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DUODÉCIMA ETAPA

Giro de Italia. Tercera etapa para la nueva estrella, el debutante Gaviria

EL IMPARCIAL
jueves 18 de mayo de 2017, 19:01h
Actualizado el: 19 de mayo de 2017, 04:17h
Tom Dumoulin mantuvo la maglia rosa en una jornada de transición.

Fernando Gaviria tiene 22 años y tres etapas en el Giro de Italia. El velocista del Quick Step, colombiano, ha sumado este jueves su triplete en su debut en la carrera transalpina. Lo ha hecho rematando, en Reggio Emilia, la jornada más larga de la competición, de 229 kilómetros. Así, el cafetero, apodado "misil", ha completado un estreno apoteósico que le coloca en la cima de los presagios futuros dentro del pelotón internacional. Su victoria en Reggio Emilia, por otra parte, es la cuarta para el país americano en esta edición centenaria.

"He venido a aprender", aseguró Gaviria en la salida de la etapa inaugural, en Cerdeña. Pues bien, lo ha hecho rápido y hasta el punto de someter a su gran rival Greipel día tras día. Con el Quick Step en inferioridad con respecto a los otros trenes de sprinters, la perla colombiana volvió a brindar el triunfo a su familia (padres y hermana), presente en la línea de meta como también lo estuvieran en los triunfos de su protegido joven en Cagliari y Messina. En este caso, el corredor que pretende descorchar su hiperbólico debut en el Bel Paese con el maglia ciclamino (clasificación por puntos) arrodilló a Jakub Marecko y Sam Bennett.

"No, de ninguna manera, el mejor es André Greipel, que por algo es el que más victorias tiene en su enorme palmarés", respondió Gaviria al ser preguntado si se considera el mejor velocista de la carrera. Aún así, el asfalto señala lo contrario, y es que nadie ha podido hacer sombra al protagonista absoluto de las primeras dos semanas del Giro, antes de que los jefes de filas que ansían llegar como ganadores de la general a Milán afronten las dificultades montañosas que decidirán el relevo de Nibali en el palmarés de la carrera. En ese sentido, Tom Dumoulin disfrutó de una jornada plácida y mantuvo la brecha cosechada en la crono: 2.23 con Nairo Quintana, 2.38 con Bauke Mollema, 2.40 con Pinot, 2.47 con Nibali y 3.05 con respecto costarricense Andrey Amador.

La de este jueves resultó una jornada con recorrido mestizo. La primera parte del trazado vislumbró un terreno propicio para las fugas (como en la que sacaron tajada Amador y Omar Fraile en la etapa precedente). Un puerto de segunda (Colla di Casaglia) y otro de tercera (Valico Appenninico) dieron alas a un Fraile que saltó sólo para pugnar por el liderato de la clasificación montañosa. El corredor español anhela llegar de azul al podio final.

Lo maratoniano de la etapa y ese perfil rompe-piernas inicial propusieron a un grupeto la aventura. Y fueron Maestri, Marcato y Firsanov los primeros en probarlo. Sin embargo, el pelotón les permitiría "sólo" 200 kilómetros de fuga, cazándoles a 7 kilómetros de meta en un terrible desenlace para el ánimo de los escapados. En ese punto, la ebullición de los equipos de los sprinters Quick-Step, Orica-Scott, Lotto Soudal y Bora aceleraba. Entonces, el protocolo frenético de codazos, trayectorias sinuosas y demás rituales se activaría hasta desplegar una pugna final entre las flechas de la carrera.

Bennett quiso romper el compás y salió con vehemencia y precocidad. Pero el sprinter del Bora fue neutralizado en la recta de meta por la propulsión del argentino Richeze, que volvió a dejar al dente el remate de Gaviria. El dúo latinoamericano parece irresistible en este Giro y el Quick Step sumó otra muesca en el inesperado relevo de los colosos que han granjeado tantos triunfos parciales a la estructura centroeuropea.

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