www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EL REAL MADRID Y FLORENTINO

sábado 03 de junio de 2017, 22:41h
Fernando Lázaro Carreter, inolvidado director de la Real Academia Española, coincidía con André Malraux en que el fútbol...

Antes de la gran victoria madridista en la Champions, Luis María Anson publicó en el diario El Mundo un artículo ampliado por las redes sociales y que reproducimos a continuación.

Fernando Lázaro Carreter, inolvidado director de la Real Academia Española, coincidía con André Malraux en que el fútbol había sustituido a la épica de las antiguas contiendas armadas. El Real Madrid ha paseado a la España victoriosa por todos los continentes. A la cabeza del mejor club del mundo está hoy un hombre de sólida cultura que, frente a los extremismos ultras, hace gala de buen sentido, espíritu liberal, permanente moderación, discreta serenidad, infatigable cortesía. Los que conocen a fondo la historia del Real Madrid, le consideran el mejor presidente que ha tenido el club, por encima incluso de Santiago Bernabéu.

Por dos veces se puso Florentino Pérez al frente del gran equipo madrileño, cuando la crisis lo zarandeaba. En ambas ocasiones resanó su hacienda maltrecha y además lo convirtió en campeón de España, de Europa y del mundo. Tras su espléndida primera presidencia, de la que se retiró discretamente, fue llamado por aclamación para que resolviera la catástrofe de su sucesor, un pobre hombre aspaventero deformado por la más pueril de las vanidades. Florentino lo solucionó todo y tuvo el señorío de no incriminar al listillo que, para sentarse en la poltrona presidencial madridista, intoxicó las votaciones introduciendo sufragios falsos en favor de Villar Mir para después denunciar cínicamente la irregularidad por él cometida. La trampa le salió bien, el juzgado anuló el voto por correo que certificaba una victoria arrolladora de su rival y el tramposo se alzó antidemocráticamente con la presidencia del club madrileño para cometer a continuación innumerables tropelías, hasta que el juez declaró la inocencia de Villar Mir y el trapisondista tuvo que tomar las de Villadiego. Regresó Florentino para arreglarlo todo, resolver la crítica situación económica y fichar de nuevo a los mejores jugadores.

Por eso cuando se habla del Madrid de Zidane o del Madrid de Ancelotti o del Madrid de Ronaldo, la verdad es que debería hablarse del Madrid de Florentino. Él ha sido la antorcha con la que se ha encendido el éxito madridista. A veces se olvida que quien fichó a Zidane, que era el mejor jugador del mundo, el que incorporó a Ronaldo, el que atrajo a Figo, a Beckham, a Benzema, a Bale o a Modric fue Florentino, además de cuidar la cantera, con la ayuda de los expertos y sobre todo de ese inteligentísimo Emilio Butragueño, que fue un jugador excepcional y es hoy admirable ejecutivo.

El Madrid de Florentino se impuso el domingo pasado en el campeonato de Liga, burlando al Barcelona de Messi. Los aficionados han explosionado de entusiasmo y llevamos cuatro días de celebraciones. Me parece de justicia subrayar en primer lugar el éxito de Florentino y también, por supuesto, el de su entrenador sabio, sus técnicos y sus jugadores, yo que, naturalmente, soy, como Dios manda, del Athletic de Bilbao, el único equipo de los grandes en el que solo juegan españoles y que en mi adolescencia alineaba la inolvidable delantera de fuego: Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza. Ni Florentino encontraría dinero para pagar hoy a esos jugadores. Un español, por cierto, Zarra, ha sido el gran goleador de la Liga española. Seis veces pichichi, en 1946-47 marcó 1,42 goles por partido frente a los 1,26 de Messi en su temporada estelar y los 1,25 de Cristiano Ronaldo. Las cifras absolutas deforman la realidad porque hoy se juegan en primera división 38 partidos y en tiempos de Zarra, 26.