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CRÓNICA RELIGIOSA

Omella, nuevo cardenal de la Iglesia

Omella, nuevo cardenal de la Iglesia
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domingo 02 de julio de 2017, 10:06h
Acabo de volver de Roma donde he asistido al Consistorio en el que el Papa ha creado cinco nuevos cardenales, entre los que se encuentra el español Juan José Omella arzobispo de Barcelona desde 2015. Junto a Omella, el Papa Francisco impuso el birrete cardenalicio, el anillo y el título al arzobispo de Bamako, en Mali, Jean Zerbo; al obispo de Estocolmo, Anders Arborelius, el primer obispo católico de Estocolmo tras la Reforma Protestante; al vicario apostólico de Pakse, en Laos, Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, y al obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chavez, amigo personal del obispo mártir Oscar Romero.
Unan gran ceremonia tras la cual la Iglesia española tiene un nuevo purpurado, ya son 14, y 4 con derecho a voto en un eventual Cónclave, pues a Omella hay que añadir Blázquez, Cañizares y Ososro. España es, pues, en estos momentos uno de los países con más alto número de cardenales electores. Los italianos son los primeros, con 24, seguido por los estadounidenses con 10 y los franceses con 5. El Papa Francisco ha nombrado en sucesivos cuatro consistorios (2014, 2015, 2016 y 2017) cuarenta nuevos purpurados y ha incorporado al colegio cardenalicio a prelados provenientes de países que hasta ahora nunca habían tenido un representante en esta institución como Malasia, Laos, Haití, Myanmar y Panamá.

Habría que ir al siglo XIII para encontrar al primer español que fue nombrado cardenal. Fue el diácono Pelayo Galván, descendiente de una noble familia leonesa que, instalado en Roma como canónigo de San Pedro, fue designado cardenal en 1206 por el Papa Inocencio III. Desde entonces ya son 214 los españoles que han recibido la púrpura cardenalicia de las manos de diversos Papas. Entre ellos destaca Alejandro VI, el segundo Papa de la dinastía Borja, que nombró diecisiete cardenales muchos de ellos miembros de su familia.

Tradicionalmente el encargado de abrir la ceremonia y pronunciar el discurso de agradecimiento es el primero de la lista de los nuevos purpurados. En este caso el honor le correspondía al arzobispo de Bamako, Jean Zerbo. Pero no lo hizo, ya que se apuntó una posible enfermedad y sobre todo tras los rumores de que la Conferencia Episcopal de Malí posee 12 millones de euros en un banco suizo. Un tema aún no resuelto.

En su lugar la palabra la tomó el arzobispo de Barcelona, que en nombre de todos, aseguró no querer ser “Iglesia autoreferencial”. “Queremos ser -añadió-- una Iglesia peregrina por las calles del mundo a la búsqueda de todos”.

El Papa pronunció unas palabras en las que recordó a los nuevos purpurados que “Él no os ha llamado para que os convirtáis en príncipes en la Iglesia, para que os sentéis a su derecha o a su izquierda. O llama a servir como Él y con ÉL. A servir al Padre y a los hermanos. Os llama a afrontar con su misma actitud el pecado del mundo y sus consecuencias en la humanidad de hoy”.

Un toque de atención para los que recibieron la nueva dignidad, que han vivido de cerca estos días la situación del cardenal Pell que, según parece, comparecerá ante los tribunales de Melbourne el próximo 26 de julio, para responder a las acusaciones de "múltiples abusos sexuales" de las que ha sido acusado, y que le han llevado a solicitar una excedencia en su puesto como superministro de Economía de la Santa Sede.

Al cardenal Pell el Papa Francisco le ha concedido el tiempo que necesite para defenderse de la “difamación incesante”, como la calificó el propio purpurado en una comparecencia de prensa sin preguntas:” El proceso judicial me dará la oportunidad de limpiar mi nombre y de volver a mi trabajo en Roma”.
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