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SEMIFINALES

Masters de Roma. Muguruza, lesionada, se retira en semis y Djokovic asusta

EL IMPARCIAL
sábado 20 de mayo de 2017, 18:12h
Actualizado el: 21 de mayo de 2017, 00:04h
La española abandonó pensando en Roland Garros.

La jornada en el Foro Itálico arrancaba de manera inesperada. Y es que Djokovic y Del Potro remataron su partido de cuartos de final tras la suspensión provocada por la lluvia caída este viernes. El serbio, que había ganado el primer set ofreciendo su mejor versión (6-1), culminó su rendimiento ante el respingo del argentino cerrando su billete para semifinales con el 6-4 final. Y, he aquí lo extravagante, sólo un puñado de horas después el balcánico habrá de medirse a Dominic Thiem, el verdugo de Nadal, para acceder a la final del Masters 1.000 de Roma. En esa cima espera ya Alexander Zverev, que arrodilló al sacador Isner por 6-4, 6-7 (5) y 6-1, en una hora y 57 minutos.

La perla alemana neutralizó el magnetismo al servicio del estadounidense. El jugador de 19 años tenía trabajo. No obstante, Isner acumuló 93 saques directos a lo largo de su andadura en la capital italiana. Y este sábado sumaría otros 8 aces a su mareante cuenta particular de aciertos, pero la clase del teutón terminaría por domar ese aspecto del juego que amenaza con resultar irresistible en París. De este modo, Zverev se convierte en el tenista más joven en disputar una final de un torneo Masters 1.000, después de Djokovic, que se impuso en la edición de 2007 del torneo de Miami (con 19 años).

Pero la fecha sabatina proseguiría su enrarecido devenir en el cuadro femenino. No por el claro triunfo de la favorita Simona Halep sobre Kiki Bertens por 7-5 y 6-1. La rumana, vigente campeona de Madrid, aguardaba oponente en su primera final romana y la obtendría por la vía rápida. En la semifinal que arrancó a las 17:10 se medía el resurgir de Garbiñe Muguruza y el crecimiento de la ucraniana Elina Svitolina. La primera había arrollado a Venus Williams en su mejor partido del curso y la segunda, por su parte, dio la cmpana la ganar 6-2 y 7-6 (9) a la checa Karolina Pliskova, número 3 mundial.

Pero el enfrentamiento duraría 22 minutos. La española se retiró, víctima de las molestias musculares que venía arrastrando. Su ritmo, desglose físico y ejecución no eran reconocibles. Cedió dos veces su saque y no planteó enmienda a la intensidad de la ucrania. Finalmente, con 4-1 en el marcador, Garbiñe dijo basta y decidió poner fin a su evolución tenística mostrada en Roma. En los últimos dos días había jugado con un vendaje compresor en la pierna derecha. Este Premier Mandatory se esfumaba, pero la cercanía de Roland Garros, cona de su última final (salió triunfadora en 2016), forzó lo prematuro del abandono. Ahora queda rezar para que la dolencia no haya empeorado lo suficiente para mermar su juego en la capital francesa y esta decisión sea acertada a todas luces.

Ya en sala de prensa, la caraqueña ha explicado su infortunio: "Es algo raro, he ido a calentar y estaba entrenando la fase de respuesta. De repente, golpeo la pelota y siento que no podía mover el cuello". "He ido al vestuario y he preguntado a mi equipo técnico qué podía hacer. No había nada que hacer, estaba bloqueada", confesó una jugadora que aclaró que, de momento, no peligra su participación en la Copa de los Mosqueteros. "No saqué en el calentamiento porque sentía que no podía. No sabía qué hacer. Pero he saltado al campo, quería intentarlo, a ver si a lo mejor podía sacar más lento. No quería dejar Roma sin intentarlo, pero no estoy preocupada, tengo una semana. Creo que se me puede pasar y que llegaré bien a mi próximo torneo", expuso.

Por último, Novak Djokovic cerró el día en la cancha italiana. El serbio había abierto la acción de la jornada y le tocó, en un esfuerzo maratoniano, medirse al verdugo de Rafael Nadal. Y el balcánico demostró a todo el planeta que su respingo de rendimiento en las últimas fechas no resulta casuel. En Madrid llegó hasta las semifinales y fue derrotado por la mejor versión del balear y en Roma, sin embargo, se plantó en la final destrozando a Thiem. Sin permitir alegrías a la perla austriaca, Nole asestó un 6-1 y 6-0 reluciente. Irrebatible.

"Puede ser la mejor prestación de este año o incluso más, me divertí todo el tiempo que estuve en la pista. Hice todo lo que quería o incluso más. Llevaba tiempo esperando algo así", expuso el número dos de la ATP antes de confesar que en el anochecer de este sábado "jugué mi mejor tenis de los últimos diez meses". Tras romper con su equipo técnico y tragar una travesóia por el desierto prolongada, el serbio avista Roland Garros con optimismo: su nivel tenístico llega disparado. "Siento que esta es la manera en la que quiero jugar. Perdí un poco de satisfacción en los últimos diez meses y la estaba buscando. En el último período empecé a sentirme mejor", analizó para esbozar que Thiem "quizás gastó mucho físicamente y mentalmente para ganar a Nadal" y lo pagó ante él. El caso es que Djokovic jugará ante Zverev por su quinto título romano.

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