Pedro Sánchez insiste en su objetivo y no modifica su plan, a pesar de los numerosos noes que ha recibido en los últimos días. Tanto es así que en los próximos días se reunirá con Pablo Iglesias y Albert Rivera, con los que prentende "empezar a caminar" en un "Gobierno del cambio". Su deseo, dice una y otra vez, es "llegar hasta la Moncloa juntos".
"Yo les pregunto: ¿cuánto podemos avanzar juntos? ¿Cinco, diez, veinte metros, cien metros? ¿Podemos llegar hasta la Moncloa juntos? No lo sé, pero lo importante es que hagamos ese camino juntos, que empecemos a caminar y ese camino se hace andando", ha propuesto el secretario general del PSOE a los jefes de Podemos y Ciudadanos.
Sánchez "imagina" que las reuniones con ambos serán "por separado": "Pongamos en marcha una mesa por el cambio, busquemos los puntos en común", ha proclamado. "Nuestra prioridad es cambiar a este Gobierno y sus políticas", ha recalcado.
Una idea sobre la que ha ahondado: "Nuestro destino es la Moncloa, porque somos la izquierda de gobierno que aspira a transformar el futuro", ha proclamado Sánchez durante su primera intervención, tras su reelección, ante el Grupo Parlamentario Socialista, a quien ha pedido ejercer "una oposición de Estado".
En esta línea, ha vuelto a tender la mano al resto de formaciones "que se definen del cambio" para alterar "el rumbo" de España y desalojar a los populares del Ejecutivo, al tiempo que ha subrayado que su partido "solo" compite con el PP porque su objetivo es llegar a la Presidencia del Gobierno.
Mensajes, pues, a los líderes morado y naranja, y también al jefe del Ejecutivo. El reelegido socialista se ha dirigido a Mariano Rajoy, a quien ha respondido sobre lo dicho el día anterior: "Si usted me pide moderación, nosotros le pedimos decencia", ha dicho, y ha recordado que "la cúpula del PP está siendo investigada y él tiene que declarar" ante la Audiencia Nacional por el caso Gürtel.
Un asunto sobre el que también ha abundado Sánchez, que acusa al gabinete de Rajoy de "permitir y facilitar la corrupción", así como de hacer posible "la impunidad y la falta de ejemplaridad en la política".
Ante un panorama político que recuerda irremediablemente al de hace un año, y volviendo a la oferta de Sánchez, Rivera ya ha vuelto a decir "no". Esta vez lo ha hecho, además, de una manera gráfica, rechazando entrar en "el bucle" del líder socialista y aclarando que tampoco va a volver a mirar al pasado. Eso sí, el presidente naranja dice estar dispuesto a dialogar y negociar medidas que permitan la regeneración de España. Pero avisa: "Sánchez no es diputado y le pedimos que nos deje trabajar".
El plan socialista también es rechazado desde el seno morado. Este martes, por ejemplo, el portavoz de En Común Podemos en el Congreso ha tendido la mano al PSOE y a Sánchez para construir mayorías alternativas al PP, pero le ha recomendado que no cierre "los ojos a la realidad" porque no se puede considerar a Cs parte de esa alternativa.
"Proyectarse hacia el futuro es no quedarse atrapado en el pasado", ha dicho Xavier Domènech, para quien "ahora mismo Ciudadanos es el partido que asegura la continuidad del Gobierno del PP".