El alemán Alexander Zverev se ha clasificado para su segunda final de Roland Garros, la cuarta de un Grand Slam, tras derrotar este viernes al checo Jakub Mensik por, 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 en 3 horas, y se encuentra a un paso de romper su maleficio en los 'grandes'.
El número 3 del mundo se medirá el domingo contra Flavio Cobolli, 14 del ránking, que jugará su primera final de Grand Slam. Su compatriota Matteo Arnaldi, 104, no disputó la primera semifinal 100% italiana de un 'major' debido a un virus.
"Esta pista es la más difícil y al tiempo la más hermosa del mundo", dijo el alemán, que reconoció que el rival le puso en aprietos y le arrancó el segundo set que pierde en el torneo.
"En esta superficie todo puede pasar en cualquier momento y hay que buscar la manera de sobrevivir. Cada punto puede ser el último, por eso Roland Garros es tan especial", comentó.
Ante un rival de 20 años que nunca antes había superado los octavos de un Grand Slam y que en Roland Garros solo contaba con una victoria, pero que se ha ganado una fama de matagigantes, Zverev hizo un partido serio y sólido, sin dar opciones al checo, que no encontró el nivel que venía mostrando hasta ahora.
La buena estrella de Mensik, que había superado a rivales de mejor ránking durante el torneo, pareció acompañarle hasta mediado el primer set, cuando dispuso de tres bolas para colocarse 5-3 y servicio.
Pero el germano no se vino abajo, dio la vuelta a la situación y se anotó tres juegos seguidos que le dieron ventaja.
¿A la cuarta será la vencida?
En el segundo encadenó otra serie de tres para lograr una renta que no le abandonó hasta el final, aunque la reacción del checo llegó en el tercero, en el que una bajada del rendimiento del alemán le hizo dejar escapar un parcial, el segundo en lo que va de torneo.
Los errores no perdonaron a un Mensik, que recibió tratamiento médico en el cuello y que enseguida se colocó 3-0 en el cuarto, una distancia que no pudo reducir.
Zverev, elevado a la categoría de gran favorito por la baja por lesión del español Carlos Alcaraz y tras las eliminaciones del italiano Jannik Sinner y del serbio Novak Djokovic, está dominando bien la presión, aunque por momentos mostró su enfado con algunas decisiones arbitrales.
"Trato de concentrarme, de no pensar en nada, lo cual no es muy difícil, somos atletas, no tenemos mucho en el cerebro", bromeó.
El alemán ha perdido tres finales de Grand Slam. La primera en el Abierto de Estados Unidos de 2020 contra el austríaco Dominic Thiem, la segunda en Roland Garros en 2024 contra Alcaraz y la tercera en el Abierto de Australia de 2025 frente a Sinner.
Ahora tiene la oportunidad de su vida de sumar su primer triunfo en un 'grande' que unir a sus siete Masters 1.000.