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ANTE LA FINAL DE LA COPA DEL REY

viernes 26 de mayo de 2017, 13:37h
A la estelada no se la hace frente prohibiéndola. Los pitos al himno nacional y al Rey no se...
A la estelada no se la hace frente prohibiéndola. Los pitos al himno nacional y al Rey no se combaten callándose como memos. El escándalo de las finales de la Copa de fútbol tiene una respuesta muy distinta a no hacer nada, que es la especialidad del Gobierno Rajoy.

Ante un acontecimiento deportivo de repercusión nacional, hay que tomar medidas inteligentes que combatan la imagen atroz de España que los secesionistas catalanes consiguieron difundir durante varios años y pretenden reactivar este fin de semana.

En primer lugar, el Gobierno, con el auxilio de varios clubes, debe reservar un tercio de las entradas. Los aficionados que cubran esas entradas irían provistos de banderas españolas. A los pitos al himno y al Rey, responderían con aplausos atronadores. Cualquier manifestación secesionista se encontraría con la respuesta pacífica y contundente en las gradas.

Así ocurrió en la final de baloncesto hace dos años en Canarias. La reacción espontánea del público oscureció la preparada manifestación de los secesionistas. Como eso no parece que vaya a ocurrir en la final de la Copa del Rey en fútbol, es necesario orquestar la respuesta inteligente en lugar de quedarse con los brazos cruzados.

Este año ya es tarde y nos encontraremos de nuevo con el descuartizamiento de la imagen de España. La responsabilidad de lo que ocurra corresponde íntegramente al Gobierno, que no ha previsto nada ni ha hecho nada razonable. Años atrás tomó la medida estúpida de prohibir la bandera estelada y, como es natural, los jueces han quitado la razón a la sandez gubernamental. La respuesta a la maniobra secesionista en un estadio de fútbol en Madrid consiste no en prohibir sino en multiplicar por tres el número de banderas españolas ondeando y por diez el estruendo de los aplausos apagando los pitos.