Este sábado ofreció al pelotón un aperitivo consistente antes de la prueba de este domingo (181,5 kilómetros entre Nantua y Chambéry. siete puertos, tres de ellos fuera de categoría y el último a 26 kilómetros de meta). Y lo fue. La batalla planteada por el Sky contra los escapados terminó por ejercer de licuadora de fuerzas, ya que el trayecto de 187,5 kilómetros previsto se recorrió a velocidad de arrebato con la intención de encontrar remate en Froome. Pero ni el británico ganaría la etapa ni daría un golpe de autoridad.
Sería el francés Lilian Calmejane el que incribió su nombre en la gloria, por medio de un esfuerzo heróico que empezó cuando demarró a 17 kilómetros de meta dentro del grupo de ocho escapados. Lo hizo en plena subida a la Combe de Laisia Les Molunes (puerto de 1ª) y consiguió despegarse de sus perseguidores para frontar los 12 kilómetros que separab la cima de dicha estación de esquí del banderazo final. En esa fuga sufriría la presión de Gesink, del pelotón y, sobre todo, de calambres.
Pero a sus 24 años alcanzó a llegar a la orilla para regalar una alegría al urgido equipo Direct Energie, de categoría continental y que necesitaba lucir en el Tour para seguir sobreviviendo. El corredor galo salió coronado de un examen con desnivel de más de 3.000 metros y recorrido a un infernal paso de 42 kilómetros por hora de promedio. La entrada en los montes Jura no pudo disponder de mejor estreno.
"Ha sido un día muy exigente, de mucho desgaste, hemos ido muy rápido y mañana lo vamos a pagar", vaticinó Alberto Contador en meta. El bloque del Sky apretó a todos en un trazado salpicado de puertos que parecía propicio para un respiro antes del esfuerzo de mañana. Pero los británicos sólo permitirían dos minitos de brecha a los fugados. La ventura de hoy fue conformada por nombres de referencia: Bakelants, Roche, Greg Van Avermaet, Pauwels, Barguil, Gesink, Clarke y Calmejane. Todos zorros ganadores salvo el novato que terminaría triunfando.
La carrera circularía, frenética, hasta la mencionada ascensión, de 11 kilómetros y con un 6,4% de pendiente media. Allí, Calmejane desafió al destino a sus ilustres contendientes. Arrancó de lejos y coronó con unos pocos segundos sobre Gesink y 1.25 por delante de un pelotón endiablado. Los calambres le jugarían una muy mala pasada, pero recuperó el ritmo de esa particular e inesperada contrarreloj, con el horizonte dorado.
Finalmente, el francés ganaría la partida a un Gesink que sigue sin ganar en la Grande Boucle. El primer triunfo de Calmejane en su carrera patria -venía de arrancar una etapa en la Vuelta en su primer año como profesionaly de encadenar victorias en la general de la Estrella de Besseges, Circuito de La Sarthe y Semana Coppi e Bartali- le confirma como esperanza francesa. Gesink llegaría a 36 segundos, con el pelotón principal pisándole los talones.
El Sky mandó en todo momento, pero un exceso de pasión en la persecución a punto estuvo de romper la carrera: Froome y varios de sus compañeros se salieron de la carretera en una curva y rozaron la catástrofe al asomarse a un terraplen que finalmente salvaron. Quizás ese susto les hizo levantar el pie en el último tramo, pero lo cierto es que los favoritos no se hirieron y las diferencias se mantuvieron intactas.
El líder de la general se limitó a justificar el celo mostrado por su equipo este sábado en que "había equipos que querían el maillot amarillo". Y lanzó un aviso a navegantes sobre el desafío de mañana: "El Mont du Chat llega después de cuatro subidas muy duras y tras el desgaste de la etapa de hoy. Será muy decisivo en el Tour. No es un puerto corto y sus porcentajes son del 10 %. Va a haber grandes diferencias. Además, el descenso llega antes de 10 kilómetros de llano. Va a sacudir el pelotón de los favoritos".