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Fallece a los 86 años Basilio Martín Patino, director del llamado "cine de autor"

Aportó al cine un lenguaje y técnica narrativa innovadores en su época.
Fallece a los 86 años Basilio Martín Patino, director del llamado 'cine de autor'
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El cineasta, productor y guionista Basilio Martín Patino (Lumbrales, Salamanca; 1930), uno de los principales directores españoles enmarcados en el llamado "cine de autor", ha fallecido este domingo en Madrid a los 86 años. Aportó al cine un lenguaje y técnica narrativa innovadores en su época, con películas como "Nueve cartas a Berta", "Canciones para después de una guerra" y "Caudillo".

La obra del cineasta ha sido objeto de amplio número de estudios, además de varias tesis doctorales, alguna de ellas aún en curso.

Según la web de la Fundación que lleva su nombre, Martín Patino nació en una familia de padres maestros de escuela de corte católico-conservador, que en 1940 se trasladaron a Salamanca. Estudió Filosofía y Letras –especialidad de Filología moderna (inglés e italiano)– en la Universidad de la ciudad (1950-1955).

Desde su ingreso en la facultad se sumó al cuadro artístico del TEU (Teatro Español Universitario) e intervino en varias obras como actor; la más llamativa, Antígona (Jean Anouilh), en marzo de 1953. Promovió y organizó las I Conversaciones Cinematográficas Nacionales (1955). Ese mismo año había realizado y montado con Luciano G. Egido y Manuel Bermejo el documental Imágenes sobre un retablo. Escribió la novela Calle de Toro, antes Generalísimo, finalista en el premio Biblioteca Breve.

También fundó y dirigió el Cineclub Universitario del SEU de Salamanca (1953-1955), así como la revista Cinema Universitario (1955), en la que publicó su primer esbozo de guión: un “Ensayo de adaptación cinematográfica de La Celestina”.

Entre 1955-1960 cursó estudios de cine en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), en el que realizó como prácticas los cortometrajes El descanso (1957) y El parque (1958). Se graduó con el cortometraje Tarde de domingo (1960).

Durante ese periodo de estudiante de cine ya desarrolló un guión para un cortometraje documental titulado Plaza Mayor, con producción de M. Hernández Sanjuán –el presupuesto sería de 82.000 pesetas--, y para lo que solicitaba un patrocinio de 32.500 pesetas al Ayuntamiento de Salamanca, según solicitud cursada en julio de 1956, que no fue atendida. Además, anunciaba que con el mismo productor preparaba otro cortometraje sobre Salamanca, con guión de José de Juanes, por encargo del Ministerio de Información y Turismo. Tampoco se realizó ese proyecto.

El Noveno y Torerillos´61

Su guión Amanecida recibió el Premio Nacional de Guión. Filma en mayo de 1960 el documental El Noveno, sobre la fiesta tradicional de liberación de la dependencia nobiliaria en la localidad salmantina de San Felices de los Gallegos; la obra fue masacrada por la censura. Prácticamente a continuación, en el campo salmantino filma Torerillos´61, que, tras su montaje rompedor, no se estrenará hasta 1962. Ambos cortometrajes recibieron premios en festivales como Oberhausen, Bilbao, Acapulco, Londres, Edimburgo, Florencia.
En 1962 dirige el cortometraje Imágenes y versos a la Navidad.
En abril-mayo filma en Salamanca Nueve Cartas a Berta, que recibió la Concha de Plata a la mejor ópera prima en el Festival de Cine de San Sebastián de 1966, aunque no se estrenó hasta el 27 de febrero de 1967. Con larga y aplaudida permanencia en las salas de estreno, se convirtió en el símbolo de la juventud española y referencia clave en el denominado Nuevo Cine Español. Entre otras, recibió distinciones como Primer Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos al guión, Primer Premio de la Federación Nacional de Cine-Clubs, Primer Premio Internacional del CIDALC en el festival de San Sebastián, Premio a la calidad artística del Jurado Nacional de Críticos y Escritores, Mejor Película Española para la revista CineStudio y para Radio Juventud, Premios de mejor película por votación popular en los certámenes de Molins del Rey e Irún. Premios en festivales de Buenos Aires y La Habana. Invitada al festival de Pésaro y por el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York.
Recrea en Sevilla Rinconete y Cortadillo por encargo de TVE. Por orden del Ministerio de Información y Turismo de Manuel Fraga la víspera de terminar se interrumpe el rodaje y se requisa y hace desaparecer el material filmado, que nunca ha sido hallado en los archivos oficiales. Formaba parte de la serie para la segunda cadena “Cuentos y leyendas de la literatura española”.

