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Ni educación ni fomento de la lectura

Natalia K. Denisova
sábado 06 de mayo de 2017, 19:06h

Nadie puede fomentar la lectura si no sabe qué es la educación. Me explico: hace unos meses, a principios del año 2017, publicó la Biblioteca Nacional una nota de prensa titulada: Casi el 40 % de españoles no lee, pero la lectura es la segunda actividad cultural. Imaginen ustedes, pues, cómo será la situación de las actividades que ocupan las siguientes posiciones de esta lista. A partir de aquel entonces las actividades “librescas” no han parado: el día del Libro, que se celebró el 23 de abril, ahora tiene lugar la 41 Feria de primavera del libro antiguo y de ocasión en el Paseo de Recoletos (28 de abril-15 de mayo), en el futuro próximo nos espera la Feria del libro del Retiro (a partir de 26 de mayo). Esta última seguramente batirá el récord del año pasado, como suele suceder. Simplemente no puede ser de otra manera, entre otros motivos, porque en España la cantidad de títulos editados crece vertiginosamente año tras año.

Sin embargo, esta hiperactividad que existe en torno al libro tiene su trasfondo. El informe La lectura en España 2017 revela datos alarmantes sobre el cierre de librerías, la caída de facturación del sector del libro, la desaparición de los kioskos de prensa. Además, por si esto fuera poco, hay muchas bibliotecas que por falta de financiación o de lectores acaban con el cartel “cerrada”. Hasta los datos positivos como “la cantidad de lectores frecuentes” debe tomarse con sumo cuidado, porque para pasar por lector “frecuente” es suficiente acercarse al libro por lo menos una vez a la semana. La estadística no aclara si es para leerlo o para sacudir el polvo. La mayoría de los lectores (62%) logran hojear un libro entero al año. A pesar de esto, España mantiene la posición 19 entre los 20 países más “leídos” del mundo, eso significa que los españoles leemos de media 5,8 horas semanales, es decir, no llegamos a leer ni una hora diaria.

Frente a esta situación real, el Gobierno presentó el día 4 de mayo el plan de fomento de la lectura 2017-2020 bajo el lema “Leer te da vidas extra”. Como suele pasar en otras cuestiones, si hasta el Gobierno se ha ocupado de algo, demos por perdida esta batalla. Es una ironía. Si en los siglos anteriores, sobre todo, en el XIX y XX la lectura fue una actividad imprescindible y un pasatiempo agradable, ahora es un quehacer tedioso y obligatorio. La evolución de la lectura ha pasado del afán sincero por lectura a leer por imposición. Miguel de Cervantes lo leía todo: “yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles toros de las calles”. Y ahora: ¿leemos por placer o preferimos leer sólo los 180 caracteres de un tweet? Si leyéramos por placer, no habría necesidad de fomentar la lectura. Pero, desgraciadamente, leemos por obligación. ¿Quién tiene la culpa de esta transformación? Sin duda alguna, la mala educación que ha institucionalizado el Ministerio de Educación con la colaboración de todos los gobiernos autonómicos al desvincular la lectura del proceso educativo. He ahí el secreto de nuestra incultura lectora, reitero, se ha separado ideológica y políticamente la educación de la lectura.

Por eso, precisamente, el Ministerio de Educación lo gastado en mala educación tiene que compensarlo, a través de la Secretaría de Estado de Cultura, con planes carísimos de fomento de la lectura, que nadie asegura su éxito. Una cosa es clara si la educación en todos sus niveles no se vincula a la lectura, tenemos el fracaso asegurado, o sea, ni habrá educación ni público lector. El Secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, quiere solucionar ahora el problema que él creó, junto a otros muchos, cuando era Subsecretario de Educación. En otras palabras: ¿qué hizo Benzo, como Subsecretario de Educación, durante más de cinco años, para solucionar la incultura lectora de nuestros escolares? Me temo que poco o nada. La educación en España está al margen de la lectura. De ahí vienen los miles de problemas de nuestra mala educación y peor capacidad lectora. Alguien que ha fracasado en la gestión de la Educación, como es el caso de Benzo, poco arreglará en Cultura por mucho que invierta 7,2 millones de euros en un Plan Cultura.

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