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RELATOS

Vera Giaconi: Seres queridos

domingo 16 de julio de 2017, 16:40h
Vera Giaconi: Seres queridos

Anagrama. Barcelona. 2017. 152 páginas. 18,99 €.

Por Daniel González Irala

Cuando los niños son pequeños e inflan globos en fiestas, nada puede hacerles imaginar que hasta una vez atados estos pudieran explotarles en la cara causándoles susto. Los relatos de esta autora uruguaya afincada en Argentina parten, como puesta en escena, del desparrame no bien por la embocadura, sino como si alguien disparase sobre estos globos potentes dardos llenos de veneno. Luego se rodea morosamente el lenguaje como si estuviéramos ante los surcos agrietados de un elepé de treinta y cinco revoluciones, para que finalmente aquello que Aristóteles llamaba acción, quede en suspenso.

Posibles canciones o nouvelles son estas adictivas piezas, pues, en torno a comportamientos poco ejemplares dentro de la familia como institución. Y decimos esto, porque la elaboración que la autora consigue podría además conjugarse con el hecho de que en muchos de los relatos no sobra ni una coma y que en muchas de sus frases del desarrollo, otro cualquiera podría escribir la continuación de una larga novela.

No se busca en muchos casos credibilidad, sino recrearse en lo mórbido, lo que le convierte quizás en un volumen no apto para todos los públicos. De esta forma, si en “Survivor” nos habla en primera persona la hermana de una camarera que huyó de Uruguay a Los Ángeles para liarse con Ozzy, concursante de un reality, provocando reacciones no siempre amables en aquella, poco a poco la influencia de los medios de comunicación y las redes sociales va dando paso a una realidad que tiene que ver más con el dolor y la enfermedad, es el caso de “Limbo”, cuento que fluye como dos o tres más con la eficacia de una cascada suspendida en el aire y cuyo efecto de gravedad hace tambalearnos hasta el punto de no saber bien donde está el suelo.

Tal y como se nos cuenta en “Los restos”, la autora es consciente de que “la muerte era un acontecimiento, algo que ocurre y que, por lo tanto, tiene un paso a paso, como una fiesta o una receta o una mudanza”, estamos por lo tanto ante criaturas curtidas en desazones y locuras sí, pero con una fortaleza que pierde algo de fuste cuando se abusa de la tercera persona, siendo el uso de la primera tan adecuado por ejemplo en los relatos mencionados o en esa “Reunión” final, por lo que tiene de propiedades polifónicas que alimentan desde los personajes (tan parecidos por ejemplo ”Dumas” y ese Ribero de “Limbo”) necesidades puramente estratégicas de agrupación.

Influenciada por la narradora brasileña Clarice Lispector, a quién se cita desde su texto “La mujer más pequeña del mundo”, siendo su homenaje manifiesto también por la colaboración de Giaconi en alguna antología que la celebra desde la premisa global de la mujer y la locura, estamos ante una narradora que sabe gritar breve y lúcidamente desde la oscuridad a la luz a través de sus historias, de un modo ejemplar.

Todos estos méritos, así como la capacidad gráfica y empírica con el lenguaje le han hecho finalista del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero 2015, trampolín gracias al que se vino a fijar Jorge Herralde para su necesaria edición.

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