En ese momento, Martín Patino también barajaba llevar al cine el guión Una vez, una zorra, que había preparado con el autor del relato, el escritor Daniel Sueiro. El proyecto quedó colgado por problemas de financiación.

Paseo por los letreros de Madrid

En 1968 realiza con el pseudónimo M. Pascual, junto con José Luis García Sánchez, el documental Paseo por los letreros de Madrid.

Durante esa etapa se centra intensamente en la realización de buen número de encargos publicitarios, dedicación que ha considerado muy importante en su formación para el manejo de la imagen y del montaje.
Dirige Del amor y otras soledades, que concurre a la sección oficial de la Mostra de Venecia, donde se recibe con ovaciones, pero en España la película origina un encendido debate a raíz de la situación del matrimonio protagonista, centrado en torno al divorcio. La censura dispuso cuarenta y dos cortes en la obra. Como consecuencia de los problemas generados por su segundo largometraje, tanto por la censura oficial como la empresarial, el realizador decide prescindir de los circuitos oficiales de producción y organizar sus proyectos desde posiciones de independencia. Continúa su dedicación a los spots publicitarios.
En los bajos de su casa madrileña, en 1970, Martín Patino, asociado como productor con Julio Pérez-Tabernero, reunió a un escueto grupo de colaboradores que trabajó libremente y sin sumisión a la industria para lo que se señaló como un montaje de materiales documentales según el cartón de rodaje solicitado. Meses después, Canciones para después de una guerra se presentó a censura, que exigió una serie de cortes antes de aprobarla. Se concedió la condición de “interés especial” a la obra. Pero, tras recibir ataques implacables desde la ultraderecha del régimen y de la mano de Carrero Blanco, se ordenó la prohibición de la película, incluso su destrucción. Invitada a la International Film Exposition of Hollywood, el Gobierno respondió que ese film nunca había existido. No se autorizó su proyección hasta agosto de 1976, y en septiembre se estrenó con enorme éxito de público: fue la película más esperada de la transición política.
A consecuencia del ataque del régimen dictatorial a su película anterior, Basilio M. Patino afrontó desde la clandestinidad la realización de Queridísimos verdugos, con el apoyo documental y literario de Daniel Sueiro. Una obra estremecedora con los últimos verdugos en torno a la “administración de justicia”, película que no pudo estrenarse hasta abril de 1977, pero que recibió premios en festivales como los de Taormina y Prato.

Caudillo

Con el film Caudillo el realizador dejó otra nueva muestra de su maestría en el montaje de materiales cinematográficos en torno a la figura de Franco, materiales que, al no poder acceder a archivos oficiales por actuar desde la clandestinidad, en un buen porcentaje eran inéditos al proceder de archivos extranjeros. En su estructura compleja, se contraponen las imágenes de los dos bandos en guerra. Al morir el dictador, Martín Patino trabajaba en una segunda parte de la película, que abandonó al entender que ya no tenía sentido continuar su trabajo. Se estrenó en octubre de 1977, tras una intensa peripecia censora y en medio de algaradas propiciadas por sectores franquistas. Recibió premios en festivales de Berlín, Londres, Karlovy Vary.

En el otoño de 1974 el realizador comenzó a preparar una nueva película, con guión basado en el libro “La crisis”, del periodista Joaquín Bardavío, sobre el atentado de ETA que asesinó a Carrero Blanco. El film –de tono documental, se indicó entonces—ensamblaría celuloide filmado a lo largo del tiempo junto a imágenes rodadas en el momento de la producción. El director indicó antes de terminar el año que dejaba el proyecto por creer que “la figura de Carrero y los sucesos posteriores a su muerte han pasado a segundo plano”.

