Giro de Italia. Landa gana y Quintana es líder pero perdona a Dumoulin
EL IMPARCIAL
viernes 26 de mayo de 2017, 18:22h
Actualizado el: 26/05/2017 22:19h
El ciclista español triunfó, al fin, en la única crisis del neerlandés en lo que va de carrera.
Mikel Landa ha sufrido demasiado en este Giro Cento. En primer lugar, se vio desposeído de su candidatura a la clasificación general como líder del Sky debido a un incidente que dio con sus aspiraciones en el asfalto; en segundo lugar, y tras cambiar su mentalidad hacia la cosecha de victorias parciales, mostró su jerarquía como escalador pero no le había bastado más que para ser dos veces subcampeón y una tercero; y, por último, debió superar la frontera mental verbalizada en este mayo, por la que la fortuna no le permitía brillar. Pues bien, a dos días del final de la corsa recogería fruto, al fin.
El corredor vasco, que va a ganar el maillot azzurro como mejor escalador de la competencia, llegó en solitario a la meta en una etapa de 191 kilómetros clausurada con una subida final al Piancavallo. Tras sus sinsabores en Bormio y Ortisei, la clase del vitoriano se impuso en las rampas finales tras una larga escapada que dejó en la estacada a dos compañeros de viaje de nivel. Rui Costa y Pierre Roland, ambos certificados corredores de categoría, llegarían a 1.49 y 1.54 minutos, respectivamente, del mejor día de Landa en este 2017. Se coronó el ex gregario de Nibali en la última bala montañosa. Llegará a Milán para ser honrado como el mejor escalador del Giro centenario.
Por detrás se desataría una batalla intensa desde el arranque. Era la última oportunidad para tratar de tambalear al líder Tom Dumoulin y hasta cuatro equipos tejieron una tempranera emboscada de ritmo exigente. Movistar, Katusha, FdJ y Bahrain-Merida aliaron sus fuerzas para destronar al neerlandés, apoyados en un trazado perfecto para las escapadas y también para hacer doler las piernas al jefe de la manada. La guerra de guerrillas estaba servida y granítico liderazgo se vería contestado, con el peso del cansancio acumulado como compañero de los aspirantes.
Así, Astana inauguró la jornada pautando un compás acelerado que permitió a Pello Bilbao atravesar primero el puerto incial (Monte Croce Comelico). Los candidatos a la maglia rosa pasarían a 30 segundos y decidirían dejar hacer a la escapada recién formada. Esa no era su guerra, pero su batalla real no tardaría en abrir fuego: a 100 kilómetros de meta y ante un despiste de Dumoulin, Quintana, Nibali y sus equipos descerrajaron el primer ataque. En el descenso vertiginoso de la Sappada.
La brecha precoz alcanzaría los dos minutos. Ese contratiempo imprevisto obligó al neerlandés a vaciarse demasiado pronto. Se le estaba yendo el colchón en una bajada, pero su casta le llevaría a neutralizar el brete, apoyado en la mano que le echaron otros rezagados como Bauke Mollema y Adam Yates. De la colaboración de esos dos nombres y sus escuadrones se gestaría la reagrupación tras el primer sofoón serio de Dumoulin.
Por delante, con más de 10 minutos de ventaja, ya se sabían en disputa de la etapa unos escapados en los que Luis León Sánchez forzó un movimiento que le resultaría contraproducente. Rui Costa y Landa le cazaron y le dejaron en la cuneta, a 11 kilómetros del final. Se aproximaban las últimas rampas finales de una etapa del Giro y Landa demostraría su superioridad, llegando sólo a la meta y derramando las lágrimas de aquel que se ha quitado un peso de encima.
Siete minutos por detrás llegaría un punto de inflexión. Pellizotti, gregario de lujo de Nibali, estrujaría las fuerzas de todos dictando un compás en el grupo de favoritos que hizo germinar la primera crisis de Dumoulin. El neerlandés cedió un puñado de metros, traducidos en 20 segundos. Pero ni el vigente campeón de la carrera ni Quintana podrían amortizar la debilidad del líder. No llegarían ataques imponentes en al agonía del esfuerzo. A nadie le sobraba fuelle y sólo Pinot se lanzó en busca del podio final. El movimiento del galó provocó los ataque sde Zakarin. Ambos iban mejor que los candidatos al título.
Finalmente, un Quintana lejos de su mejor forma alcanzó a arrebatar la maglia rosa a Dumoulin, pero poco más. El colombiano de Movistar aventaja al neerlandés en 38 segundos, con una crono de 30 kilómetros por delante. Hasta seis corredores están situados en la cima de la general en una horquilla de 1.30 minutos, por lo que espera una traca final épica. Nibali es tercero a 43 segundos, Pinot es cuarto, a 53, Zakarin es quinto, a 1.21 minutos y Pozzovivo es sexto a 1.30. Antes de la crono final este sábado se despliega una etapa de 190 kilómetros llana pero con un el Paso de Foza, la última fiscalización a la crisis de Dumoulin, todavía gran favorito, a pesar de haber cedido el maillot de líder.