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SEXTA ETAPA

Giro de Italia. Dillier gana la sexta etapa y Jungels mantiene la maglia rosa

EL IMPARCIAL
jueves 11 de mayo de 2017, 17:50h
Segunda victoria de las fugas con respecto a los sprints.

El Giro Cento permanece abierto a las oportunidades de nombres poco habituados a triunfar en los grandes escenarios. Si la categoría de los velocistas está resultando un trampolín para el colombiano Gaviria, las etapas destinadas a los rodadores también se están describiendo como el terreno abonado para que los corredores secundarios den el salto. Este jueves aprovechó tal percepción el suizo Silvan Dillier (BMC), que llegó el primero a la meta de Terme Luigiane. El luxemburgués Bob Jungels, por su parte, mantuvo la maglia rosa de líder en una jornada inocua en lo que a la clasificación general se refiere.

El trazado, de 217 kilómetros, regresaba la carrera a la península y ofrecía una ventana para que los fondistas localizaran la fuga idónea para romper la dinámica del sprint. Y así fue. Dillier, de 26 años y procedente de la pista, terminó rematando a sus dos compañeros de fuga con un ataque potente, ejecutado a 125 metros de la bandera de cuadros. El corredor suizo, y doble medallista de plata en los Europeos en pista, se impuso con astucia a Jasper Stuyvens y Lukas Postlbergen, primer líder de este Giro, que no supo contravenir la voluntad del ganador final.

Los tres llegaron con la energía suficiente para neutralizar el esfuerzo del pelotón por volver a reproducir una llegada masiva sobre el llano. Los colosos de la velocidad y sus equipos empujaron para echar abajo una fuga que, por el contrario, sobreviviría y distanciaría al resto de corredores a 39 segundos. Michael Woods sería el primero en picar tiempo en la meta tras los aventureros del día en un cierre de recorrido que contaminó de nervios a los jefes de fila.

En ese paquete sigue destacando Jungels, líder incontestable aunque de ventaja escueta, que aguarda fuerzas para defender su posición en la etapa dominical. Allí, el ascenso al Blockhaus examinará el ritmo de los escaladores y empezará a desbrozar la parte alta de la clasificación de una carrera que, hasta entonces, discurre bajo un sino sostenido que sólo se ve roto por la tensión que la organización añada a los kilómetros finales de cada día. Hoy la fuga venció a los sprinters, en la que es la segunda oportunidad que esto sucede en esta edición de la ronda transalpina.

El jueves arrancó en Calabria y el guión plomizo anunciado se deshizo con el desafío asestado por una fuga de nivel. Con más de 200 kilómetros por delante, Stuyvens, Dillier -debutante-, Pöstlberger, Andreeta y Mads Pedersen -promesa de 21 años- saltaron ante la indulgencia de un pelotón que quiso contemporizar ante el esfuerzo maratoniano venidero. No obstante, sólo el Cannondale puso corredores para que la brecha no se disparara, pero su altruista apuesta remitió al no ver compañía. Esto entregó las opciones de victoria a los fugados.

Los escapados atravesaron la Cota de Fuscaldo -a 22 kilómetros- con 3 minutos de diferencia y, sólo entonces, el pelotón se activó gracias al arreón postrero de los equipos de los velocistas. Sin embargo, el buen entendimiento de los que eran cabeza de carrera hizo infructuoso el intento del Movistar por exigir al pelotón y a los rivales de Quintana, ante lo sinuoso de la carretera.

Finalmente, Dillier, Stuyvens y Postlberber soltaron a Andreeta antes de la recta de meta y en el habitual juego de miradas y contemporización se impondría el suizo. Como calcando la lógica del ciclismo de pista, estudió la distancia y a sus rivales para asestarles el mordisco cuando debió hacerlo. "Es increíble. Es algo que buscaba hace tiempo. Estaba preocupado por Stuyvens, pero he ganado y la sensación es increíble", proclamó un ciclista que acababa de triunfar, por primera vez, en una grande.

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