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EUROLIGA - FINAL FOUR (SEMIFINALES): FENERBAHCE 84 REAL MADRID 75

Euroliga. El Real Madrid se quema en el infierno del Fenerbahce | 84-75

viernes 19 de mayo de 2017, 22:31h
Actualizado el: 20 de mayo de 2017, 03:17h
Los turcos lucieron defensa para medirse a Olympiakos en la final.

El Sinan Erdem Dome de Estambul estableció este viernes una suerte de emboscada. El Fenerbahce, rival del Real Madrid en las semifinales de esta edición de la Final Four de la Euroliga, actuaría de facto como el equipo local. La atmósfera del coliseo otomano se caldeó como en las ocasiones de gala para presionar a los españoles en un ambiente volcánico que entraba en ebullición en cada acierto de los turcos y restallaba en cada posesión de los de Chamartín. Por lo demás, se medían dos de los favoritos desde inicio del curso, con el duelo Obradobic contra Laso como guinda.

Empezarían mejor los locales, imponiendo la presencia en la pintura de los ex NBA dominadores Jan Veseli y Ekpe Udoh. Además, la hiperactividad de los defensores del perímetro amordazaron al estilo colorido de la ofensiva madrileña, trasladando los dos primeros minutos de tensión y desacierto a un paisaje en el que el Madrid nunca podría manejarse en su estrategia variopinta y rítmica. Udoh neutralizaría el magnetismo de Ayón en unos primeros 10 minutos abrasivos que dejaron a 12 puntos a los capitalinos en el ecuador del periodo inicial.

Laso paró el envite con el parcial de comienzo de 14-7. Doncic estaba naufragando de cara al aro y la distribución. Pero los cambios introducidos, sobre todo con la influencia de Rudy, no alcanzarían a subir la ejecución defensiva, hecho que cercenaba la fluidez anotadora de los suyos. Sólo Sergio Llull, resplandeciente con 11 puntos en el primer cuarto, mantenía las prestaciones del trompicado devenir creativo merengue. La red de ayudas turca estaba venciendo y se estaba jugando sobre los prespupuestos del viejos zorro balcánico. Así, el electrónico se condujo al primer descanso con un esclarecedor 21-13.

Necesitaba localizar Laso una reacción de su camarín, pues la intensidad dictada por los locales estaba resultando trascendental (seis pérdidas registraron los españoles) y su defensa de la pintura era devastadora. Taylor, Hunter y Draper pasarían por el envite para tratar de subir la exigencia y el derroche en las labores de achique, pero el Fenerbahce recuperaría la brecha de dos dígitos (23-13, minuto 11) con rapidez. La reducción de los espacios y del pentagrama anotador afligía más a un bloque visitante que no localizaba más soluciones que Llull (único anotador además de los dos puntos de Ayón). Al tiempo, siete nombres rivales ya habían inaugurado su producción, con Kalinic colocando la máxima ventaja desde el triple (26-13, minuto 13.36).

Decidió Laso desanudar la sequía congregando en cancha a Llull, Rudy y Carroll. Y Thompkins anotó los primeros puntos del Madrid en el segundo periodo desde los tiros libres (minuto 14.08) mientras que Rudy sacó que quicio a Datome (que cometió dos faltas personales seguidas) y la zona hizo despegar el estilo merengue por primera vez tras un robo y contra conjugada con triple de Randolph (26-18, minuto 14.36). Antes ese movimiento Obradovic pidió tiempo muerto, y es que ambos empataban a cinco puntos en el segundo cuarto. La placidez turca se diluyó y el ataque del segundo máximo anotador del torneo amaneció (triples de Llull y de Randolph, en la misma fórmula, que ponía el 26-24 en el minuto 15.44). El 11-0 de parcial confirmaba la respuesta. Con síntomas reconocibles.


La precipitación que bloqueó a los turcos tomó forma en el desacierto exterior de Bojan Bogdanovic, pero su clase y la de Veseli volvió a estirar al Fenerbahce en un periodo equilibrado de intercambio de canastas. La escapada se había conjugado, pero, cuando la relación de fuerzas se apretó, Randolph hubo de ser retirado en camilla por un golpe en las costillas -con Vesely- y Fenerbahce volvió a irse de ocho puntos. Reproducía desorientación de su guión en ambas fases del juego el conjunto madridista (37-27, minuto 18.05). La pérdida del arma estadounidense refrescó los fantasmas de casi cinco minutos sin anotación. Y su compatriota, Jaycee Carroll conectó cinco puntos consecutivos (tiros libres y triple) para sostener a los suyos antes del intermedio. Con el triple agónico se Llull (19 puntos al descanso) y mejores sensaciones colectivas locales se condujeron a vestuarios los dos contrincantes (44-34).

