www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CUARTOS DE FINAL

Masters de Roma. Thiem se venga de Nadal y Muruguza arrolla a Venus

Una salida arrolladora del joven austriaco le medirá con Djokovic o Del Potro en semifinales.

El Foro Itálico romano ejerció de marco para uno de los mejores partidos que se pueden ver en la temporada de tierra actualmente. El tercer partido del Masters 1.000 de Roma de esta jornada de cuartos de final enfrentó a Rafa Nadal y a Dominic Thiem. Pasado y futuro, ligados por este presente de 2017, frente a frente. Además, entre ambos se ha gestado una rivalidad de cuentas pendientes en las que el español ha salido triunfal (ganó a su rival coyuntural en las finales de Barcelona y el Masters de Madrid), por lo que el prometedor austriaco afrontaría este envite como la mejor de las oportunidades para saciar su hambre de venganza y legitimidad.

"Sé que este es un torneo duro. No tengo un sorteo fácil. Desde el comienzo ha sido difícil, una segunda ronda contra (el estadounidense, Jack) Sock es duro, y este viernes me toca Thiem, que es el jugador más en forma del momento", avanzó en la rueda de prensa previa el jugador español, que sentenciaría su diagnóstico de lo venidero explicando que "será una batalla dura, espero que yo esté listo para esa batalla y trataré de hacerlo lo mejor que puedo". En efecto, a pesar de haber autografiado el jueves su decimoséptima victoria consecutiva en el circuito ATP, al balear le aguardaría un vendaval de complicada neutralización.

Thiem, que había superado los octavos de final concluyendo tarde su partido ante Sam Querrey -3-6, 6-3, 7-6(7)- pareció diseñar una estrategia que acelerara los puntos para eludir el cansancio previo acumulado. Y así lo hizo, arrastrando al zurdo español como víctima de su empuje. No obstante, la sinfonía de derechas, saques y defensas ambiciosas rompería el saque a Rafael en dos ocasiones (en el primer punto del partido) para colocarse 4-1 a las primeras de cambio. Su intensidad esquivaba los peloteos largos con un acierto en el golpeo sensacional, y el nueve veces ganador de Roland Garros poco podía hacer. El ritmo ajeno resultaba irrebatible y sólo un declive en la insultante afinación de la ejecución le tiraría una soga para salir a flote.

Esa ayuda arribaría con el 5-2. Ya le costó a Thiem alcanzar su quinto juego, toda vez que su efervescencia empezaba a derivar en la lógica concatenación de imprecisiones. Nadal supo aplicar su defensa y empezó a domar, desde su servicio, una deriva energética que no le favorecía. Y el balear dibujó una remontada que filtró dudas a la mentalidad que había relativizado el fuelle anatómico. Su despliegue relamido se esfumó cuando decayeron sus revoluciones, y el cuarto de la ATP, más atemperado, supo sufrir y contemporizar para morder cuando flaqueó Thiem. Así, obtuvo un break y ajustó el marcador hasta un 5-4 que situó toda la presión sobre los hombros del joven aspirante.

Sacaba el austriaco para cerrar un set que debía haber clausurado cuando galopaba sobre su flujo y que ahora se le había revirado, examinando su consistencia psicológica. Sin embargo, Nadal se contaminó del frenesí que no le convenía a estas alturas del apagado volcán y concetanó tres errores no forzados para regalar la bipolar primera manga a su rival. Finalmente, Thiem arrancó un 6-4 que, por el contrario, daba síntomas de resultar una anécdota ante el aparente descenso del atino y oxígeno de su puesta en escena. Aún así, saldría con todo para pretender allanarse el esfuerzo.

Con 23 años, Dominic había marcado la pauta ante un astro español que sólo dibujó un respingo cuando bajó el listó el centroeuropeo. Esa supervivencia resabiada del balear, sin embargo, no remarcó un cúmulo de buenas sensaciones y comodidad, sino la capacidad de sufrimiento y estabilidad mental de un coloso de este deporte. Es por eso que Nadal ganó, con muchas dificultades, su primer saque en la segunda manga. Todavía no estaba compitiendo con placidez, disfrutando. La anarquía de su rival le desestabilizó y no consiguió rehacerse, aunque los resultados sí expresaban una reacción coherente.

