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RELATOS

Jaume Cabré: Cuando llega la penumbra

domingo 20 de agosto de 2017, 19:54h
Jaume Cabré: Cuando llega la penumbra

Traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera. Destino. Barcelona, 2017. 288 páginas. 20 €.

Por Francisco Estévez

Tras una fuerte apuesta editorial con su correspondiente publicidad y cierto consenso crítico, la novela Yo confieso (2011), de Jaume Cabré, conquistó al gran público español. Al rebufo de tan notable como voluminoso texto se reeditó parte considerable de la obra anterior del catalán, de donde conviene destacar, por ejemplo, la notable visita a ese género tan maltratado hoy como es la novela histórica, Señoría (2013) o, nuevamente traducido del catalán, esa belleza de Las voces del Pamano (2004), aguda novela ambientada en la Lérida de postguerra que no debiera pasar de puntillas al buen lector.

El análisis sin menoscabo de la venganza, los celos y, siempre constante, más allá, la muerte y la obsesiva sombra del mal son comunes en los textos de Cabré. Como hiciera en el libro de relatos Viaje de invierno (2014), esa veta subrepticia aglutina con tensión desigual los trece cuentos presentes. En el epílogo del libro el autor nos da noticia de cómo saltan a su zurrón literario estos cuentos que compone y colecciona mientras anda a medias con una novela en suspenso. Una visión de conjunto puede dar al lector habitual del barcelonés una visión deformada pues achacará el menor calado de las pesquisas morales, en las que el autor tiene ya redactadas páginas notables. En efecto, una presunta falta de trascendencia, a pesar de presentar psicologías de acusado relieve pudiera descabalgar estos relatos que se mantienen a flote gracias al trazado sencillo, que no simple, de la atmósfera en algunos o la manufactura clásica y el uso experto de diálogos del guionista curtido y buen artesano que es Jaume Cabré. El conjunto de relatos queda cosido por un tenue hilo con buena crisalidación en su título, Cuando llega la penumbra, pues alude a esa cercanía del presagio de la oscuridad a la que, de un modo u otro, los protagonistas se abisman.

La dura forja de un niño en un internado tendrá consecuencias dramáticas en “Los hombres no lloran” y extensión de ese protagonista pudiera ser el asesino de “A sueldo”, relato confesional tan efectivo como previsible. Estos dos primeros cuentos comparten un asesinato del padre biológico y del simbólico-religioso. Tras ellos el autor se embarca en el excelente “Poldo” para auscultar con exactitud la crueldad atávica de nuestros años grises de posguerra con uso de registros que tan bien maneja el barcelonés. Frente a estos relatos desconcierta “Punto de fuga” que delata cierta flojedad en la distancia media del cuento largo. Cabe destacar “Buttubatta”, donde se retrata con ingenio los recelos e inseguridades de un escritor a las puertas de recibir el Premio Nobel o el relato “Paraíso”, inmisericorde despedida a pie de tumba de un infanticida y también el intento más experimental en las ingeniosas páginas de “Teseo”.

Las desorbitadas líneas promocionales de las contraportadas de libros roza en nuestro tiempo el disparate ridículo. La enfermedad irremediable no debiera salpicar a editoriales como Destino, la cual considera a Jaume Cabré “un autor fundamental de la literatura contemporánea”. sí lo es de la literatura contemporánea escrita en catalán por razones sobradas, y tiene ventas considerables en Alemania, por ejemplo, pero conviene no hinchar el merecido valor del autor. Miserias editoriales aparte, este conjunto de correctos relatos cercanos al suspense e íntimamente relacionados con el crimen fatal como destino trágico escritos con oficio pero sin la brillantez habitual de Cabré bien pueden distraer con agrado las horas lentas del verano.

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