
Madrid se tiñó de rojo para recibir a los campeones de Europa. Nadie se imaginaba que tanta gente pudiera salir a la calle para celebrar uno de los mayores triunfos del deporte español y, desde luego, las ímágenes son sobrecogedoras. No quedó un sólo hueco en la Plaza de Colón sin un aficionado vestido de rojo y ondeando la bandera española. La explosión de locura, desatada tras la victoria de la selección española contra Alemania en la final de la Eurocopa, fue total.
A las 19:48 horas, aterrizó en suelo español el avión de la selección nacional de fútbol que regresaba, tras una espectacular competición, con la copa de Europa en sus manos. Desde que Iker Casillas, capitán del equipo, y Luis Aragonés salieron del avión con la Eurocopa, los internacionales españoles se dieron un impresionante baño de masas.

Miles de personas se agolparon alrededor del autobús descapotable que llevó al conjunto nacional del aeropuerto de Barajas hacia la Plaza de Colón, donde tuvo lugar la celebración "oficial" con la afición. Durante el trayecto, y desde el segundo piso del autobús, los jugadores hicieron vibrar a los aficionados que, agolpados en los puentes sobre la carretera de Barcelona, en la mediana y el arcén de la autovía, gritaron hasta perder la voz.
La Patrulla Águila del Ejército del Aire pintó de rojo y amarillo el cielo de Madrid para recibir a la selección a su llegada a Colón.

A partir de ese momento, los integrantes del equipo subieron al escenario montado allí e hicieron reír a toda una nación. El primero en hablar fue Casillas, quien agradeció su apoyo a todos los españoles. "Esta Eurocopa es vuestra", gritó el capitán de la selección para, después, homenajear al seleccionador, que terminó siendo manteado por sus jugadores. El jugador del Real Madrid pidió a todos los asistentes que corearan, tan alto como pudieran, el nombre de quien ha cumplido el sueño de todos.
Más tarde, Pepe Reina, sin duda el hombre más carismático de toda la selección (al menos, fuera de los terrenos de juego), divirtio con sus bromas a una afición exultante tras la merecida conquista de Europa. Un emocionado Luis Aragonés aseguró, ante decenas de miles de camisas rojas y banderas rojigualdas, que "tiene el mejor equipo del mundo".

Normalmente, todo festejo suele tener su lado amargo. Los sanitarios del Samur-Protección Civil atendieron en la noche del lunes a 49 personas en la Plaza de Colón durante la celebración de la victoria española en la Eurocopa, todas ellas por cuestiones de carácter leve, y 6 de ellas han sido trasladadas a hospitales de Madrid.
Según informaron fuentes de Emergencias Madrid, entre las 18:30 horas y las 00:00 horas del lunes, 49 personas fueron atendidas por mareos, lipotimias o crisis de ansiedad, así como por cortes o contusiones de carácter leve. Durante la celebración y debido al fuerte calor, los Bomberos refrescaron con agua a los concentrados, lo que fue útil para evitar más lipotimias y mareos.
La fiesta continúaEsta celebración no hizo sino continuar la fiesta que abarrotó las plazas y principales calles de las ciudades españolas de cientos de miles de personas para celebrar, enfundadas en la bandera española, el triunfo de la selección española de fútbol en la Eurocopa'08.
En Madrid, alrededor de 65.000 personas, según datos de la Policía municipal, atestaron la céntrica Plaza de Colón y sus alrededores para presenciar en el lugar el triunfo de la selección española en Viena.

Las Ramblas de Barcelona y su fuente de Canaletas, puntos habituales de concentración de los aficionados azulgrana, se llenaron de banderas españolas para celebrar la victoria del equipo de Luis Aragonés. Nada más terminar el encuentro del domingo, miles de personas se desplazaron hasta el centro de la ciudad coreando "¡España, España!" y saltando de alegría. Por toda la ciudad se oyeron petardos para celebrar el gol de Torres, a la vez que muchos barceloneses salieron al balcón para gritar el tanto.
En Andalucía, las pantallas gigantes instaladas en lugares públicos de varias ciudades, además de bares y peñas, fueron importantes puntos de concentración de los aficionados, que durante el partido dejaron desiertas las calles y que fueron saliendo poco a poco a celebrar la victoria agitando enseñas nacionales y haciendo sonar las bocinas de sus coches.

En la capital valenciana, como suele suceder cuando el Valencia C.F. logra un título, el punto de reunión para festejar el éxito fue la plaza del Ayuntamiento, donde conforme pasaban los minutos se fueron sumando a la fiesta una multitud de seguidores vestidos con camisetas rojas de la selección y con banderas de España.
Cánticos como "Yo soy español", "Campeones, campeones", "Illa, illa, illa... Villa maravilla" fueron los que más sonaron en la céntrica plaza de la capital sólo interrumpidos por los petardos, cuyas explosiones eran jaleadas por los presentes, entre los que se veían pancartas que rezaban: "Gracias Dios por ser español" o "España, campeona".
Por su parte, los alemanes que se encuentran de vacaciones o residen en Palma de Mallorca cambiaron la alegría por silencio, suspiros y lágrimas de rabia solapadas por el eco de la victoria española que se celebraba por todo lo alto a pocos metros de ellos.
En toda Castilla y León hubo posibilidad de ver el partido al aire libre, con la posterior fiesta cuando el árbitro italiano Roberto Rosetti pitó el final del encuentro. Así, la Plaza de Zorrilla fue el centro neurálgico de la alegría en Valladolid. Provistos de banderas y camisetas de la selección española, muchos vallisoletanos se dejaron llevar por la alegría y dejaron sonar también el claxon de sus coches o motocicletas hasta el punto de atascar buena parte del Paseo de Zorrilla.

En Palencia se habilitó una pantalla gigante en la Plaza de Toros; el Ayuntamiento de Ávila instaló otra en la Cubierta Multiusos y algunos pueblos de la provincia también disfrutaron en la calle de la posibilidad de ver el partido. En Burgos hubo hasta tres pantallas gigantes, también en Segovia, León o Ponferrada, y en Salamanca, el marco elegido para ver el partido al aire libre fue su emblemática Plaza Mayor.
También en Bilbao, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria o en Santander, Murcia y Toledo los aficionados salieron a las calles para festejar, entre cánticos y bocinas de coches la segunda victoria española en la Eurocopa.