El científico colombiano Daniel Gallego Pérez lleva años estudiando la relación entre regeneración celular y nanotecnología.
De pequeño ya soñaba con ayudar a la humanidad. "Probablemente fue mi padre, que ya era profesor universitario, quien me inculcó el amor por la ciencia", reconoce el especialista en biomedicina regenerativa, Daniel Gallego Pérez, que desde 2011 investiga la regeneración celular en el Wexner Medical Center de la la Universidad de Ohio.
El colombiano, natural de Medellín, es coautor del estudio "Breakthrough device heals organs with a single touch" (Un dispositivo de inserción cura órganos con un solo toque), un trabajo en el que, junto a otros expertos del campo biomédico, Daniel afirma haber descubierto una forma de regenerar células, tejidos e ¡incluso órganos! Gracias a una combinación de nanotecnología y códigos genéticos que ordenan a las células 'transformarse', el equipo de Daniel ha conseguido regenerar parte del tejido vascular de ratones y cerdos, que padecían de diabetes.
Pero lo más sorprendente no es esto. Según el investigador, nos encontraríamos ante un pequeño aperitivo. De demostrarse la viabilidad de la tecnología en humanos, en unos pocos años podríamos asistir a una revolución médica sin precedentes en la que se acabaría la escasez de trasplantes, la esperanza de vida aumentaría y, en general, la calidad de vida mejoraría ostensiblemente. Sobre estas y otras cuestiones hablamos con Daniel Gallego Pérez.
¿Estamos un paso más cerca de la inmortalidad?
Depende de cómo se observe. Es concebible que a través de este tipo de intervenciones se logre mantener ciertas partes del cuerpo completamente funcionales. Si algún órgano empieza a fallar será posible regenerar el tejido y ganarlo. No sé si estaremos más cerca de la inmortalidad, lo que es prácticamente seguro es que nuestra calidad de vida mejorará.
¿Cómo funciona su invento?
Hemos creado un chip que tiene unos canales diminutos, de escala nanométrica. Gracias a este tamaño tan reducido el sistema permite que se creen ‘huecos’ o ‘puntitos’ en las células de los tejidos, de manera controlada. Todo lo que tenemos que hacer una vez creado este hueco es enviarle los códigos genéticos oportunos (como ADN y ARN), que se introducen en la célula por medio de una señal eléctrica.
¿Por qué ADN y ARN?
Existen grupos de científicos que ya han reportado tipologías de 'cócteles' de códigos genéticos, empleados en la reprogramación celular in vitro. Lo que nosotros hicimos, pero in vivo, fue usar uno de estos cócteles para transformar las células de la piel de los ratones en neuronas o vasos sanguíneos.
Su colega, el profesor Sen, coautor del estudio, ha dicho que gracias este hallazgo se remplazarán los órganos dañados o comprometidos de forma sencilla. ¿Comparte este análisis?
El objetivo último en medicina regenerativa siempre ha sido regenerar células o tejidos. El sistema que ahora funciona es el de los trasplantes. El problema es que nunca habrá suficientes donantes para satisfacer la demanda. Lo que nosotros buscamos son nuevos métodos para regenerar tejidos u órganos ya sea in vitro o in vivo. Esta tecnología permite desarrollar tejidos u órganos dentro del mismo cuerpo para suplir una función, o incluso extirparlos e insertarlos en otras partes.
¿La intervención se realizaría directamente sobre el órgano o existen otras formas de llevar a cabo el proceso?
Ambas opciones son válidas. En nuestro caso, hemos elaborado un método para transformar el tejido sobre la piel. Aunque nos hemos centrado en células cardiovasculares y no en órganos, no sería descabellado pensar que con el cóctel genético adecuado podríamos generar nuevos órganos en los tejidos de la piel y luego trasplantarlos e insertarlos donde se necesiten. No obstante, también sería posible (y ahora estamos trabajando en ello) actuar directamente sobre los órganos disfuncionales para regenerar las células enfermas y sustituirlas por células sanas. Si, por ejemplo, alguien tuviera un problema en el corazón, se podría intervenir quirúrgicamente, introducir los cócteles de reprogramación y esperar a que las células ‘buenas’ regeneren las 'malas'.
Por favor, repítalo: ¿Ha dicho que podrán generar órganos ‘en la piel’?
A largo plazo, sí. Pero todavía no hemos conseguido regenerar ningún órgano completo. Lo que sí hemos logrado ha sido regenerar tejidos, como el vascular. Sin embargo, eventualmente, cuando más grupos científicos desarrollen nuevos códigos de reprogramación, nada nos impide pensar en que no se puedan crear órganos en tejidos como la piel. Falta bastante tiempo.
‘Bastante’ son ¿años, lustros, décadas…?
Posiblemente años, aunque es muy difícil predecir el progreso en este campo porque hay muchos grupos trabajando en él. Desde que este terreno de la ciencia se inició en 2006, nuestro conocimiento sobre la regeneración celular ha crecido exponencialmente, con miles de artículos publicados y muchos trabajos exitosos. Dicho esto, no me sorprendería si en unos pocos años pudiéramos regenerar órganos completos en tejidos in vivo.
¿Qué papel desempeña la nanotecnología en este campo de estudio?
Nos ha ayudado enormemente. Gracias a ella hemos podido crear canales a escala nanométrica, los cuales nos permiten inyectar los códigos genéticos en las células. Sin la nanotecnología esto no sería posible. Este sólo es un aspecto concreto, pero las aplicaciones son infinitas.
¿Hasta qué nivel podría curar este chip?
Las posibilidades son muchas. De momento nos hemos enfocado en resolver problemas como los vasculares. Por ejemplo, personas con diabetes. Pero con el mismo principio operativo, se podrían tratar algunos tipos de tumores, combatiéndolos hasta cierto nivel, gracias a la recombinación de células. Eso es algo en lo que también estamos trabajando pero que todavía no ha sido reportado.
¿Cuándo llegarán las pruebas en humanos?
Estamos haciendo todo lo posible para que en plazo de uno o dos años, pero aún quedan cosas por hacer, como demostrar que nuestro sistema también funciona con animales grandes, como los cerdos, por ejemplo. Durante el último año hemos estado probando en estos animales con resultados muy positivos, pero necesitamos más estudios.
Por otra parte, también necesitaremos realizar varias modificaciones en la tecnología para adaptar nuestro sistema a ciertos estándares regulatorios, que nos permitirían utilizarlo en humanos.
Su descubrimiento ha causado un gran revuelo ¿Les han contactado desde la industria farmacéutica?
Sí, mantuvimos conversaciones hace meses. Se mostraron muy interesados, sobre todo por los cócteles genéticos.
Algunos científicos han acusado a este lobby de postergar deliberadamente el avance de la medicina ¿Teme presiones a este respecto?
Como científicos siempre intentamos desarrollar avances que ayuden a la humanidad. Cualquier injerencia externa que impida que el ser humano se beneficie de estos descubrimientos, definitivamente causa gran preocupación. Sin embargo aún no hemos llegado a ese punto, aunque sí es algo de lo que somos muy conscientes.