La última semana del Tour de Francia 2017 ha arrancado con un aviso para navegantes. La distancia que goza Chris Froome con sus perseguidores es más escueta que en ninguún otro de los desafíos que han terminado con victoria del keniata. Por eso, sl Sky, mejor equipo de la carrera, ha organizado un susto para los gallos de la carrera en el llano. Para mantener a todos tensos y tratar de hacer caja de un descuido. Ahora bien, esta argucia puede significar que el líder está muy enchufado y no pierde ocasión para soltar punzadas o que su capacidad de subida no está tan afinada y necesita de otros escenarios para meter miedo.
Sea como fuere, en una jornada en la que el trazado parecía estar dispuesto ara la fructificación de las fugas, viniendo, además, de la segunda jornada de descanso, el equipo que defiende el maillot amarillo ha amortizado un lance de carrera, el viento lateral, para tensar la cuerda y el ritmo y dejar enel camino al irlandés Dan Martin, quien se dejó la quinta plaza de la general, y al español Alberto Contador, que perdió más de un minuto.
La etapa fue ganada por el australiano Michael Matthews, que firmó su doblete en esta edición de la Grande Boucle y su tercer triunfo parcial en la carrera francesa. Lo hizo al asestar un zarpazo soberano a sus rivales de sprint. Ni Edvald Boasson Hagen ni John Degenkolb, dos llegadores portentosos tanto agrupados en el pelotón como en grupetos reducidos, como fue el caso, alcanzaron a enmendar la inercia del corredor del Sunweb.
La jornada, de 165 kilómetros entre Le Puy-En-Velay y Romans-Sur-Isère, arrancaría con la apariencia de transición, antes del advenmiento de los Alpes, pero entre caídas, pinchazos y demás suertes inesperadas, esta carrera ha demostrado no dar tregua a las piernas de nadie. Así, la decimosexta etapa se descorchó con un órdago del Sunweb a Marcel Kittel: querían que Matthews no compitiera con el alemán y trataton de erosionarle con un ritmo disparatado. Y lo consiguieron.
El problema, para el resto de corredores, es que también alcanzaron a fragmentar en dos grupos al pelotón. Con el germano cortado en la cota de tercera categoría (Boussoulet) -entraría en meta a 16 minutos- el compás bajó sus revoluciones, contemplando que el viento iba a ser un actor determinante en el Valle del Ródano. Se había augurado como una previsión muy realista y el que más se lo tomó en serio fue el escuadrón británico.
"Todo el mundo sabía que los últimos 20 kilómetros había viento lateral y decidimos acelerar para hacer una selección", confesó "Froomy". Y lo hicieron con vehemencia: a 14 kilómetros de la llegada aceleraron hasta la hipérbole, tomando el relevo del Trek de Alberto Contador, que ya había pretendido poner el práctica esa estratagema a 30 del banderazo final.
El cambiod e ritmo y el viento lateral, que soplaba a 30 kilómtros por hora, convirtió la masa de ciclista en tres grupetos que lidiaban por tirar, con todas sus fuerzas, para afianzar la brecha o salvar la coyuntura. En el montón cabecero empujaban los hombres del podio, más Landa y Nairo Quintana. Un total de 30 corredores se precipitaron, con todo su fuelle, hasta Romans-Sur-Isère. Por detrás, sin embargo, yacía un Dan Martin al que el despiste le costaría 50 segundos y el quinto puesto. En el tercero navegó Alberto Contador, para su desgracia, porque fue perjudicado por un frenazo que le hizo parar, sin llegar a caer, y por la caída de Jarlinson Pantano, compañero de habitación del madrileño.
Por todo ello la llegada se resolvería en un grupeto en el que saltaría Daniele Bennati, en busca de una de las pocas alegrías de Movistar en esta carrera. Lo intentóa dos de meta, pero el Sunweb volvió a arrancar el asfalto. También amortiguarían el movimiento del campeón olímpico Van Avermaet, otro llegador fabuloso. Y, finalmente, con el sprint contorlado, 'Bling' completó el trabajo de sus compañeros con otra etapa para su palmarés. El corredor australiano de 26 años va en serio en eso de disputar el maillot verde a Kittel.
Así las cosas, Contador perdió 1.30 con respecto a los líderes en al previa de la primera oportunidad para tambalear a Froome o hacerle ganador de su cuarto título galo. Este miércoles se depsliega el saludo a los Alpes con cuatro puertos en el recorrido: el Col D'Ornon (2a), La Croix de Fer (Especial), Le Telegraphe (1a) y Galibier (Especial), con la cima a 28 de meta. La hora de la verdad arranca con menos de 30 segundos entre los cuatro primeros.