Nueve pérdidas, sólo cuatro asistencias y una derrota nítida en la relación de rebotes (15-9) pintaba las complicaciones que plantearon los cambios defensivos y la temible pintura turca. El familiar movimiento de balón, las transiciones y las penetraciones para dividir no fructificaban ante el tejido encabezado por Udoh y Veseli. Laso urgía de variantes para sobrevivir al ahogo planteado por un Obradovic que parecía permitir a Llull salirse a costa de enfangar a la orquesta, los automatismos corales. El balear estaba respondiendo. Garcias a él el rodillo turco no se había fugado. Pero no bastaba la enésima exhibición para llegar a la final ante Olympiakos. La falta de regularidad les mermaba.

Tres buenas defensas (Randolph, magullado, volvió al partido), un tiro libres de Llull y una canasta del mencionado estadounidense alzaron el telón de la segunda parte (44-37, minuto 21). Ese era el camino a seguir, pero el rebote defensivo le seguía jugando una mala pasada a los merengues. Debían ajustar en esa faceta porque la ventaja volvió a los 11 puntos por medio de esa vía. Y Ayón seguía penando en su guerra con Veseli y Udoh. Fenerbahce respondía a cada empuje español y Sloukas fijó la máxima ventaja para los otomanos (52-37, minuto 24.56). Y, entonces, Carroll volvió a sacar a los suyos del atolladero con tres triples concatenados (56-46, minuto 26.56). Jugaba contra las cuerdas el Madrid. Con más pérdidas que puntos al contragolpe, zozobraban.

La ventaja se mantendría en dos dígitos antes de entrar en los últimos 10 minutos. Udoh seguía hiriendo al equipo capitalino desde el poste bajo (siete asistencias firmaba él solo, todas las que había cosechado el equipo visitante hasta ese intervalo). Kalinic dirigía y los secundarios remataban. Obradovic estaba ganando a Laso, atacando los desajustes anatómicos. Y Sloukas puso a su equipo de nuevo con 15 de colchón antes de que Llull maquillara el resultado al final del tercer cuarto (63-50). Sólo una deflagración épica salvaría a los madrileños del fiasco.

Los campeones de la Fase Regular de la ACB perecerían sin el milagro anhelado pero con dignidad. Un triple de Datome situó en 16 la distancia entre ambos (máxima del envite, en el minuto 31.15). El dominio del Fenerbahce resultó aplastante a pesar del orgullo ganador de los merengues. No obstante, los españoles se llevarían al límite desde el triple (68-60, minuto 33.54). Obradovic paró la inercia (10 puntos recortados en tres minutos) antre el desatino de sus tiradores y la caída de intensidad. Había vuelto a zona Laso (que se perdería su primera final en las cuatro Final Four que participó) y recogía frutos. Con Llull como asistente (8 pases de canasta y 28 puntos), el último estertor visitante llegaría hasta el 77-64, a tres minutos del final. El balear, cansado, no daría más de sí, Udoh sobresalió (18 puntos, 11 rebotes, 8 asistencias y un robo), Kalinic fue el tres en uno (12 puntos, 6 asistencias, 6 rebotes y cuatro robos) y Fenerbahce mereció el billete para redondear el cierre de Euroliga en casa. El camino merengue concluyó con el 84-75 definitivo.

Por segundo año consecutivo, los otomanos fueron la frontera de un Madrid muy desacertado en el tiro de dos (16 pérdidas y sólo Llull y Carroll por encima de los dobles dígitos en anotación) e inocuo en el juego interior. "He hecho un partido fatal y he pedido perdón a todo el equipo", confesó Luka Doncic, de 18 años; "Me siento culpable de la derrota", asumió un Ayón transaparente ante la pintura rival; y Llull sintetizó el sentir de su camarín: "Estamos jodidos, no hemos hecho nuestro mejor baloncesto y perdimos". Felipe Reyes no jugó un minuto y Nocioni no fue convocado.

Ficha técnica:

84 - Fenerbahce (21+23+19+21): Dixon (9), Kalinic (12), Bogdanovic (14), Vesely (12) y Udoh (18) -equipo inicial-, Sloukas (9), Nunnally (2) y Datome (8).

75 - Real Madrid (13+21+16+25): Randolph (7), Maciulis, Ayón (2), Llull (28) y Doncic -equipo inicial-, Rudy, Carroll (21), Hunter (6), Draper, Taylor (3) y Thompkins (8).

Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Borys Ryzhyk (UKR) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados.

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda semifinal de la Final a Cuatro de la Euroliga de baloncesto disputado en el Sinan Erdem Dome de Estambul ante 13.697 espectadores.

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