www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

AUTOBIOGRAFÍA

Claire Bloom: Adiós a una casa de muñecas

domingo 30 de julio de 2017, 16:07h
Claire Bloom: Adiós a una casa de muñecas

Traducción de Jordi Fibla. Circe. Barcelona, 2016. 325 páginas. 18 €.

Por Carlos Abella

Al pasar la postrer página de esta estremecedora biografia, el lector debe liberar la enorme tensión contenida en las ultimas cien páginas, en las que la exquisita, delicada y bellísima actriz Claire Bloom sufre y padece la enfermedad mental y la tiranía paranoica de su pareja, el famoso escritor Philip Roth, que la maltrata y tortura durante los últimos años de su convivencia y matrimonio.

La prolífica carrera teatral y cinematográfica de Bloom queda obviada en estas últimas desgarradoras páginas por la sucesión de los fatídicos desencuentros, que ambos personajes se dedican y por la cotidiana incomprensión en la que vive la actriz ante la ambivalente y bipolar conducta del escritor, que lo mismo le envía delicadas flores por la mañana que la maldice por la noche, diciéndole que no quiere volver a verla nunca más.

Claire Bloom tiene en la actualidad 86 años, pues nació el 15 de febrero de 1931 en el suburbio de Finchley, al norte de Londres y asi comienza esta autobiografía: “Soy actriz, una mujer profesionalmente independiente desde los quince años de edad. Mi carrera ha sido audaz, veleidosa en ocasiones, a menudo precaria y siempre fascinante” (pág. 7).

Claire Bloom dio a conocer su precoz vocación de actriz en su Inglaterra natal, interpretando en teatro en 1946, el papel de Ofelia en Hamlet y poco después el de Blanche Dubois en Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams. Su debut en la pantalla fue en 1948 pero alcanzó gran fama al ser elegida por Charles Chaplin para ser su pareja en Candilejas (Limelight, 1952) en la que interpreta a una delicada bailarina. Su categoría quedó pronto contrastada con otras obras y películas, siendo contratada por el prestigioso Old Vic Theater y ya el resto de su carrera estuvo repartido entre Hollywood y Europa, consiguiendo figurar a las órdenes de muy buenos directores de cine, dada su alta preparación intelectual. Después de Candilejas, su papel más distinguido fue en 1962, en la película Confidencias de mujer, bajo la dirección del gran George Cukor.

Después de un juvenil romance con un prometedor Richard Burton, que ya estaba casado con Sybil, su primera mujer, y después de otro con el dificilmente soportable Laurence Olivier y de una esporádica relación en el rodaje de Los hermanos Karamazov con Yul Brynner y de una sola noche con el prepotente Anthony Quinn, Claire escribe en su autobiografía: “Cometí el error de ceder ante aquel hombre que tenía tantos humos … a la mañana siguiente estaba llena de remordimientos, así como asombrada de mi falta de juicio… esa fue mi única aventura de una sola noche… ni que decir tiene que estaba tan furiosa conmigo misma como con Quinn por haber sucumbido a su ridícula exhibición de atractivo viril” (pág. 180).

En 1959 contrajo matrimonio con el sólido actor Rod Steiger, con el que tuvo una hija, Anna Steiger, que se convertiría en cantante de ópera y que fue siempre el soporte sentimental en el que basar su equilibrio mental para refugiarse del tormento de estar conviviendo con Roth, que entre otras maldades le exigía que su hija no viviera bajo el mismo techo de ellos. Steiger y Bloom se divorciaron en 1969 y en ese mismo año se casó con el productor Hillard Elkins, matrimonio que ella misma admite fue un error pues se divorciaron a los tres años, en 1972.

Después de una larga convivencia de más de quince años, que se inició con los mejores auspicios con el escritor y novelista de éxito Philip Roth, se casaron el 29 de abril de 1990, para divorciarse en 1995 después de una tremenda disputa en la que Bloom se vio torturada por un marido enfermo que ingresó en repetidas ocasiones en centros de tratamiento psicológico y que ya antes del matrimonio había impuesto unas condiciones que prácticamente le dejaban a expensas de la voluntad del escritor: “En el documento brillaba por su ausencia toda previsión para mí en caso de que por las razones que fueran Philip decidiera divorciarse. Si fallecía antes que yo, me concedía el arrendamiento a perpetuidad del piso de Nueva York más una generosa suma de dinero. Pero bajo sus condiciones podía poner fin a nuestro matrimonio a voluntad, sin tener ninguna responsabilidad más hacia su esposa, él recuperaría el piso, las posesiones etc. Tanto anhelaba convertirme en la esposa de Philip que acepté aquel insulto y preferí hacer caso omiso” (pág. 245).

La extensa filmografía de Claire Bloom, que incluye un notable papel en Poderosa Afrodita de Woody Allen y en televisión en Tierras de penumbra y Retorno a Brideshead, se vio condicionada por una vida sentimental azarosa, reflejada en esta dura autobiografía, escrita con inteligencia y con ejemplar tono, generando en el lector el impacto relatado al inicio de esta reseña y ratificando la excelente impresión que siempre produjo en la pantalla su mirada, los negros ojos de esta bella mujer de angulosos pómulos, piel exquisitamente blanca, elegante y delicada en las formas, madurada en las ejemplares tablas de los teatros londinenses en la recreación de las obras de Chéjov, Ibsen, Tennesee Williams o William Shakespeare.



¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios