www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ENSAYO

Adela Cortina: Aporofobia, el rechazo al pobre

domingo 13 de agosto de 2017, 18:46h
Adela Cortina: Aporofobia, el rechazo al pobre

Paidós. Barcelona, 2017. 196 páginas. 19,90 €.

Por José Antonio González Soriano

Cuando los clásicos (Aristóteles) hablaban de filosofía práctica (teoría para la praxis) hacían mención a un continuo indiferenciado de lo que hoy día denominamos ética y política. Como si no tuviera sentido plantear los temas morales en otro terreno que no fuera el de las relaciones sociales organizadas en una comunidad cívica. A esta tradición se ha atenido la catedrática valenciana Adela Cortina (1948) a lo largo de toda su ingente obra. Por eso resulta llamativo que lleve algunos años planteando la inmensa tragedia social y política de la pobreza desde un enfoque en principio psicológico, tal como lo denota el término de su invención: aporofobia. Es decir, el rechazo, por motivos inconscientes, hacia la condición de la pobreza y las personas que se hallan sometidas a ella. Este libro consta de un subtítulo que reza: “un desafío para la democracia”, y por este medio la autora reconstruye las implicaciones de la condición de la pobreza para nuestros proyectos sociales.

El concepto amplio de pobreza “supone para quien la padece falta de libertad, […] carencia de las capacidades básicas necesarias para tomar las riendas de su vida”. En esta perspectiva, la doctora Cortina establece algunas tesis irrenunciables para nuestro presente: la pobreza es evitable; es una cuestión de justicia evitarla, en base a la dignidad inherente a toda persona; el mejor modo de erradicarla es reducir las desigualdades. La autora esboza lo que podríamos denominar un programa político-económico de socialdemocracia radical, al que presta un especial aliento ético su noción (de evidentes raíces cristianas) de la alianza humana: “La alianza de quienes se reconocen mutuamente como personas dotadas de dignidad, no de simple precio, como personas vulnerables, necesitadas de justicia, pero también de cuidado y compasión”.

Sin embargo, la indiferencia generalizada (cuando no el rechazo activo que termina generando delitos de odio) hacia esa condición universal de la pobreza y sus portadores parece sumir en desconcierto el discurso de la autora, que se interroga por las raíces biológicas y evolutivas de la insolidaridad: “¿No es posible que exista un desequilibrio entre las exigencias morales que presentan las instituciones democráticas […] y las motivaciones morales de los individuos, que siguen aferrándose a los códigos más primitivos de supervivencia?” No obstante, la exploración psíquica (neuronal, evolutiva) de la motivación moral que aquí se trata de delinear acaba resultando un tanto ambigua y opaca (como suele ocurrir en cualquier reconstrucción “naturalista” de los fundamentos morales de la cultura). Como en tantos otros ámbitos del pensamiento, el solapamiento de contextos conduce a una espiral de perplejidades.

El libro, en cambio, se torna espléndidamente sugerente cuando aborda una redefinición de la pobreza que desborda el plano económico, y se vincula a la noción de dignidad humana (valor, no simple precio): el arco de bóveda del pensamiento ilustrado, capaz aún de ilustrarnos plenamente en nuestro tiempo. El tono persistentemente pedagógico de esta obra, que en muchos pasajes recuerda a un lúcido libro de texto de filosofía moral y política para la época contemporánea, alcanza su máximo nivel en el análisis de las figuras jurídico-morales del “delito de odio” y el “discurso del odio”; actos que hieren la raíz misma de nuestra idea de democracia. Una idea a la que retos como los de la acogida de los refugiados y refugiadas de todo tipo de barbaries sitúa ante una encrucijada determinante.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios