Los sueldos de la Premier y la posibilidad de encontrar allí la lanzadera hacia la selección española les aleja de sus clubes.
Hace tiempo que la Premier League tiene la sarten por el mango en lo que a posibilidad de fichar se refiere. Salvando a Real Madrid, Barcelona y Atlético -este último impulsado a ese estatus por su capacidad para vender muy bien a sus estrellas criadas-, LaLiga está sufriendo una fuga de talento, sobre todo, hacia Gran Bretaña notable. Y este verano no está haciendo más que confirmar la tendencia. Incluso en pugnas por jugadores de otras Ligas, como la que mantiene los rojiblancos por Lacazzette, sale ganando un club sin previsiones ganadoras como el Arsenal.
En los últimos días, y tras el fiasco en al final de la Sub-21, se ha vuelto a recalcar la distinción que el balompié patrio mantiene con respecto al mundo futbolístico en lo relativo a clase, a calidad técnica. Saúl, Ceballos, Asensio, Bellerín, Kepa, Marcos Llorente y compañía han evidenciado que encajan, a la perfeccción, extramuros. En clubes de todo pelaje y estatus. No tanto en cualquier estilo. Por eso los grandes nacionales se han apresurado por amarrar a las perlas incipientes.
Vicente Iborra, Roque Mesa y Sandro, tres jugadores capitales en sus equipos, han abandonado sus escaños y sus roles en Sevilla, Las Palmas y Málaga para afrontar un exilio que contemplan como un salto de escenario, hacia otros mercados y equipos más jugosos y, sobre todo, una posición que les permitiría, potencialmente, lucir para asegurarse una plaza en la convocatoria de España de cara al Mundial ruso.
El mediocentro nuclear del último conjunto hispalense campeón ha firmado por el Leciester por 14 millones de euros; el cerebro canario, de refinado regusto con la pelota, hace las maletas hacia el Swansea a cambio de 13 millones; y el que fuera canterano del Barcelona y delantero revolución del curso desde su capacidad como salvavidas del bloque malacitano ha firmado por el Everton gracias a un traspaso de 6.
Los tres eran jugadores franquicia, esencia del proyecto en el que navegaban. Pero los tres eran la moneda de cambio perfecta para que sus clubes cumplan con las exigencias financieras que pauta Tebas. Y es que LaLiga reclama a sus equipos que se ciñan, con rigor, a la directriz de deuda cero. El organismo, como patronal, necesita que sus súbditos cumplan ese requisito para legitimar a su presidente en particular y a la institución en general.
Así, no se anuncian buenos tiempos ni fichajes rimbombantes, de hecho el cinco veces ganador de la Europa League sufre para mantener a N´Zonzi y Vitolo y pelea por recuperar, en forma de cesión, a Nasri y Jovetic. Sólo Banega, de vuelta tras no contar para el Inter, aporta algo de luz a la tesitura andaluza. Además, Lejeune, prometedor defensor, ha salido del Eibar hacia el Newcastle de Rafael Benítez. La histórica campaña de los armeros no ha imposibilitado a los azulgrana ganar margen financiero con la despedida de uno de sus puntales.
La Premier, por tanto, seguirá exprimiendo a LaLiga como su principal cliente. La explotación inglesa de los derechos televisivos (ese parámetro que el ente dirigido por Tebas pretende escalar para acceder a un puñado de la tarta semejante al británico, todo ello a través del rigor y la seriedad con respecto a la deuda) obliga a España a aflinar el tiro con sus canteras, pues la multiplicidad de traspasos no sólo afecta a los internacionales, sino a jugadores por pulir. La pesca en aguas españolas es al por mayor. Y el precio de los jugadores que nunca han salido de LalIga es inferior al valor que se maneja en el mercado internacional.
Todavía queda tiempo para que los clubes españoles cuadren sus balances antes de recobrar la pujanza y empezar a colocar a sus futbolistas unas cláusulas acordes con las cifras que se manejan más allá de los Pirineos. Hasta entonces, la distancia entre los grandes y el resto puede agudizarse en una industria nacional que aporta el 1% de su industria al PIB.
Si se mira, incluso en diagonal, a las plantillas de la Premier, España está muy cerca de Brasil y Argentina como productores y exportadores de talento futbolístico. Diego Costa, Fábregas, Pedro, Azpilicueta y Marcos Alonso formaron parte del Chelsea campeón; Pau López fue recultado por el Tottenham, segundo clasificado, como sustituto de Lloris, a sus 22 años; Guardiola dispuso de David Silva y Jesús Navas en su camarín; Alberto Moreno defendió el lateral del Liverpool cuarto en al tabla; al igual que Monreal y Bellerín hicieron lo propio en un Arsenal que contó con Lucas Pérez y con el lesionado Cazorla; y el United de Mourinho, que espera a Morata, fue sostenido por De Gea, Mata y Ander Herrera.
Fuera de los equipos que competirán en Europa a partir de agosto, compitieron en la pasada Premier Joel (Everton), Oriol Romeu (Southampton), Adrián, Arbeloa y Pedro Obiang (West Ham), Marc Muniesa (Stoke City), Fernando Llorente, Borja Bastón y Jordi Amat (Swansea), Juanfran y Mario Suárez (Watford), Víctor Valdés, Negredo, Barragán, Daniel Ayala y Adama Traoré (Middlesborough) y Manquillo (Sunderland). Es decir, 14 de 20 clubes tuvieron en nómina a trabajadores españoles, más allá de los preparadores físicos, entrenadores, directivos y demás cuerpo profesional.