El 22º Festival Internacional de Benicàssim será el "más seguro" de la historia. O al menos eso podría deducirse a tenor del dispositivo de seguridad que blindará el evento: más de 2.000 policías (lo que supone un aumento del 30% respecto al año pasado) entre los que se encuentran unidades antiterroristas. Además, en esta edición, se ha establecido un nuevo perímetro que obligará a los asistentes a acceder a pie al área donde se celebran los conciertos.
Aunque las actuaciones comenzarán a partir de las 18:45, el plato fuerte se espera para la medianoche, momento en que el artista The Weeknd comenzará su concierto en el escenario Las Palmas. El canadiense se ha convertido por méritos propios en uno de los primeros espadas del Rythm & Blues. Su último disco, Starboy, alcanzó en una semana los 223 millones de reproducciones en Spotify y se situó primero en las listas de éxitos. Antes, los asistentes podrán disfrutar de un heterogéneo paisaje musical, en el que se escucharán estilos tan dispares como el indie de los escoceses The Jesus and Mary Chain o la electrónica del británico Bonobo.
Uno de los conciertos estrella del viernes 14 será el del grupo español pop, Los Planetas, que repiten en el escenario después de su paso por el festival en 2015. Las otras dos grandes actuaciones del día serán las de los británicos Foals, que amenizarán la velada con su particular estilo art rock, y la del canadiense deadmau5, que transportará a los fibers con su reconocible electro-house. El sábado 15, el FIB recibirá a las superestrellas Red Hot Chili Peppers, que, pese a no estar pasando por su mejor momento serán cabeza de cartel, en el que aparecen otros nombres como el de Biffy Clyro o la Mala Rodríguez.
La jornada más típicamente fiber será, como no, el domingo 16, que cuenta, quizás, con el cartel más completo de todos los días: al elegante indie rock de los reputados Kasabian, se une el brillante pop de Crystal fighters y la electrónica fresca de Years and Years. El toque patrio lo pondrán los barceloneses Love Of Lesbian, con su polifacético pop y sus estribillos pegadizos.
La organización espera colgar el cartel de "no hay billetes" en los cuatro días que dura el festival. Se prevén atraer unos 53.000 asistentes cada día, una expectativa que supera en 15.000 personas las cifras de anteriores ediciones.