Poco después, Basilio M. Patino volvió a trabajar en otro proyecto frustrado, en este caso sobre Federico García Lorca. En el guión también estuvieron involucrados Daniel Sueiro y Francisco Umbral, y posteriormente Jorge Semprún. La coproducción con Italia imponía a Jean María Volonté para interpretar al poeta, pero Martín Patino se negó a que García Lorca figurara incorporado por un actor, a modo de gran ausente.
Con una amplia etapa de dedicación preferente a encargos comerciales, Basilio M. Patino –que había rechazado algunas propuestas para regresar al entramado del cine comercial--, comenzó a explorar las posibilidades creativas que ofrecía el vídeo, conjuntamente con José Luis García Sánchez, su mano derecha desde el comienzo de la etapa clandestina. La primera muestra de ese avance en el campo electromagnético se plasmó en la novedosa serie de audiovisuales Retablo de la guerra civil española, 19 piezas (128´) que figuraron en el contexto de la exposición sobre la guerra civil española organizada por el Ministerio de Cultura en el espacio de El Retiro madrileño.
Las nuevas posibilidades creativas y expresivas que abría el vídeo permitieron que Basilio M. Patino, siempre con José Luis García Sánchez, explorara ese nuevo territorio audiovisual, e incluso se dispuso un taller sobre vídeo en el Círculo de Bellas Artes, lo que se plasmó en una serie de propuestas pioneras en aquel momento que trasladaron el afán de afrontar el desafío de nuevas formas de expresión:
  • Hombre y ciudad. Una aproximación al urbanismo (1981) fue un encargo del Ministerio de Obras Públicas, en el que bajo el sello institucional, no falta la voluntad creativa y estética.
  • Inquisición y libertad (1982), con el subtítulo de Reflexiones en torno a una exposición sobre el Santo Oficio en España, fue la primera obra audiovisual producida por La Linterna Mágica (Basilio M. Patino, JL García Sánchez, Pablo Martín Pascual), que en adelante sería el vehículo de producción del realizador. Producida para el Ministerio de Cultura figuró como apoyo audiovisual de la exposición en torno al Santo Oficio.
  • El nacimiento de un nuevo mundo (1982), vídeo promocional para la Comisión Nacional para la Celebración del V Centenario del Descubrimiento de América y Expo Sevilla 92.
  • El horizonte ibérico (1983), audiovisual, con Elbia Álvarez, para la exposición Arte Ibéricoen el Museo Arqueológico Nacional.
  • El cocherito leré (1984), producción del equipo encabezado por el realizador para la Asociación pro Derechos Humanos en torno a la situación de los niños desde su nacimiento, situación de presos en las cárceles.
  • La Nueva Ilustración Española (1984), codirigida con García Sánchez, fue un proyecto de edición de una revista periódica en vídeo para venta en quioscos y por suscripción a través de Videoteca SA. Únicamente aparecieron los números 0 y 1, integrados por una serie de reportajes sobre aspectos diversos, en ocasiones polémicos, de actualidad.
  • Televisión clandestina. En el otoño de 1983, Martín Patino, junto con Pablo Martín Pascual, –que a partir de ese momento entra en escena-- J. L. García Sánchez y un grupo de colaboradores desarrollaron una experiencia de televisión comunal, El Buho, en el municipio toledano de Ventas con Peña Aguilera. Fue una experiencia de cinco semanas de imágenes libres a causa de la insistente oposición de la autoridad gubernativa, pero que aportó elementos prácticos al grupo.

Los paraísos perdidos

Tras la intensa etapa centrada en la exploración del campo creativo y estético que abría el soporte videográfico, una vez superada esa tarea investigadora y escudriñadora, Los paraísos perdidos, primera producción de envergadura de La Linterna Mágica, representó el regreso a la ficción, articulada en torno a la proyección de la Berta de la primera película del director, con el hilo conductor de textos Hölderlin, en escenarios de Toro, Zamora, Ávila y Salamanca. Concurrió a la sección oficial de la Mostra de Venecia.

Basilio Martín Patino figura entre los firmantes del acta fundacional de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, el día 8 de enero de 1986.

En la película Madrid (1987) el realizador volvió a emplear materiales de archivo como recurso que utiliza el protagonista alemán que elabora un trabajo cinematográfico en torno a la personalidad de la ciudad de Madrid y sus habitantes, para lo que simultáneamente filma imágenes sobre la actualidad madrileña, lo que conduce a una serie de estados y análisis en torno a la imagen y su representación, así como la trasgresión a determinadas normas habituales en el cine. Recibió el Gran Premio Internacional de Cine de Autor de Bérgamo, y el mismo galardón en los Festivales Internacionales de Troia (Portugal) y de San Remo (Italia), además de participar en los festivales de Barcelona, Viena y Estambul.

