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AUTOBIOGRAFÍA

Hisham Matar: El regreso

domingo 16 de julio de 2017, 16:37h
Hisham Matar: El regreso

Traducción de Javier Guerrero. Salamandra. Barcelona, 2017. 272 páginas. 17 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por Marta Rózpide

Es el año 2012, Gadafi ha muerto, pero Matar sigue sin descubrir la verdad sobre lo que le sucedió a su padre después de ser secuestrado y encarcelado en Abu Salim. Tras muchas dudas, el escritor nacido en Nueva York, criado en Libia y exiliado en Londres decide regresar en marzo de hace cinco años y enfrentarse con los fantasmas de un pasado que nunca llegó a conocer. El regreso recoge de forma autobiográfica las vivencias de Hisham Matar, el escritor del exilio que representa en sus obras un microcosmos de la desfiguración que ha vivido Oriente Próximo.

“¿Qué es lo que haces cuando no puedes irte ni tampoco volver?” se pregunta Matar al comenzar la narración de su aventura. Con esta cuestión, el autor evoca la sensación de parálisis tras un trauma, tras una herida mal cicatrizada que conservaba desde 1990 cuando secuestraron a su padre en El Cairo. Desde entonces Matar no ha conseguido cerrar esa etapa de su vida y “girar hacia el futuro”, como él mismo explica ante la prensa cada vez que se le pregunta por las razones que le llevaron a volver a su país materno. A pesar de que tanto el exilio como la pérdida, la ausencia y el sentimiento de apátrida son recurrentes en todas sus anteriores obras -como Solo en el mundo (2007) o Anatomía de una desaparición (2011), ambas editadas por Salamandra-, El regreso rompe con el disfraz de la ficción usado antes por Matar y habla en primera persona no sólo de los hechos, sino de cómo estos le afectaron a él.

Con una percepción sensorial extraordinaria el escritor recurre a recuerdos de su infancia que mezcla con el presente cercano y el relato reconstruido a partir de los fragmentos que recuperó de la labor de su padre como poeta, diplomático y preso político. Gracias a este cóctel de recursos y emociones uno va conociendo más de cerca la vida de Jaballa Matar y su familia, de cómo le destinaron a Libia en las Naciones Unidas y cómo poco más tarde tuvieron que exiliarse en Egipto, donde la policía secreta le secuestraría y entregaría al régimen de Maumar apenas 12 años más tarde, para encarcelarlo en una de las cárceles más cruentas de Oriente, Abu Salim, reconocida por su abuso contra los derechos humanos.

Para entonces, Matar hijo ya llevaba cinco años viviendo en Reino Unido, donde se licenció en Arquitectura y donde ahora reside a caballo entre Londres y Nueva York. Sólo le llegaron dos cartas que confirmaban que su padre había sobrevivido a la matanza de 1996, en la que murieron alrededor de 1000 presos. En una de ellas podía leerse: “Hagas lo que hagas no vengas a buscarme”. Pero Matar ya conocía la situación de su país y de Oriente y cuando regresó ya no sólo volvía para buscarle, lo hacía para derrotar la desfiguración de lo que guardaba como un tesoro desde pequeño.

Su Libia, su luz cálida y eterna, sus paisajes seguían ahí; pero su gente, sus costumbres y su naturalidad se habían esfumado con la guerra y ya sólo quedaba la rigidez y la oscuridad en el alma de aquellos que guardan el desgarro de una pérdida y se intentan atar a un conservadurismo voraz que de sentido a su sufrimiento. Hisham Matar traslada en cada página ese anhelo por recuperar la mirada al futuro en la luz del Mediterráneo que le vio crecer. Lo hace con una prosa sin elementos decorativos, detallista, pero precisa, y con un relato circular que va virando entre el pasado y el presente con la que enfrasca al lector en una historia policíaca real, descrita como sólo puede hacer el que ha vivido la pérdida y el exilio en sus propias carnes.

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