceptable", confesó este viernes. Sigue elevando su listón y el de su vestuario.