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ETAPA 7

Tour de Francia. Kittel vuelve a ganar en uno de los finales más ajustados de la historia

Tour de Francia. Kittel vuelve a ganar en uno de los finales más ajustados de la historia

EL IMPARCIAL
viernes 07 de julio de 2017, 17:50h
Actualizado el: 07/07/2017 18:43h
El alemán cruzó la meta al mismo tiempo que Boasson Hagen y los jueces decidieron el vencedor.

La séptima jornada del Tour de Francia 2017 vivió una de las llegadas al sprint más ajustadas de la historia de la Grande Boucle. Fue necesaria la foto finish y la deliberación de los comisarios de carrera para dilucidar si el ganador de la prueba era el inesperado Edvard Boasson Hagen o el sprinter favorito tras la baja de Sagan, Marcel Kittel. Tras unos minutos de confusión, l,a organización entregó el triplete al teutón, que de este apretado modo alcanzó a Erik Zabel y Andre Greipel como el velocista teutón con más triunfos en la ronda gala.

El trazado, llano y destinado a la glosa de los equipos con trenes capaces de conducir el pelotón hacia llegadas masivas en la que los correosos llegadores hacen las delicias del espectador en arriesgadas maniobras, brindó, amén del delicioso desenlace, una trampa que los favoritos a la clasificación general supieron sortear. Y es que a escasos kilómetros de meta se desató un viento lateral que a punto estuvo de crear caos entre los gallos. La etapa había sido accidentada, con varias caídas, pero Chris Froome y sus perseguidores mantuvieron el tipo y las distancias.

Los 213.5 kilómetros de desgaste entre Troyes y Nuits-Saint-Georges que concluyeron en reclamación del Dimension Data y en la segunda victoria en dos años de Kittel resuelta por foto y jueces -su triunfo de 2016 ante Coquard en Limoges se confirmó del mismo modo- se disfrazaron de jornada de transición para concluir, de nuevo, como examen a los nervios y la capacidad de gestionar la tensión de los jefes de filas.

En la estadística este día suma para la mochila de Froome, que acumula 46 vestido de amarillo y se acerca a los 50 días como líder que vivió Jacques Anquetil. Aún así, el líder del Sky, patrón absoluto de la carrera, todavía está muy lejos de Miguel Indurain (60 días), Bernard Hinault (77) y Eddy Merckx (97), récord absoluto. De momento, y antes de afrontar las montañas del Jura este fin de semana (la octava etapa, entre Dole y Station des Rousses, contempla un final muy exigente con la subida a la Combe de Laisia Les Molunes, de primera categoría, antes de la prueba montañosa del domingo), el colchón de 14 segundos sobre Aru, 52 sobre Contador y 54 sobre Quintana le es suficiente para circular con comodidad.

El problema de este viernes estribó en los 31 grados que cayeron sobre más de 200 kilómetros. Mori, Gène, Van Baarle y Bouet lo probarían y llegarían a cosechar 4 minutos de brecha con el pelotón. Sin embargo, se activaron los automatismos de los equipos con potenciales ganadores en el final veloz y el Quick Step disparó el ritmo hasta la hipérbole, arrasando, consigo, el resuello de todos los partícipes de un pelotón aque tragaría a los escapados a seis de meta.

Y el sprint correspondió con la inercia mostrada en este Tour: la anarquía ante la ausencia de un escuadrón que imponga su fila dictó otra guerra de guerrillas en la que la habilidad para esquivar y progresar volvería a premiar a Kittel. Esta vez atacó desde lejos Kristoff, pero Boasson Hagen y Mathews -tercero- le pasaría como huracanes. Emergió, entonces, el ganador final para sellar su hat-trick y colgarse el maillot verde por primra vez en 2017.

Eusebio Unzue, director del Movistar, analizó el curso de la carrera ante los medios: "Podríamos estar ante otro Tour de dominio del Sky. Podría ser una repetición del año pasado. Hemos tenido una crono donde fue superior respecto a todos, pero en la llegada en alto de La Planche vimos que había otros hombres fuertes". "Ese día no vimos al Froome acostumbrado a imponer su ley a las primeras de cambio. Hizo la selección, estuvo fuerte, pero no hizo referencias", reamarcó un estratega que explicó que aquella primera llegada montañosa "era una llegada particular y no hay que exagerar sobre lo que vimos. No hay que ser pesimistas ni optimistas. Los mejores, salvo Aru, que dio golpe de autoridad, estuvieron en 150 metros y poco tiempo de diferencia".

"El Jura nos dará una medida real del estado de los grandes favoritos. La etapa del domingo es de dureza extrema casi, sobre todo si continuamos con este calor. Podemos ver grandes sorpresas", finalizó el director del único equipo español en liza.

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