Una hora y cinco minutos tardó Nadal en portar la iniciativa del envite. Fue en el primer servicio del set segundo de su rival. Ese juego sería revestido por las derechas sedosas y defensas irreales (reconocibles en Rafael) como un punto de inflexión, pero los estacazos de Thiem, que remitían, valieron al aspirante para evitar el break. Con 2-1 en el marcador, y la atmósfera de juego del balear creciendo (primer ace mediante), Dominic anestesiaría las escapada de su oponente apoyándose en su servicio, ganado en blanco para el 2-2. Y el español no sabría someter a la tenaz y efectiva propuesta defensiva de su contrincante, llegando a verse abocado a levantar tres bolas de break por errores propios. Su saque le sacaría del callejón en este trance (3-2).

Otro fogonazo de jerarquía del manacorí puso contra las cuerdas al servicio del austriaco, pero éste salió del hoyo a pesar de ceder la primera doble falta del combate. Su regularidad industrial (menos resplandeciente que en el primer tramo del duelo) exigía sobremanera a la clase racheada de Nadal. Con 0-30 parecía complicársele el pase a semis al español, pero su garra le llevó a remontar. Eso sí, hoy nada saldría gratis, y el juego cayó en un deuce dominado por Thiem, que asestó al favorito un break con aspecto de trascendental. Y, con 4-3 y saque para situarse al borde del éxtasis, el manacorí sintetrizó la esencia del partido: Rafael desperdició tres pelotas de ruptura para empatar el set y recalcó que este viernes estuvo menos fino en los puntos decisivos (sólo sumó una de las 7 oportunidades de ruptura que dispuso). La campanada se confirmaría con un break final que cerró en 6-3 final. De este modo ganó Dominic a Nadal por segunda vez y así se granjeó descanso prematuro el español antes del abordaje de su objetivo prioritario: la décima Copa de los Mosqueteros.

"No jugué un buen partido. He jugado mucho y es difícil ganar siempre. Jugué en Barcelona, luego en Madrid y ahora en Roma, todo seguido. Estuve en el campo casi todos los días en las últimas semanas", analizó Nadal al término de su derrota. "Es normal que en algunos momentos no te sientas bien, sobre todo si el rival juega de forma increíble. Hoy fue mejor que yo, hay que felicitarle", avanzó para rematar su conclusión de lo vivido destacando que "mañana estaré en Mallorca yendo a pescar o jugando al golf. Hace mucho tiempo que no paso cuatro días en casa. Me apetece estar con la familia, estar a mi aire y desconectar un poco". Lo que viene merece algo de relajación.

Pero, amén de la cruz descrita, la cara para el tenis español también lució en Roma. Garbiñe Muruguza arrolló a Venus Williams en su enfrentamiento de cuartos de final del Premier Mandatory (6-2, 3-6 y 6-2). La hispano-venezolana, que arrancó con un imponente 4-0, ventiló la primera manga gracias a una seguridad en su clase determinante. Así, la séptima raqueta del ránking WTA se hizo con la primera manga con sencillez (6-2).

Había declarado Garbiñe que ahora gestionaba mejor los nervios, los vaivenes de alegría y tristeza. La presión, en definitiva. Por lo que resultaba más complicado que padeciera la irregularidad que le ha lastrado en sus despunte dentro del circuito. Sin embargo, la perla volvió a caer en la inconsistencia al ceder el segundo set por un sólo break y volver a entregar su saque a la mayor de las Williams. En el tercer y definitivo periodo, Muguruza abrió su juego con un break en contra. Era su peor momento del combate ante la número 12.

Pero reaccionaría a tiempo, en otro ejemplo del brío que la caracteriza, y la calidad que atesora hizo el resto para dispararse, romper el saque de su rival en dos ocasiones y allanarse el triunfo con un 4-1 incontestable. El 6-2 final supuso el respiro de una tenista que ha vuelto a cimentar su autoestima en Roma, después de caer en la primera fase del torneo madrileño. Ahora, tras ganar por primera vez a Venus (se habían cruzado tres veces previamente) se medirá con Elina Svitolina (eliminó a la favorita Pliskova) y aterrizará en París entre las cinco mejores del panorama internacional.

El resto de cuartos de final en mabas categorías, interrumpidas por las tormentas que cayeron sobre el centro del Bel Paese, dejaron el cruce en semifinales del diamante alemán Alexander Zverev (trituró a Raonic por 7-6(4) y 6-1) y John Isner (sacador que suma 72 aces y eliminó a Cilic por 7-6(3), 2-6 y 7-6), el enfrentamiento entre Kiki Bertens (que doblegó a Daria Gavrilova) y Simona Halep (arrodilló a Kontaveit por 6-2 y 6-4). El partido entre Djokovic y Del Potro se suspendió con 6-1 y 2-1 en favor del serbio, debido a las inclemencias meteorológicas, por lo que Thiem habrá de esperar oponente.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.