Con La seducción del caos (única pieza salvada de un proyecto de siete programas para TVE) Martín Patino volvió a transitar por el camino de la trasgresión del convencionalismo narrativo, proceso favorecido por tratarse de un largometraje para televisión. Obra compleja en lo argumental y la estructura narrativa, encara, desde la intriga, una reflexión crítica sobre aspectos expresivos en el ámbito televisivo y las falsificaciones y simulaciones en el manejo de esas situaciones. La obra recibió el premio FIPA de Oro al mejor programa unitario de ficción en el Festival Internacional de Producciones Audiovisuales de Cannes, y sólo entonces TVE la programó para su emisión en febrero de 1992. La Filmoteca de Castilla y León, al comenzar sus actividades en noviembre, lo hizo con un ciclo dedicado a la obra de Martín Patino. (Posteriormente, en noviembre de 2002, volvió a dedicar otro ciclo sobre las películas del realizador salmantino).

Andalucía

Las siete piezas que se acogen bajo el paraguas de Andalucía, un siglo de fascinación responden a una serie televisiva encargada por Canal Sur. De nuevo, el director volvió a entrar en el terreno de la falsedad y la simulación, la reconstrucción y lo verdadero, también complejas en sus planteamientos y que son autónomas unas de otras. Se emitieron en la televisión andaluza en 1998, seguidas de un coloquio de análisis sobre las películas.

De esas obras, quizá la más analizada haya sido El grito del Sur, que se ha exhibido en diferentes países y foros, como la muestra Face a l´historie, en el Centro Georges Pompidou.

21 de septiembre de 1996, recibe la Medalla de Oro de la ciudad de Salamanca, concedida por acuerdo unánime de los grupos políticos del Ayuntamiento de la ciudad.

Posteriormente, en marzo de 2000, recibió el Premio Salmantino del Año en el campo de la cultura otorgado por la institución cultural Alfonso X el Sabio de Salamanca.

La Filmoteca de la Generalitat Valenciana edita el libro Basilio Martín Patino. Un soplo de libertad, escrito por Adolfo Bellido y otros colaboradores, coincidiendo con la celebración del festival de Cine Jove del Mediterráneo, que dedicó un ciclo retrospectivo a la obra del cineasta.

En el mes de diciembre, Basilio M. Patino recibe el Premio a la Creación Audiovisual que concede la Comunidad de Madrid, galardón que reconoce su destacada aportación como cineasta.

En 2002, aunque reacio a regresar al relato cinematográfico, finalmente Martín Patino introdujo una nueva vuelta en un antiguo guión y, en coproducción con el Consorcio Salamanca 2002, realizó Octavia, filmada en Salamanca y puntos de la provincia en otoño de 2001. De nuevo, una obra compleja en torno al eje de Rodrigo Maldonado, que regresa a la ciudad, donde se reencuentra con su pasado, en una familia prestigiosa venida a menos y con problemas latentes de marginalidad en su seno. La que ha sido la última película del realizador concurrió al Festival de Cine de San Sebastián, con buenas críticas, y se estrenó en Salamanca el 1 de octubre de 2002. Se le otorgó el premio a la mejor película en el Tiburon International Film Festival 2003, y también participó en festivales de Londres, Roma, Estados Unidos, Canadá y países de Iberoamérica.

La Semana Internacional de Cine de Valladolid dedica el “ciclo de autor” a la obra del director salmantino y le concede la Espiga de Oro por su dedicación cinematográfica. La Seminci edita el libro de Juan Antonio Pérez Millán La memoria de los sentimientos. Basilio Martín Patino y su obra audiovisual.

Medalla de Oro de la Academia del Cine en 2005

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas –a pesar de no pertenecer a la sociedad–, entrega el día 7 de noviembre la Medalla de Oro a Basilio Martín Patino, “en reconocimiento a una obra que representa los valores imperecederos de la apuesta por un cine inteligente, complejo, e inmerso en la realidad y evolución de un país”.

Fiesta, encargo para el pabellón español de la Exposición Universal de Aichi (Japón), en 2005, en el que la imagen digital permitió al realizador “jugar con las formas” al manipular imágenes sobre diferentes fiestas, como los Sanfermines, el Rocío o los Castellers.

