Ambos mandatarios padecen la sospecha de la corrupción.
Un guiño del calendario ha querido que a dos altos directivos de la UEFA, que gobernaban mano a mano el ente gestor del balompié continental hace no demasiado, les haya caído encima la sombra de la corrupción en el ejercicio de sus funciones este jueves. Tanto la imagen de Michel Platini como la de Ángel María Villar han sufrido un borrón considerable al verse su reputación revertida por pesquisas y decisiones judiciales.
Así, el que fuera triple ganador del Balón de Oro y expresidente de la UEFA asistió en esta jornada a un revés jurídico notable: el tribunal supremo de Suiza ha rechazado el recurso que interpuso contra la sanción de cuatro años que pesa sobre él al inclumplir en Código Ético de la FIFA. Y es que la Justicia ha probado que Platini aceptó en 2011 el pago de 1,8 millones de euros por trabajos hechos entre 1998 y 2002.
La propia FIFA, en su intención de ganar legitimidad tras la salida de Blatter, inhabilitó al dirigente francés durante ocho años, pero la Comisión de Apelación de la propia FIFA redujo la pena a seis años y, finalmente, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) fijó la punición en cuatro años. De este modo, el directivo no consiguió optar a la presidencia del máximo organismo administrador del fútbol mundial en las elecciones de 2016.
"La sanción impuesta por el Tribunal de Arbitraje Deportivo no parece ser manifiestamente excesiva", ha estimado el tribunal helvético en una resolución que mantiene la culpabilidad del presidente de la UEFA desde 2007 hasta su inhabilitación. Platini, a su vez, fue consejero de Joseph Blatter, sancionado durante seis años por hacer el pago al primero. "Ese pago de dos millones lo conocía todo el mundo", manifestó Michel hace meses tras confesar su error por no haberlo declarado a los comités ejecutivos de la UEFA y la FIFA.
Uno de los nombres fuertes en esa organización cuyo prestigio yace mantenido en suspenso es Ángel María Villar. Y el presidente de la Federación Española de Fútbol, presuntamente, tiene su propio asunto turbio. No obsante, Villar ha sido objeto de interrogatorio este jueves, durante tres horas y en el juzgado de instrucción de Majadahonda. Su estatus es el de investigado por presunta prevaricación y malversación de fondos públicos por el llamado Caso Haití.
El mandatario, que ha deslizado toda la responsabilidad del mal empleo de la subvención al exadministrador de la FEF José María Castillón, ha respondido a las 27 preguntar efectuadas por la Fiscalía Anticorrupción. Y lo ha hecho exculpándose de la posible gestión fraudulenta de una subvención de 1,2 millones de euros otorgada por el Gobierno en 2010. Esos fondos estaban destinados a causas solidarias pero no llegarían al destino ideado.
Según Villar, que admitió cinco preguntas de la acusación, la gestión de esos fondos era jurisdicción de Castillón, un dirigente que fue despedido con rudeza hace meses y como producto, según relata la versión oficial, de la investigación interna ejecutada al respecto. El juez llamará a declarar a más directivos de la Fundación de la FEF investigados. Ese ente podría haber sido usado para desviar la subvención.