www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ENSAYO

Massimo Recalcati: La hora de clase. Por una erótica de la enseñanza

domingo 11 de junio de 2017, 16:40h
Massimo Recalcati: La hora de clase. Por una erótica de la enseñanza

Traducción de C. Gumpert. Anagrama. Barcelona. 2016. 169 páginas. 15,10 €.

Por José Antonio González Soriano

Sabemos que las comparaciones resultan, en ciertos casos, luminosas. Massimo Recalcati (Milan, 1959) mantiene en nuestro tiempo una analogía con Platón. Haciendo la salvedad de que sus obras no tienen una forma explícita de diálogo, Recalcati escribe filosofía práctica con la intención de promover la reflexión sobre los puntos nodulares de nuestra vida social, de nuestro ser comunitario. Y lo hace abriendo nuestra visión a un plano de la realidad decisivo, pero habitualmente oculto a nuestra mirada enredada en las modalidades convencionales del saber conducido por los medios de comunicación. No se trata, claro está, del plano de las Formas o Ideas, sino del plano del inconsciente. Para esta tarea de revelación las referencias insoslayables son Sigmund Freud y Jacques Lacan. Sin embargo, nadie debe pensar que los libros de Recalcati son sólo ensayos de psicoanálisis aplicado. La profundidad de su discernimiento crítico y su sensibilidad ética y estética (incorporada a través de la literatura), convierten las obras de este autor en guías cautivadoras para resituarnos frente a nuestra propia imagen, en busca de nuevos criterios de juicio.

Tras analizar las relaciones familiares (El complejo de Telémaco, reseñado en Los Lunes de El Imparcial), Recalcati vuelve su mirada hacia la tarea educativa (una de esas tareas que Freud consideraba “imposibles” por su densidad contradictoria, junto con las de gobernar y analizar), y convoca al respecto una pregunta sencilla pero demoledora: “En la era del debilitamiento de toda autoridad simbólica, ¿es posible todavía una palabra digna de respeto?”. El autor recorre la evolución del sistema educativo en nuestro ámbito a través de tres modelos descriptivos: el tradicional-autoritario (Escuela Edipo); el actual, errático, abandonado a la dictadura del goce, que es la dictadura del neoliberalismo capitalista (Escuela Narciso) y el modelo que comenzaría a sugerirse casi por sí solo desde la esterilidad del presente: la Escuela Telémaco, que no puede obviar por más tiempo la desolación que se abate sobre los jóvenes. “El malestar actual de la juventud no estriba en la oposición entre sueño y realidad, sino en la ausencia de sueños”.

Las estrategias educativas que hoy se han hecho omnipresentes, como el recurso constante a la informática, o el adiestramiento en competencias formales o genéricas, procuran “liberar con determinación el conocimiento de todo lazo axiológico”. Es decir, de todo lazo del saber con la vida, entendida como proceso de subjetivación consciente, crítico y responsable. Este posicionamiento confluye con los lúcidos análisis del desaparecido Zygmunt Bauman en torno a la exigencia contemporánea del gran capital de que los individuos toleren su indefinido “autorremodelamiento”, para adaptarse a sus requerimientos productivos (y a su despotismo remunerativo). Pero Recalcati eleva esta crítica a una dimensión esencial, que contempla los retos existenciales a que se enfrentan los sujetos en formación de nuestro tiempo; una época “en la que la única obligación que parece existir es la del goce en sí mismo”.

En medio de este abrumador vacío “la promesa que la Escuela sostiene hoy, fatalmente a contracorriente, es que el deseo humano, para desplegarse, para volverse capaz de realización, necesita algo que sepa encarnar la Ley de la palabra”. En la Escuela (con mayúscula, como quiere escribirla Recalcati), esa Ley toma cuerpo en la pasión por abrir mundos y ensancharlos, en la pasión por el texto, en el deseo vivo por los libros y todo lo que ellos pueden volcar sobre la corriente de significación de nuestras vidas. La única condición para que esto ocurra tiene que ver con “el amor con el que un profesor envuelve el saber” y la conciencia sobre los límites del mismo.

Como lo hace este libro, breve pero intenso, apasionado y apasionante, deslumbrador. Imprescindible.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios