Los toros a Igualdad
domingo 29 de junio de 2008, 18:40h
Andan los taurinos empeñados en salir del Ministerio de Interior. La actitud es tan crónica como encorsetada, más cuando las competencias del ministerio del “guardia y la porra” son tan mínimas que sólo se corresponden a aquellas en que las comunidades autónomas hacen dejación de las suyas, que en algunas son todas: por ejemplo Madrid.
La obsesión es “pasar” a Cultura; y quizá no les falte razón. Pero, en tal situación, de descentralización, lo suyo es demandar de las administraciones regionales la asunción de competencias y posteriormente que éstas instalen “los toros” en tal consejería.
Otra cosa es el tratamiento que, principalmente, desde el ámbito tributario y de información por parte de TVE como un espectáculo (el segundo de masas y autóctono, nunca uno más), necesitado de no ser ninguneado; entre otras cosas por ser el Ente financiado con dinero de todos. Y entre esos todos, están, no sólo, la gran cantidad de gente que trabaja en el sector si no los millones de espectadores que al año, en directo o por el peaje televisivo de la graciosa concesión felipista al difunto Polanco, gozan y disfrutan con “los toros”.
Puestas estas premisas y tras las novedades después del 9-M, sin duda, algo que los taurinos no han reparado todavía, obcecados en reivindicaciones obsoletas, el anclaje perfecto de La Fiesta respecto de la Administración Central estaría en el flamante Ministerio de Igualdad.
¡A Igualdad! Pero al chachi, al guay, al fetén; nunca al actual, impostor, que como mucho se podría llamar de la mujer (acomplejada), o de la incultura o del “sextarismo”, sectario, que llaman, en positivo. Y eso que el lado más “progre”, a la vez que demagógico –con su toque chic, asaz cateto, al natural, nada intencionado- en el fondo, en la forma y la palabrería de la ministra “Aida” es como guante a mano (anillo a dedo) para una Fiesta “inferiorizada” y diana permanente de la más felona “violencia doméstica”- con un melifluo ejecutivo mirando para otro lado-, y quizá de “género”- en todos los lados cuecen habas-.
Por que no hay que olvidar que la mayor “cobradora del frac”, voraz depredadora de la inversión del empresario, el esfuerzo del ganadero y la sangre de los toreros, es “la” Comunidad de Madrid con los mil millones de las antiguas pesetas de canon consecuencia del plan “Aguirretxe” (toros por cemento), sin que “la” Presidenta dé un “palo al agua” ni en dotación económica de apoyo ( eso sí, mucha obra, mucho ladrillo para descargar el debe de Patrimonio que es el negociado pertinente), ni en su estructura administrativa, ni en su promoción y difusión, de todo tipo; menos, todavía, en Telemadrid con guetos muy definidos y un capricho ocioso como La Otra: ayuna de cualquier contenido, que tampoco ejerce actividad alguna respecto de los toros.
Ahora andan cambiando los “chispeantes” por togas como consecuencia de sentencias: unas firmes, otras por venir; ¡ya!
En cualquier caso la inclusión de “los toros” en el Ministerio de Igualdad sería algo más que una utopía para tener un trato equivalente en la brutal carga de impuestos, respecto de otros espectáculos, y el gasto público similar en la potenciación y propalación para un mayor conocimiento de sus valores que, se quiera o no, son consustanciales a nuestra cultura y tradiciones más populares (del pueblo). Trato parejo a otras rémoras “pesebreras”, que no equitativo, puesto que “los toros” producen robusto haber en las cuentas del PIB de la administración central, periféricas y locales, y, en estos momentos de crisis, una musculatura enfibrada nada permeable a la destrucción de empleo.
Por no abundar en la importancia que para el ecosistema, más en los tiempos que corren, supone el hábitat necesario para la crianza de un animal, que sin el espectáculo no existiría, único, intransferible con marchamo acreditado y con denominación de origen.
Todo ello sería consecuencia de la lógica. Pero con un gobierno zascandil, pícaro y avezado en el “compro, cambio, vendo”, más las evidencia afloradas por la “titulara” de la cartera de la supuesta igualdad, nos ubican en la certidumbre de un departamento falaz, sin continente ni contenido más que satisfacer dos cuotas: la de género y la regional; ¡o quitarle “otra muerta” de encima a Chaves.
Y luego, que la gente del toro es muy rarita. En el mejor de los casos no veo yo a Eduardo Miura, Juan Pedro Domecq, los “Chopera”, los “Lozano”, Ponce, Juli, Castella –menos a José Tomás- llamando al teléfono de la “esperanza” ni de la “aida” para pedir protección ni demandar que a los antitaurinos más violentos les apliquen orden de alejamiento de los cosos; menos, “enjoyarlos” con brazaletes, pulseras o tobilleras de detección.
¡Virgencita que nos quedemos como estamos!, en Interior, o en “la cámara” por el calor.
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Crítico taurino y Periodista
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