Capea fue otra propuesta del director para la Exposición Universal en Japón, pero que no se consideró adecuada para ese espacio representativo de España. Con un tratamiento de distorsión y coloreado de la imagen, en una nueva experiencia vanguardista, Basilio M. Patino reelabora imágenes de su primer documental El Noveno. Se dio a conocer en la sala de arte Adora Calvo, en Salamanca, en el verano de 2014.

El Centre de Création Cinématrographique Péripherie, de París, en marzo de 2005, en Les Reencontres du Cinéma Documentaire avec le festival Cinéma du Réel, analiza la obra de “Basilio Martín Patino, aux frontières du documentaire”, y se le dedica uno de sus Cuadernos. La XXVI edición del Festival Beauborg, organizado por el Centro Georges Pompidou de París, dedicó una revisión a la obra cinematográfica del director.
Palimpsesto salmantino. El día 28 de noviembre de 2007 Basilio Martín Patino recibió la investidura como doctor honoris causa en la Universidad en la que había cursado sus estudios…, en la que, como expresión de rebeldía nunca recogió el título de licenciatura. En su discurso, el realizador introdujo varias proyecciones que representaban un nuevo tratamiento a obras relacionadas con Salamanca, que encuadró como Palimpsesto salmantino. Llamativa fue la reescritura referida a Nueve cartas a Berta, donde su final presenta una relectura totalmente diferente a la del film realizado en 1965: los pájaros vuelan fuera, es decir, Lorenzo se va de la ciudad que lo ata. El festival Cinema Europa de Viareggio (Italia) homenajea al realizador con el Premio Fellini y con atención a su obra cinematográfica, al tiempo que participa en una mesa redonda sobre el cine español antes y después del franquismo. En esa etapa, también se organizaron retrospectivas de sus películas en París, Bremen, Hamburgo, Roma y Nueva York, entre otros puntos.

Espejos en la niebla

Un ensayo audiovisual representa una nueva incursión de Martín Patino en la búsqueda de la capacidad expresiva de la imagen a través del “juego” del montaje. Con el personaje salmantino de Inés Luna Terrero y la deriva de sus antiguos colonos expulsados como foco central, a través de una serie de “celdillas independientes” o “casetas”, organiza un relato en forma de caleidoscopio que aporta materiales sobre el personaje central y el entramado social de una época cargada de motivos inquietantes. Como siempre, el autor deja espacios para que el espectador enriquezca sus criterios. Producida para el Círculo de Bellas Artes de Madrid, la propuesta –que contó también con materiales mostrados en vitrinas-- se trasladó a Salamanca y a Soria en 2009.

El Centro de Arte Reina Sofía, al reorganizar en el mes de mayo la instalación del Guernica de Pablo Picasso, como complemento de esa obra pictórica reservó un espacio para la proyección de Canciones para después de una guerra, como muestra de lo que se señaló “grito en imágenes que contra la penuria de los años posteriores al conflicto profirió Martín Patino”.

Se publica el libro de Alberto Nahum García Martínez El cine de no-ficción en Martín Patino, por Ediciones Internacionales Universitarias, Pamplona, que recoge en parte el contenido de la tesis doctoral “Realidad y representación en el cine de Basilio Martín Patino: montaje, falsificación, metaficción y ensayo”, Universidad de Navarra, 2005.

En junio de 2009 el 37 Festival Internacional de Cine de Huesca entregó el Premio Ciudad de Huesca a Martín Patino, con la programación de un ciclo de seis de sus películas, con protagonismo especial de Espejos en la niebla, sobre la que se editó un estudio a cargo de varios autores.
Libre te quiero ha sido la última entrada de Martín Patino en el tratamiento. Aunque el realizador centra su enfoque en “la alegría” que reflejaba el movimiento ciudadano establecido en la Puerta del Sol madrileña –la “Acampada de Sol”--, las imágenes trasladan el mensaje reivindicativo y fresco de quienes se movilizaron en aquella primavera-verano de 2011. Al amparo de la música de Amancio Prada sobre el poema de García Calvo, el director vuelve a ejercer un muestrario de maestría en el manejo de la imagen que arroja un canto de libertad. Y, una vez más, la libertad creativa de un cineasta indomable. Invitada al festival de Valladolid, se proyectó con gran éxito el día 21 de octubre de 2012. En Madrid se estrenó en el Centro de Arte Reina Sofía.

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