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CUARTOS DE FINAL

Conde de Godó. Nadal barre a Chung y ya es semifinalista | 7-6/6-2

EL IMPARCIAL
viernes 28 de abril de 2017, 19:25h
Actualizado el: 29 de abril de 2017, 02:47h
El jugador balear sigue firme en su camino hacia el título.

"Esta noche veré vídeos de Chung para conocerle mejor. Nunca se sabe qué va a pasar. El partido de mañana será difícil", vaticinaba Rafael Nadal después de clasificarse para los cuartos de final del Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. Confesó conocer poco de su rival, pero la pesadez de la pista, el cansancio acumulado en este 2017 reconfortante y el hecho de que el semi desconocido coreano eliminara a la perla alemana Zverev con relamida soltura (6-1 y 6-4), llevó al español a tomarse muy en serio el duelo que le ofrecía la oportunidad de plantarse en semfinales, el paso previo a pelear por su histórico décimo entorchado en la Ciudad Condal.

Pues bien, no le fallaría el tino al zurdo legendario. El envite ante el 94 del ránking mundial y de 20 años evidenció, en su inicio, lo equilibrado que dejaba entrever un Nadal que se desplegó sobre la pista que lleva su nombre en un estudio de su oponente en los primeros juegos. El asiático, esperanza tras el trompicado devenir del nipón Nishikori, mostró su rebeldía y participó de su sueño como protagonista durante un buen tramo del encuentro. Sin embargo, toda vez que el tie-break le entregara al local el primer set (7-6), la distancia en la consistencia de la mentalidad de ambos púgiles se tornó tangible y la cadena de breaks favoreció a un Rafael que selló su inmaculado caminar en Barcelona (6-2) un día más.

"Tampoco puedes estar viendo tres horas de vídeo. Además, este tipo de jugadores están en continua evolución", explicó Rafa sobre el estudio de su rival. Una hora y 44 minutos se dilató el brete. En el contenido del mismo se destaca que Nadal hubo de trabajarse con afán un primer set de 63 minutos. Concluiría con un tie-break imperial (7-1), pero hasta llegar a ese punto los dos tenistas intercambiaron rupturas de saque (en el tercer y sexto juegos) y el balear necesitó de su mejor tenis para salvar una bola de ruptura con 5-5 en el electrónico. Con ese punto de inflexión en la mochila, el quinto mejor tenista del ránking mundial filtró en el coreano la inseguridad en el saque y en las derechas otrora atinados y se allanaría la senda sobremanera. Ahora, Zeballos examinará su rendimiento en la fase siguiente.

Por el otro lado del cuadro navegaba Albert Ramos. El que fuera finalista de Montecarlo y que está completando el año de su explosión se medía al número uno de la ATP -necesitado de alegrías tras un comienzo de curso resbaladizo-. Pues bien, Andy Murray supo escapar de la encerrona que le había preparado el jugador local y accedió a las semifinales del campeonato en un desafío muy exigente (2-6, 6-4 y 7-6 (4)). Más de tres horas duró el combate que serviría de revancha para el británico (que fue eliminado de Mónaco ante el rival de este viernes).

Ramos, que se lució ante Bautista el jueves, volvió a salir efervescente y dominó la manga inicial, rompiendo el servicio a su ilustre contrincante en dos ocasiones (en el tercer y quinto juegos). Su defensa y la astucia para atacar habían sacado de eje a un Murray que pretendía llevar la iniciativa pero al que podían las dudas que arrastra durante todo este tiempo. Sin embargo, el escocés enseñó el porqué de su clasificación puntera y respondería a pesar de su saque (cometería seis dobles faltas). En el sexto juego de la segunda manga dispuso Ramos de tres pelotas para colocarse con 5-4 y saque, pero perdonó.

Murray, que se medirá en semifinales a Dominic Thiem (cuarto cabeza de serie) sacó su mejor versión, arriesgada y plena de técnica, cuando estuvo bajo presión. Rompió el saque del catalán en el décimo juego para dejar el partido para el tercer set. Esa manga, la decisiva, arrancó con un 2-0 en favor del español, pero una torcedura de tobillo inoportuna cambió la dirección del viento. Empataría el isleño y el duelo se conduciría hacia un intercambio de juegos igualado y salpicado de breaks que señalaba al tie-break como marco decisivo. En esa altura, el escocés dictó un 4-0 que zanjó la cuestión.

Apesadumbrado, Ramos confesaba su decepción ante la ocasión perdida: "En el segundo set estaba 3-3 y 15-40 a favor y he hecho una dejada que se ha quedado muerta sin saber por qué. A partir de aquí, no he sabido resolver". "Es algo que voy a recordar durante mucho tiempo. Estoy contento por el partido, pero por otra parte estoy decepcionado por lo que podría haber sido una gran victoria", explicó el catalán. Por el contrario, Andy expuso que "ha habido partes en las que no me ha gustado mi juego y otras en las que sí. Tengo que ser más consistente. Espero que, a medida que vaya jugando más partidos, vaya mejorando, pero me he acercado a mi mejor nivel".

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